Caso Lázaro Báez

Lázaro Baez preso: relatan cómo es su vida dentro del penal y sus nuevas compañías

En los últimos meses, el empresario solo recibió la visita de uno de sus hijos, Martín, también procesado por lavado de dinero. ¿Cuál es su apodo en Ezeiza?

Una pregunta que circula desde hace tiempo en el caso contra el empresario Lázaro Báez: ¿Cómo es su vida dentro del penal de Ezeiza?

Según detalla el diario Clarín, al acusado de ser el testaferro de los Kirchner, los que lo conocen en serio, lo apodan “Negro”.

“Esto es muy difícil para mi familia. Pero no voy a estar mucho tiempo preso. No le conviene a nadie”, soltó, seco, breve pero contundente, varias veces, frente a testigos.

Báez ya lleva medio año preso. Lee. Ve películas. Mira tele. Habla con sus abogados. En los últimos meses solo recibió la visita de uno de sus hijos, Martín, también procesado por lavado de dinero.

El resto de sus herederos -Luciana, Leandro-, prefieren no verlo. Y viceversa. Su relación con ellos está deteriorada. Discrepancias familiares y jurídicas.

Bajó más de veinte kilos. Intenta que la Justicia dictamine que debe seguir su arresto en un domicilio propio. Está detenido con prisión preventiva en la causa conocida como “La Ruta del Dinero K”.

“Negro” tiene diabetes -como miles de otros presos- pero los médicos que lo trataron para peritar ante la Justicia el estado de salud dicen que sufre otra dolencia pulmonar.

Báez vive con otros 14 presos en el pabellón C de la Unidad 6 de Ezeiza. Por su carácter, porque “se la aguanta”, se transformó en una especie de líder pacífico de ese grupo de personas que sueña y sueña con la libertad. Con lo que pasa “extramuros”, se dice entre quienes pasan sus noches y sus días “intramuros”.

Es líder, “Negro”, porque comparte algo de su dinero que le llega a través de una de sus abogadas, Elizabeth Gazaro, para mejorar las condiciones de encierro del resto de sus compañeros de calabozos y patio y cocina en común.

A Báez le gusta mirar la serie “El Zorro” que emite los mediodías Canal 13. Un personaje entrañable de esa saga es justamente el jefe de un destacamento en el que suelen caer presos los malechores de la ficción: es el Sargento García.

Ninguno de los agentes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) que están a cargo del encierro de Báez dejó trascender alguna vez que él los haya tratado con sorna, así como a veces sufre en la novela el maltrato de los malos el opulento García, en teoría, el sargento que representa a la Ley en el “El Zorro”.

El ex constructor de obra pública K anima a sus vecinos de pabellón con otras distracciones: consiguió un reproductor de DVD y comparte las películas que le llegan “extramuros”.

Los films que se enumerarán, porque los miró “Negro”, son reales, aunque suenan demasiado “perfectos” como para una situación como la que viven él y sus compañeros de pabellón.

Nuevo compañero: “Gato Seco” es Alejandro Gracia Álvarez. Tiene ese alias desde que era un infante en Cali, Colombia. Parecía un infante débil. Terminó siendo uno de los jefes del Cartel del Valle, el grupo narco que reemplazó al de Pablo Escobar Gaviria.

Para las autoridades de su país, y de la Argentina, Gracia Álvarez es un pionero: se trataría de uno de los primeros narcos colombianos que detectó que Buenos Aires podía ser un paraíso para sus empresas.

O sea, la Nación casi ideal para trasladar cocaína a escalas industriales desde Colombia a la Argentina, y desde nuestro país, al mundo. Fue extraditado y terminó preso junto a Báez.

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