Salud

Cuál es la mejor hora de la ducha y por qué

Aunque deberemos tener en cuenta el resto de nuestras costumbres y rutinas diarias, la decisión de hacerlo por la mañana o por la noche dependerá de los efectos que queramos conseguir

La ducha es una de las prácticas más comunes en todos los seres humanos y se considera una rutina más de las que componen el día a día de cada persona.

Esto se debe a los hábitos higiénicos que se han implantado en la sociedad, especialmente después del siglo XVIII. Por aquel entonces se consideraba la ducha como algo nocivo para el organismo. No en vano era algo prohibido con más severidad a los niños.

Aunque esta resulta bastante simple, a grandes rasgos, ducharse implica mucho más que mojarse, enjabonarse y enjuagarse.

Aparte de asearse, también existen más razones por las cuales se emplea la ducha, tales como la relajación, refrescarse, mejorar el estado de ánimo y, en muchas ocasiones, tratar cierto tipo de enfermedades.

Un tema controvertido

Al tratarse de una práctica realizada por la gran mayoría de la población mundial, existen diversos puntos de vista frente a esta.

Uno de los que tiene más peso es el de ducharse en la mañana, antes de comenzar la rutina, y en la noche, justo después de culminar los deberes, antes de conciliar el sueño (hacerlos ambos durante el mismo día).
Aunque nos duchemos en tales ocasiones, cabe anotar que no hay una verdad absoluta con respecto a la hora en la que se debe realizar.

Para alimentar la controversia frente al tema en cuestión surgen otro tipo de argumentos bastante válidos, teniendo en cuenta que se trata de algo totalmente personal y que depende de cada individuo.

1. Cuando se está sucio
Este argumento es quizá el más empleado por las personas para hacer uso de una buena ducha. A su vez es el más lógico, ya que, el baño es sinónimo de asepsia o, por lo menos, eso sugieren.

2. Por placer
Aunque se lea algo loco para muchos, una gran cantidad de personas procura ducharse con el fin de complacer su organismo; en esta práctica se alberga el tema de la relajación, el cual suele ser bastante necesario para los músculos.

Sin dejar de señalar las distintas opiniones al respecto, cabe sugerir que existen argumentos válidos para ducharse tanto en la mañana como en la noche.

Estos son algunos de los que apoyan cada una de las teorías:

Tomar una ducha en la mañana: siempre y cuando alguna de estas razones se encuentre presente en la rutina diaria.

Ser alguien madrugador.
Problemas para afeitarse en horas tempranas.
Cansancio al levantarse.
Sudor excesivo en las noches.
Jornada laboral poco exigente.
La ducha nocturna afecta las horas de sueño.
Tipo de piel grasa.

Tomar una ducha en la noche: suelen ser contrarias a las mencionadas en el apartado anterior.

Poco tiempo en las mañanas.
Utilizar maquillaje.
Cansancio excesivo.
Jornada laboral exigente.
Trabajos físicos fuertes (deporte o caminatas).
Exceso de sudor en el día.
Desplazarse en bicicleta.
Tipo de piel seca.
Necesidad de relajarse para dormir adecuadamente.

Fuentes: mejorconsalud y plenitudysalud

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