Judiciales

Randazzo arregló con Bonadio, pero ¿y Freiler y Ballestero?

Durante su campaña para presidente, el ex ministro protegió a su mano derecha, apuntado por desvío de fondos

randazzo

Florencio Randazzo aún era titular de Interior y Transporte cuando llegó a sus manos un informe de las Naciones Unidas que revelaba que se habían desviado fondos de su ministerio.

Este apuntaba contra Esteban Sáenz Rico, su hombre de confianza y en quien había delegado la firma de contratos, fue por ello que decidió poner en marcha una auditoría interna y presentarse en la Justicia como denunciante.

La jugada también exigía el silencio de Sáenz Rico de todos los secretos del ministerio, como la compra de trenes a China, los acuerdos en el puerto, los empresarios que se habían enriquecido con los contratos informáticos y los negocios en torno al Belgrano Cargas.

La semana pasada, una veintena de empleados que habían trabajado para el entonces ministro fueron procesados por desvío de fondos y estafa, y muchos de estos acusados están convencidos de que existe un acuerdo con la Justicia para que el incendio se delimite sin llegar a las alturas, según detalla el informe del portal Perfil.

La mayoría de los empleados interrogados por el juez Claudio Bonadio declararon que ocupaban lugares menores, algunos en la mesa de entradas, otros hacían de cadetes, mientras que Esteban Sáenz Rico se negó a declarar. Los empleados aseguran que Randazzo le ofreció un abogado y transmitió que mantuviera la calma.

Sáenz Rico había sido llevado al núcleo de Randazzo por Marcio Barbosa Moreira, secretario del Interior. En su libro Derechos humanos, los periodistas Santiago O’Donnell y Mariano Melamed recuerdan que Randazzo envió a Barbosa Moreira a intervenir en el conflicto que se abrió en su momento con la comunidad indígena Qom.

El cacique Félix Díaz se refirió a aquella visita con una frase significativa: “Estos tipos no vienen a solucionar nada, sólo a neutralizar el quilombo”.

La subsecretaría de Coordinación y la Unidad Ejecutora de Proyectos eran las dos oficinas por donde circulaban los contratos y las licitaciones del ministerio de Randazzo. Sáenz Rico ocupó ambos puestos.

Nadie como él conocía el funcionamiento financiero de los proyectos financiados por la ONU; entre 2000 y 2006 había trabajado en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y luego saltó a la función pública.

Como los fondos que distribuía Naciones Unidas triangulaban en Estados Unidos, Randazzo podría haber litigado en territorio norteamericano, pero prefirió ordenarle a la auditora interna del ministerio, Irene Noemí Gajdzik, que señalara a los culpables y luego llevó la denuncia a Bonadio.

Los acusados apelaron y ahora la Cámara, integrada por Jorge Ballestero y Eduardo Freiler, deberá definir su futuro.

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