Tecnología

¿Por qué nuestro cerebro no reacciona igual frente al celular que a la computadora?

Los estudios neurológicos que estudian cómo distintas áreas del córtex, el hipocampo y la corteza entorrinal se alteran en base a la actividad que se realiza con mayor frecuencia descubrieron que nuestra vida tecnológica está fortaleciendo el córtex somatosensorial (nuestro centro emocional) como si fuera un músculo

cerebro

Cuando paseamos tranquilamente por la calle, móvil en mano, no advertimos que estamos sometiendo a nuestro cuerpo a un ejercicio digital constante: nuestros dedos, nuestra vista, nuestra columna vertebral y, por supuesto, nuestro cerebro.

Diagrama Ordenador Fig 2

Hace algo más de un año, los especialistas Arko Ghosh, Anne-Dominique Gindrat, Magali Chytiris, Myriam Balerna y Eric M. Rouiller presentaron un amplio estudio publicado por Current Biology donde se exponía cómo el uso de nuestros dedos, en especial el pulgar, alteran nuestra corteza somatosensorial. El salto a interfaces táctiles potencia esa área concreta.

La investigación, desarrollada gracias a la colaboración de la Universidad de Friburgo (Alemania), el Instituto de Neurociencia Cognitiva de Londres y el Centro de Neurociencias de Zurich utilizaron electroencefalografías para medir la actividad cerebral cortical en un grupo de 37 personas diestras, 26 de ellos usuarios de teléfono con pantalla táctil y 11 con modelos de teclado numérico antiguo. En los primeros, el uso del pulgar es mucho más acusado.

Ergonomia
Los resultados revelaron que los usuarios de smartphones táctiles poseen una mejor percepción espacial, con especial mención en el área que representa el pulgar. Y que, cuanto mayor era la frecuencia de uso, más intensa la señal.

Esta correlación recordó al equipo los descubrimientos obtenidos con violinistas o pianistas donde el uso virtuoso de los dedos es esencial para el intérprete. Con una importante diferencia: la actividad del cerebro en violinistas depende de la edad a la que comenzaron a tocar, mientras que en los usuarios de smartphones este dato no influía.

Lo táctil reorganiza y moldea el procesamiento sensorial

Un estudio aplicado en ratones desveló que los tiempos de respuesta del córtex visual y el córtex somatosensorial son completamente distintos.

La sesión de entrenamiento con el córtex visual arrojó datos más “estables”, más rítmicos. Cuando estimularon la zona sensorial a través de los bigotes —y que conecta con el tálamo—, la respuesta fue más inmediata, con mayores picos de intensidad. Que la tecnología táctil excite nuestro cerebro más que la mecánica es, por tanto, una cuestión biológica.

¿Cómo se traduce esto en nuestra vida diaria? Al parecer, el uso de tecnologías táctiles modifica nuestros hábitos: de tanto “scrollear”, el pulgar termina por automatizar ese movimiento.

Con menos de 30 minutos diarios de uso de un smartphone ya se obtienen resultados observables. Esto podría acercarnos a entender mejor nuestra forma de responder a los gadgets táctiles.

Otro estudio determinó que las tecnologías hápticas son potencialmente enriquecedoras de la interacción entre usuario y dispositivo, reduciendo la sobrecarga de información visual y auditiva, y estimulando nuestra orientación y rotación mental.

Esta es la razón por la que la mayoría de fabricantes de smartphones apuestan por displays cada vez más grandes, situando el estándar de la gama alta en las 5,7 pulgadas. Esto no significa que el teclado y el ratón se hayan descuidado en la actualidad.

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