Caso José López

La hermana Alba pidió a las monjas estar “atentas al portón” porque iba a ir “José”

El juez Rafecas citó a declarar a las hermanas María y Marcela por la causa de José López, para lo que pidió "blindar" el tercer piso de Comodoro Py

viernes 22 de julio de 2016 - 10:20 am

Las dos religiosas que estaban en el convento la noche en que detuvieron a José López deslindaron en la hermana Alba la decisión de hacer entrar al ex funcionario en el monasterio y se enfrentaron en un careo donde discutieron sobre si vieron o no a los policías con los bolsos.

Las dos aseguraron que no vieron el contenido de los bolsos ni tampoco el arma que llevaba el ex secretario de Obras Públicas kirchnerista hasta que la policía se las mostró.

Así se desprende de las declaración que desde las 11 de la mañana hasta casi las 16 llevaron adelante las hermanas María Antonia Casas (76 años) y Marcela Estefanía Albin (38) del Monasterio Nuestra Señora de Fátima, de General Rodríguez, donde fue arrestado López con casi 9 millones de dólares en junio.

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Con el tercer piso blindado para que nadie pudiera verlas, las religiosas llegaron a los tribunales con sus hábitos religiosos y, de a una, fueron pasando al juzgado de Daniel Rafecas para prestar declaración testimonial sobre lo que ocurrió el 14 de junio.

Allí las esperaba personal del juzgado, de la Oficina Anticorrupción, y abogados defensores.

La hermana María, monja de clausura desde hace 20 años, era la encargada de atender el timbre desde que la madre Alba se enfermó; mientras que la hermana Marcela también era monja de clausura y asistía en las diligencias dentro de la estructura del convento.

Según contó Marcela, a las 8 de la noche del 13 de junio, la hermana Alba les comunicó que iba a pasar “el señor José”, a quien había visto “dos o tres veces” junto a su esposa porque “visitaban tanto al Monseñor (Rubén Di Monte) como a la madre Alba”.

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“Esa noche la madre superiora sólo me dijo que ‘llamó José y que iba a venir’, nosotras no pedimos explicación a la madre superiora -dijo-. Se hacía tarde y después a eso de las 23 hs. y 00.00 hs., la madre Alba nos dijo que ‘no lo esperemos más a José’, que nos fuésemos a descansar. A eso de la madrugada, sonó el teléfono (…). Eran más o menos las 4 de la mañana”.

“La madre Inés me dijo que habían tocado el timbre de la casa de Monseñor y bueno, miramos por la ventana y estaba el Sr. José, a quien reconocimos porque estaba iluminado. Abrió la puerta la madre Inés, José estaba ahí con unos bolsos. Y la madre Inés le abrió la reja primero y después la puerta, y él le dijo ‘esto traigo para el Monasterio'”.

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Dijo que López “agarró los bolsos y la madre Inés lo ayudó a meterlos adentro de la casa” y señalo que “José y la ‘Sra. Mari’ (en alusión a Ana María Díaz, esposa del ex funcionario) a veces traían comida, té, fideos, arroz, también donó sábanas, ropa todo para nosotras”.

“Como creímos que eran comestibles, Inés le pidió a José que los llevara a la cocina y después de eso, él se fue a la habitación de la madre Alba. Mientras tanto Inés y yo esperamos en el comedor”, dijo la religiosa, quien aclaró que no vio el contenido de los bolsos.

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