Salud

Parestesia o ardor en la rodilla, una dolencia que no debemos descuidar

Si lo experimentamos muy a menudo, debemos consultarlo con el especialista para ver qué se esconde detrás de este problema

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La sensación de ardor en la rodilla es una dolencia muy habitual, la cual se manifiesta como un molesto hormigueo y una sensación similar a pequeños alfileres clavándose en nuestro interior.

Esta condición no se relaciona únicamente con la artrosis o el clásico desgaste óseo. De hecho, es muy común que lo notemos un buen día, y sin razón aparente, al caminar.

Al apoyar nuestro peso sobre una de las piernas percibimos de pronto un afilado pinchazo en la rodilla, sin importar la edad que tengamos o el estilo de vida que llevemos.

Este tipo de parestesias puede aparecer en cualquier momento de nuestra vida. En algunos casos, desaparece por sí mismo pero, en otros casos, se necesitará de un tratamiento adecuado.

La sensación de adormecimiento en la rodilla acompañado por ese dolor incisivo se llama parestesia y afecta a uno o varios nervios de la zona de las rodillas. Lo más común es que tengamos un nervio sensorial dañado, enfermo o lesionado.

A veces es por un mal paso, una sobrecarga o el efecto de alguna enfermedad asociada. Las principales causas que pueden determinar la aparición del ardor en la rodilla incluyen:

Neuropatía periférica

Los nervios periféricos son los que llevan información desde diversas zonas de nuestro cuerpo hasta el cerebro, y a la inversa. A su vez, están conectados a la médula espinal y a diversas partes como, por ejemplo, las rodillas.

  • Cuando una persona sufre alguna neuropatía periférica significa que estos nervios no funcionan apropiadamente. Puede ser un problema puntual y solo localizado en la rodilla o, por el contrario, localizarse también en otras partes.
  • Las rezones que determinan que suframos una neuropatía periférica son muy diversas. A veces es por una mala circulación, otras debido a la artritis, déficits vitamínicos o incluso por una tiroides hipoactiva.

Serán los médicos quienes nos den el diagnóstico.

Ciática

Estamos nuevamente ante otro tipo de neuropatía, pero esta afecta al nervio ciático. Esta raíz nerviosa se localiza en espalda, justo en el segmento lumbar 3 (L3).

Si lo has sufrido en alguna ocasión sabrás, sin duda, que el dolor puede irradiar a una de las piernas. El ardor en la rodilla es uno de sus síntomas.

Procesos inflamatorios

Las inflamaciones son producto de una enfermedad subyacente que hay que conocer. Si sufrís muy a menudo de ardor en la rodilla, acudí al médico.

Estas son algunas dolencias donde los procesos inflamatorios son habituales:

  • La espondilitis anquilosante. Es un tipo inflamación de las articulaciones que se localiza en la columna vertebral.
  • Otra enfermedad asociada a este problema es la bursitis. Muy común también, y se caracteriza por la inflamación de las bolsas de líquido que protegen las articulaciones.
  • La artritis infecciosa, así como la reumatoide, son otras dolencias donde el dolor articular en esta zona es habitual.
  • Asimismo, las personas que sufran lupus eritematoso experimentarán esta dolencia sumada a otros síntomas igual de complejos, e igual de limitantes.

Problemas vasculares graves

En caso de que aparezca un ardor súbito en la rodilla, acompañado por un hormigueo intenso, que nos impide incluso andar con normalidad, hemos de acudir al médico de urgencias.

  • Es posible que no estemos recibiendo un adecuado suministro de sangre.
  • Los accidentes vasculares se asocian muchas veces a este ardor súbito en las extremidades inferiores, a estas parestesias a las que no siempre damos la importancia que merecen.

La importancia de la vitamina B12

La vitamina B12 es esa gran desconocida en nuestra dieta que, a menudo, descuidamos. Sin embargo, hemos de recordarlo: consumir vitamina B12 nos ayuda a regenerar la mielina que rodea los nervios.

  • Su tarea es esencial, porque al disponer de estas vainas de mielina en un estado más fuerte, el impulso nervioso es más rápido y seguro. Dejamos de sentir ese ardor, esos “pinchazos” y, en esencia, las molestas parestesias.
  • Asimismo, la vitamina B12 aumenta la regeneración y el crecimiento de las células nerviosas.

Es, como puedes intuir, un nutriente que no deberíamos descuidar en nuestro día a día y que puede reducir el impacto de las dolencias anteriormente citadas.

Si deseás incluir este elemento en tu dieta, podés consultar con tu médico la posibilidad de tomar algún complemento vitamínico. No obstante, toma nota de que alimentos te  ayudarán a adquirirla de forma natural:

  • Huevos
  • Sardinas
  • Atún
  • Lácteos
  • Levadura de cerveza
  • Trigo
  • Soja
  • Pechuga de pollo

Fuente: Mejor con salud

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