Política

Secreto de estado: ¿A Máximo Kirchner le pegaron un balazo en la pierna?

La información oficial a partir del 12 de junio del 2012 fue que el hijo de Cristina tuvo un accidente grave en su rodilla. Estuvo internado en el Hospital Austral de Pilar, bajo un presunto diagnóstico de “artritis séptica”

Una “historia” política muy poca conocida. Néstor Kirchner le había cortado las alas a uno de los carteles del contrabando de efedrina, para favorecer al grupo que eran sus recaudadores de campaña (Héctor Capaccioli, Pérez Corradi y los tres muertos de General Rodríguez). Efedrina y remedios truchos fueron gran parte de la recaudación del FPV.

Según detalla el portal Tribuna de Periodistas, los desplazados juraron venganza, y para mostrar su poderío enviaron un grupo de sicarios al Sur, concretamente a Río Gallegos.

La información oficial a partir del 12 de junio del 2012 fue que Máximo Kirchner tuvo un accidente grave en su rodilla, enviaron el avión Presidencial y el Tango 01 lo trajo a Buenos Aires para internarlo en el Hospital Austral de Pilar bajo un presunto diagnóstico de “artritis séptica” en su rodilla derecha.

Toda la información oficial en su momento fue ambigua y confusa. Hasta que el Austral (un centro de salud de lujo, nada nac&pop como se precia el kirchnerismo) dejó de emitir comunicados oficiales y menos la Casa de Gobierno.

Lo que se nos contó que tenía confirmado la representación de EEUU en Buenos Aires fue que la noche del 12 de junio de ese año, un grupo de sicarios llegó a Río Gallegos, redujo a la pequeña custodia que tenía el hijo de la Presidente e ingresó en la casa de Máximo. Lo que le dijeron nadie lo sabe, pero le pegaron un balazo calibre 22 en la pierna derecha.

No lo quisieron matar ni siquiera le tiraron con una de esas municiones que le podía destrozar la pierna y arruinársela para siempre, sólo quisieron mostrarle a Presidencia de la Nación y a la entonces SIDE que ellos tenían voluntad y estaban dispuesto a todo. Era una lucha de facciones del narcotráfico de efedrina y los Kirchner habían tomado parte por la banda que aportaba dinero a su comité de campaña.

“¿Y si yo publico esa historia y Máximo Kirchner la desmiente, que pruebas tengo qué sea cierta?”. Es cierto que en su momento se tejieron varias conjeturas y circularon muchas versiones antojadizas sobre el episodio. Un operador de la exSIDE llegó a decir que el problema de Máximo no fue la rodilla sino su nariz (sobredosis, que le dicen). O sea, la ola de rumores aún desde el propio riñón oficialista daba cuenta que el gobierno ocultaba la verdad del episodio.

La respuesta del  contacto fue rápida. Si Máximo Kirchner se somete a un chequeo de un médico forense, va a quedar en claro que lo que tenía en la rodilla no fue lo que dijo el Austral, sino una bala calibre 22 que deja huella para siempre.

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