La vida de los políticos

El camporista José Ottavis: una vida vinculada a las drogas, poder y la lujuria

¿Cuándo comenzó esto? La vedette Victoria Xipolitakis se sentó en el living del programa de Susana Giménez y puso el moño a doce años de descontrol. Te contamos todos los detalles

Una vida vinculada a las drogas, poder y la lujuria. Así se puede resumir la actual historia del camporista José Ottavis.

¿Cuándo comenzó esto? El lunes 11, la vedette Victoria Xipolitakis (30), ex novia del co-fundador de La Cámpora e íntimo amigo de Máximo Kirchner, se sentó en el living del programa de Susana Giménez y puso el moño a doce años de descontrol: “No lo dejé por su enfermedad (drogadicción), sino porque me traicionó”.

“Fui muy mentiroso, muy manipulador, muy psicópata, tomé mucho whisky y fui muy infiel”, reconoció el funcionario en una entrevista con el periodista Luis Novaresio. Incluso, confesó que llegó a robarle plata a su abuela en un momento de necesidad. Aclaró que aún está recuperándose. Pero la griega lo desmintió.

“Él estaba en su mambo. Cinco o seis días los pasaba sin dormir y después caía y desaparecía un día entero. Yo estaba viviendo la vida de un drogadicto sin serlo. Todos los que tiene a su alrededor son compañeros de narices”, disparó la vedette y Susana quedó atónita, igual que Ottavis, quien presenciaba su hundimiento sentado en el living de su casa.

Según detalla el diario Perfil, el diputado provincial por el Frente para la Victoria quedó tan desorientado como el 25 de mayo, cuando su ex anunció por Twitter que ese amor incondicional que ambos mostraban desde principios de año se había terminado.

“Cuando uno está en un lugar de poder como el de José, te volvés lindo, atractivo y, si no sabés manejarlo podés terminar eligiendo el mal camino”, aseguró un joven político cercano a Ottavis.

“Es un loco avasallador. Dentro de sus pares es el más audaz. Es el recaudador de los actos de La Cámpora. Nunca tuvo un nivel económico holgado, pero siempre anda con plata en la mochila. Es de esos tipos que se mueven en un coche que se cae a pedazos pero quizá se lleva a dos chicas a cenar y se gasta 5 o 6 mil pesos en uno de los mejores restaurantes de Buenos Aires”, aseguró un colega del diputado.

Hasta enero, existía un Ottavis muy diferente del que conocemos. O, mejor dicho, el diputado mostró una personalidad antes de Xipolitakis y otra muy diferente desde que se puso de novio con la vedette. Eso lo aseguran incluso las amistades de ambos. Es que con la mediática conoció los flashes del espectáculo y se vio convertido en una celebrity. Ottavis pasó de ocupar los medios políticos a las revistas del espectáculo.

Y hasta llegó a decir que quería ser productor de teatro y se puso a hacer coaching de actuación con quien supo ser la representante de su ex, Moria Casán. Pero esos mismos flashes terminaron jugándole en contra, porque, según Xipolitakis, los excesos volvieron a aparecer.

La relación entre Xipolitakis y Ottavis comenzó en diciembre del 2015 pero decidieron blanquearla a principios de este año.

“Ottavis, petiso y gordo, así como lo ven, inexplicablemente siempre tuvo éxito con las mujeres. En la Cámara salió con muchas diputadas. Y con las más lindas. No sé qué tiene. Pero él se tenía fe de que iba a conquistar a Xipolitakis”, aseguró un colega de Ottavis. Y así fue.

Durante el verano, la pareja se instaló en Mar del Plata, en la mansión que había alquilado Vicky (algunos allegados a la pareja insinúan que la casa la había pagado Ottavis). Fueron dos meses de amor, pero también de problemas.

“Una noche lo tuve que internar 4 horas. Le pusieron dos sueros para revivirlo un poco. Casi se me muere. Eso nunca nadie lo supo. Después me lo llevé a mi casa”, confesó Xipolitakis. La joven, que había dicho que soñaba con tener hijos con él aseguró que sentía que era la madre del diputado y reveló que más de una vez la amenazó con suicidarse si ella lo dejaba.

Pero la pelea nació cuando a Ottavis le dijeron que su novia se prostituía. “Decime la verdad, ¿vos te prostituís?, porque no quiero que me chicaneen ni salga algo de eso”, le preguntó el camporista y la vedette enfureció. Días después, Vicky partió a Miami a “cambiar el aire”, pero a la vuelta, todo se volvió insostenible.

Al diputado le habrían hablado de la supuesta prostitución de su novia e, incluso, que ella habría tenido al menos 10 encuentros sexuales con un importante político al que él había apoyado, y hasta le había dado la mano más de una vez; cada encuentro por la suma de 25.000 pesos.

Eso, más las escenas de celos en las que Vicky llegó a revolearle un teléfono en medio de una cena en un restaurante de Chapadmalal llevaron a la pareja a la quiebra absoluta. Fue entonces cuando Ottavis decidió guardarse. Lo que nunca imaginó era que su ex, casi dos meses después de la separación, aparecería en uno de los programas más vistos de la televisión argentina para arruinarlo.

En el romance con Xipolitakis, Ottavis encontró algo que no conocía. Más allá del amor que podía sentir por la vedette, también vio algo que en política se viene usando mucho: la farandulización. No le pasaron desapercibidos los buenos resultados en las encuestas que le había traído a Martín Insaurralde su relación con Jésica Cirio.

“Con esta piba voy a hacer desastre. No sabés lo que la quiere la gente”, le confesó Ottavis a un importante militante K. Algo que él ya sabía, porque había mandado a hacer mediciones sobre cómo repercutía en su imagen estar en pareja con la vedette.

Lo que nunca imaginó era que esa misma mujer que podía posicionarlo en las encuestas terminaría reactivando la vida lujuriosa y de excesos que conoció gracias a la política y que venía intentando dejar atrás.

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