Corrupción

Siguen las revelaciones del título trucho de Daniel Scioli

El tema podría abrir una verdadera caja de Pandora y tocar fibras sensibles de la actual tensión entre sectores del establishment y el macrismo. También hay detalles de uno de los exámenes libres que dio el ex gobernador

Un caso que sigue creciendo día a día. Se trata de la autenticidad del título de Licenciado en Comercialización que la UADE le otorgara a Daniel Scioli el año pasado.

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Según detalla el portal Informador Público, el tema podría abrir una verdadera caja de Pandora y tocar fibras sensibles de la actual tensión entre sectores del establishment y el macrismo.

Es sobre el acuerdo entre el entonces vicepresidente de la Nación y candidato a presidente y el entonces Director General de Servicios de Techint, Héctor Masoero, que actúa como dueño y señor de la UADE, ya que ésta está controlada por la Cámara de Sociedades Anónimas, que a su vez depende del grupo de Paolo Rocca.

El arreglo habría consistido en que aquél se graduaría en tiempo record y que éste, a cambio, sería el futuro ministro de comunicaciones del gobierno sciolista, hablándose del interés en particular de Techint por controlar TELECOM Argentina.

Al parecer, Paolo Rocca no había autorizado o se hacía el distraído acerca de los acuerdos entre Masoero y Scioli. Cuando Mauricio Macri ganó la elección presidencial, Rocca entró en escena hecho una furia y apareció en la UADE en persona para hablar con sus autoridades.

Se decía indignado porque Techint, gracias a la imprudencia de Masoero, había quedado embanderada con uno de los dos candidatos -el perdedor-, cuando su política era estar bien con ambos. Masoero fue degradado en Techint y el título de Scioli quedó como tema para que se ocupe la justicia, que es lo que ahora está empezando a ocurrir.

A todo esto, entraron en juego distintos temas vinculados. Masoero había montado un importante negocio inmobiliario haciendo que la UADE construyera en Pinamar una sede que, dado que fuera de temporada es un páramo, sólo contaba con 150 alumnos, cuando se considera que una sede sólo se justifica a partir de los 1000.

Lo que sí se produjo fue la súbita valorización de los terrenos adyacentes al edificio, que habrían adquirido representantes de Masoero. Éste inventó, entonces, un ingenioso recurso para llenar las aulas de la sede de Pinamar.

Los cursantes de grado podrían hacer una semana intensiva en esa sede y aprobar así una materia determinada. Esto es, estudiar en la playa de lunes a viernes, rendir el sábado un examen basado en multiple choice y a otra cosa.

¿Cómo rindió Daniel Scioli en la UADE? 

El entonces vicepresidente había cursado la carrera entre el año 75 y el 77, adeudando 20 materias. Pero la UADE, en una resolución que hace historia, le reconoció como válido el plan de la carrera del ‘75 y lo autorizó a rendir libre.

O sea, permitió que un ex alumno volviera a entrar en carrera con un programa de estudios inaplicable a la realidad actual, ya que por entonces ni siquiera existía Internet ni las múltiples formas de comercio actuales. Además, Scioli pudo entonces recibirse con 35 materias en lugar de las 40 actuales.

También hay detalles de uno de los exámenes libres que dio ante una mesa compuesta por tres profesores, el titular de la materia y dos docentes de la misma.

Uno de ellos le preguntó al alumno sobre cuestiones logísticas del comercio y éste hizo una larga perorata sobre la importancia de la ruta 6, cuya construcción él había impulsado y que era la clave para abaratar los costos del transporte en Buenos Aires.

Uno de los miembros de la mesa, indignado, no se pudo contener y le dijo a boca de jarro: “La ruta 6 es un desastre y lo que usted dice no tiene nada que ver con lo que le preguntamos”.

En medio de este clima surrealista, el presidente de la mesa decidió dar por terminado el examen y, al revés de lo usual, Scioli se quedó sentado allí esperando y los profesores se retiraron a deliberar a un aula contigua.

Entonces, el profesor que había reprendido al gobernador se descargó y dijo: “Yo no lo apruebo. Hagan ustedes lo que quieran.” Y se fue dando un portazo.

Fue en ese momento cuando el entonces jefe de gabinete de Buenos Aires Alberto Pérez apareció silenciosamente en el aula y escribió en un pizarrón el número 7.

Los dos profesores que quedaban entendieron el mensaje y, efectivamente, calificaron a Scioli con un 7. El broche de oro de todo esto fue que luego nadie quería firmar el título del gobernador.

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