Salud

¿Las mujeres operadas por obesidad pueden quedar embarazadas?

El mayor riesgo de prematuridad, ingreso de los bebés en Cuidados Intensivos y menor tamaño del neonato se disipa a los 2-3 años de la intervención

La cirugía bariátrica, esto es, el conjunto de procedimientos quirúrgicos empleados para reducir el peso corporal, se asocia con incontables beneficios para la salud de las personas con obesidad y, sobre todo, con obesidad mórbida.

No en vano, distintos estudios han demostrado que, además de mejorar la función física físico y de aliviar el dolor articular, esta cirugía disminuye el riesgo cardiovascular –la probabilidad de sufrir un infarto de miocardio se reduce hasta un 70%– y la depresión en la población con un peso excesivo. Y lo que es más importante, es la mejor medida para erradicar la diabetes tipo 2.

Sin embargo, y según concluye un estudio llevado a cabo por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Washington en Seattle (EE.UU.), la cirugía bariátrica también conlleva, si bien a corto plazo, un mayor riesgo de partos prematuros, de ingreso de los neonatos en Cuidados Intensivos y de bebés de menor tamaño, por lo que debe recomendarse que las mujeres que se han sometido a la intervención esperen entre dos y tres años antes de quedarse embarazadas.

Como explica Brodie Parent, director de esta investigación publicada en la revista «JAMA Surgery», «sin ninguna duda, la cirugía bariátrica ofrece numerosos beneficios para la salud a las mujeres con obesidad mórbida en edad reproductiva y reduce la tasa de complicaciones obstétricas asociadas a la obesidad. Por tanto, los resultados de nuestro trabajo no deben desalentar a los médicos a ofrecer esta alternativa a esta población.

Es cierto que hemos encontrado evidencias de una mayor tasa complicaciones perinatales en las mujeres sometidas a la intervención, pero nuestros resultados indican que estos riesgos se atenúan con el tiempo y se acercan a los de la población general al cabo de 2 a 3 años».

RIESGOS PARA EL FETO

A día de hoy ya se sabe que la cirugía bariátrica puede provocar deficiencias nutricionales en los pacientes. Tal es así que su uso en las mujeres con obesidad que planean quedarse embarazadas ha preocupado, y mucho, a los especialistas. No en vano, los posibles desarreglos nutricionales y metabólicos que, durante la gestación, pueden presentar las mujeres sometidas a la intervención podrían alterar el desarrollo fetal y, por ende, el estado de salud del neonato.

¿Y qué han dicho los estudios a este respecto? Pues los hasta ahora realizados han dicho realmente poco, dado que han sido muy pequeños y han arrojado resultados contradictorios. En consecuencia, aún no se ha establecido un ‘intervalo de seguridad’ que, una vez acometida la cirugía, garantice la ausencia de complicaciones para el neonato.

Para corregir esta situación, los autores analizaron la asociación entre cirugía bariátrica y el estado de salud del bebé, centrándose principalmente en el tiempo transcurrido entre la operación y el alumbramiento.

Y para ello, analizaron los historiales médicos de 1.859 mujeres sometidas a la intervención y de sus bebés y los compararon con los de 8.347 madres no operadas y de sus neonatos nacidos en el mismo periodo de tiempo –grupo ‘control’.

Los resultados mostraron que, comparados frente a los nacidos de madres no operadas, los bebés de las mujeres sometidas a cirugía bariátrica tenían un mayor riesgo de prematuridad –un 14% frente a un 8,5%–, de admisión en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales –un 15% por un 11%–, de presentar un menor tamaño para su edad gestacional –un 13% frente a un 8,9%–, y de tener una menor puntuación en la escala Apgar –una combinación de medidas sobre la actividad neonatal y los signos vitales que determina el obstetra a los 5 minutos del nacimiento: 18% frente a 15%.

Entonces, y dados los potenciales riesgos para el futuro bebé, ¿debe contraindicarse la cirugía bariátrica en las mujeres que están planificando un embarazo? Pues no, dado que solo es cuestión de tiempo que este mayor riesgo acabe desapareciendo.

Y es que comparados frente a los nacidos en los primeros dos años desde que sus madres fueran sometidas a la cirugía, los neonatos en los que el tiempo entre la intervención de sus progenitoras y el parto superó los cuatro años tuvieron un menor riesgo de prematuridad –un 12% frente a un 17%–, de admisión en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales –un 12% por un 18%–, y de presentar un menor tamaño para su edad gestacional –un 9% frente a un 13%.

HAY QUE ESPERAR

Como apuntan los autores, «nuestro estudio pone de relieve el mayor riesgo que presenta esta población y puede indicar que las mujeres recientemente operadas, y por tanto sometidas a cambios nutricionales, metabólicos y fisiológicos, tienen un riesgo elevado de complicaciones perinatales.

Estos hallazgos podrían ayudar a informar tanto a los médicos como a las mujeres operadas en edad reproductiva sobre el intervalo óptimo entre la cirugía bariátrica y la concepción».

En definitiva, hay que esperar. Y es que como concluye Brodie Parent, «transcurridos de dos a tres años, las madres parecen recoger los beneficios de esta cirugía para la pérdida de peso sin ningún incremento del riesgo fetal.

Fuentes: abc y plenitudysalud

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