Judiciales

Revelan una extraña trama detrás de la “denuncia” a la amiga de Nisman

La modelo Florencia Cocucci fue supuestamente acusada de extorsiones y estafas por miles de dólares con situaciones de sexo y un reloj Cartier robado, pero algo se esconde detrás de esos documentos

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La modelo marplatense Florencia Cocucci se hizo conocida en los medios por sus fotos con el fallecido fiscal Alberto Nisman durante un viaje a Cancún, aunque ella siempre negó haber estado involucrada con él.

Ahora, el problema para ella es un poco más extraño, ya que un escrito de seis páginas llegó a manos de editores en varias redacciones periodísticas.

El documento pretende ser una presentación judicial y suena bastante serio, aunque sin firma de recepción o membrete alguno, ni una fecha adjunta.

Puntualmente se dirige al “señor juez o juzgado de instrucción de turno” con el objetivo: acusar a Cocucci por el delito de “estafa, extorsión y robo”.

En su acusación, el denunciante relató cómo conoció a la modelo marplatense hace “aproximadamente dos años”, contó que tenían una relación de “visitas esporádicas” en “diferentes hoteles alojamiento de Capital Federal”, y que ocurrió hasta que el acusador notó “cambios en su comportamiento, como por ejemplo demandas económicas”.

El denunciante continuó: “Me solicitaba un intercambio dinerario por cada hora que yo la veía, cosa que yo acepté”, con una frecuencia casi semanal en un hotel del microcentro porteño.

A mediados de agosto último, Cocucci, según este relato, le habría pedido a este hombre “12 mil dólares” con el fin de “realizar una inversión en una casa de masajes terapéuticos, con la promesa de ponerme dentro de la sociedad”, para luego dejar de atenderle el teléfono a su supuesto amante. Por cada encuentro sexual, el denunciante admitió abonar “cinco mil pesos”.

Además señala que ella “vía redes sociales, estaba a la caza de personas de buen pasar económico”, y hasta la acusa de drogarlo en un hotel alojamiento de la calle Adolfo Alsina para robarle un reloj Cartier.

Según él, semanas después le dijo a este en un café de Córdoba y 9 de Julio, que le diera 20 mil pesos para un aborto ya que “estaba embarazada”.

Hasta cita un supuesto textual de la modelo, con un apriete explícito: “Mirá, yo tengo mil tipos que me garché y si quiero te puedo mandar a agarrar”.

El denunciante pide medidas, con un evidente lenguaje jurídico que denota la mano de un letrado: allanamiento, detención, una pena de cumplimiento condicional y hasta una pericia de ADN sobre el presunto embarazo de Cocucci. Varios medios se hicieron eco de ese escrito, pero es falso.

A pesar de todo el esmero acusatorio, se ve que el denunciante y su abogado se olvidaron de presentarlo en mesa de entradas. En los sistemas de la Cámara Federal y de la Cámara del fuero de instrucción, Cocucci no aparece como imputada en ninguna causa.

Según detalla el informe del portal Infoabe, al comienzo de la misiva, el denunciante da su dirección, Rivadavia al 3455: no existe. Sin embargo, da un nombre, Sebastián Duarte, y un DNI.

El número de documento y el nombre coinciden, pero Duarte, de 35 años, tiene como domicilio fiscal la calle Rosetti en Olivos, en el corazón de la villa La Pana, un asentamiento de pocas manzanas junto a la calle Pelliza y según sus vecinos y familiares, es changarín y cartonero.<

Omar Saker se reconoce como el actual abogado de Cocucci: asegura que la denuncia “es falsa”, que la modelo no le dio ninguna importancia y que está en Mar del Plata “trabajando con su marca de ropa”.

Su defensor también desmiente el supuesto embarazo. Pero, por otra parte, varias voces apuntan que la denuncia habría venido del entorno mismo de Cocucci.

A fines del mes pasado la modelo denunció, por ejemplo, una extorsión y amenaza que aseguraba que se divulgaría un video hot si hacía público lo que supuestamente sabía sobre Nisman, lo que abrió una causa en la Fiscalía Federal N°3 a cargo del doctor Eduardo Taiano.

Pero faltó a la primera cita para declarar, para hacerlo tiempo después. También acusó por delitos similares a sus ex managers. Y a comienzos de septiembre, Cocucci presentó un hábeas corpus patrocinada por su abogado, que recayó en el Juzgado de Menores N°7, de turno en ese entonces, “por el riesgo de ver coartada su libertad ambulatoria”, aseguró Saker.

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