Entrevistas

15 minutos en el cielo con Sasha Grey: entrevista a la ex actriz porno que visitará Argentina

Un millón de personas la siguen en Twitter para no perderse un momento de esta carismática pero controversial voz que no tiene miedo de callarse nada, y que no deja de sorprender por su versatilidad y talento

Courtesy of Sasha Grey

Sasha Grey es mucho más que una cara bonita, o como la siguen presentando “una de las actrices porno más famosas de la historia”: a sus 28 años, publicará en octubre su segundo libro (The Juliette Society II: The Janus Chamber), actuó en la gran pantalla con Steven Soderbergh, deslumbró con su participación en Entourage para HBO y hasta sacó un libro de fotos sobre su alma mater, la industria XXX, donde comenzó a los 18 años casi por error.

Pero detrás de la chica rebelde que no pide perdón por las decisiones que tomó hay una mujer que tiene una opinión sobre todo: el estado del feminismo, la sexualidad humana, la literatura erótica y el público argentino. De todo eso y de mucho más habló con Nexofin Sasha Grey, que el 31 de julio desembarcará en Argentina para presentar en el Palacio Alsina su cd, Transmission, donde se desempeñará como la DJ experimentada que es.

¿Estuviste alguna vez en Argentina?

No, nunca. Estoy súper entusiasmada. Estoy en tour, así que lamentablemente no voy a tener mucho tiempo para explorar. Lo que sí suelo hacer es, si tengo poco tiempo para estar en un lugar, encontrar un buen grupo de gente y salir a comer, intento caminar por el centro de la ciudad y salir a tomar algo. Creo que esa es la mejor manera de conocer y absorber la cultura.

¿Alguno de tus amigos músicos te comentó cómo reaccionan las audiencias acá?

Escuche que son… bueno, sé como son con el fútbol, así que espero que estén igual de entusiasmados por escucharme

Escribís, actuás, sacas fotos, sos dj, pero: ¿qué es lo que te sentís más cómoda haciendo?

Disfruto de todo porque todas son una forma de escaparme, y en todo lo que hago puedo desaparecer y crear mi propia realidad, pero creo que escribir es la mejor manera de tomar una idea y seguirla hasta el final. Puedo desaparecer mucho más cuando estoy escribiendo, porque creo mi propio mundo, con todos sus personajes, y no soy sólo un jugador más en la historia. Además, no tengo que salir de mi casa, vestirme, maquillarme…

Podés controlar todo y no tenés que respetar ciertas reglas, como sí pasa en fotografía

Si, exacto. Cuando se trabaja con luz natural y en exteriores hay ciertas cosas que es imposible controlar, y yo trato de no retocar en la medida de lo posible: puedo recortar un poco o resaltar un elemento, pero no me gusta usar Photoshop. Me gusta que la naturaleza y la situación dicte la foto.

Ya no sacás fotos como las que publicaste en Nëu Sex?

En esa colección tampoco había mucho retoque, aunque fueron sacadas en su mayoría en formato digital, pero es diferente porque las tomé mientras trabajaba en la industria cinematográfica para adultos, y como ya no trabajo ahí, no tengo acceso a esa clase de escenarios.

Y de la cosas que hacés, cuál te hace sentir más vulnerable?

Uh, eso es difícil. Tengo que decir actuar. Pero eso es lo que más me gusta hacerlo, porque cuando encontrás un buen narrador y director con el que trabajar, podés confiar en ellos, sentís que podés cometer un error y no pasa nada, porque se repite y se experimenta con ese material. Esa fue la razón por la que trabajar con Steven Soderbergh en The Girlfriend experience fue tan placentero: yo podía equivocarme y confiaba en que él iba a moldear y darle forma a lo que había hecho. No pasa con todos eso.

Crédito: ShelbyDuncan

Crédito: ShelbyDuncan

Terminaste de escribir la segunda parte de la trilogía “The Juliette society”: ¿qué podemos esperar?

Qué puedo contar sin revelar demasiado… Este segundo libro retoma la historia de Catherine 3 o 4 años después de donde termina el primero. Ella terminó la universidad, es una mujer profesional tratando de hacerse un nombre. Sigue en pareja con Jack, y está tratando de suprimir cosas que le pasaron, pero no podemos desaprender cosas, olvidar el conocimiento. Este libro es sobre sus desafíos y su viaje de aceptación de lo que es: su viaje para convertirse en una mujer íntegra, completa.

Escribiste “The Juliette society” durante el delirio colectivo alrededor de la saga “50 sombras de Grey”, pero tu libro es mucho más oscuro, con toques de thriller psicológico: ¿buscabas diferenciarte de E. L. James?

Fue sin dudas una reacción al estado de lo que la gente estaba llamando “erótica”, porque lo que me inspiró, la erótica clásica, era mucho más oscura. Y no estoy hablando de la erótica victoriana, porque nada de eso tiene mucho sentido, pero la erótica clásica trataba de revelar la psiquis humana y las formas en que trabaja la mente, y también era un reflejo de la cultura de la época. Creo que eso es muy importante, entender estos fenómenos en relación a la cultura, a lo que pasa alrededor nuestro, a cómo la gente se comporta.

¿Sabes qué es lo gracioso? Mucha gente trató de vender mis libros como “el próximo 50 sombras”, pero no entiendo por qué. Creo que manda mensaje mezclados, porque mucha gente leyó mi libro y se decepcionó porque no tiene el mismo tono romántico. Pero si sabes algo de mi origen y de mí, no deberías esperar eso. Muchos de mis fans, que me siguen desde siempre, me han dicho: “¡No fue lo suficientemente oscura!”.

¿Te considerás feminista?

Creo que, por default, soy una feminista posmoderna. Creo que el uso de la palabra “feminista” se diluyó mucho, y tomó incluso un tono negativo, y odio eso. Y con esto quiero decir que hay muchas feministas que son extremadamente conservadoras, y en cierto sentido parece que estás viviendo en otro siglo, en otra década, y después hay otras feministas que son mucho más progresistas, y se hace difícil identificar este término “feminista” con cualquier persona. Pero sí, creo en el auto empoderamiento de las mujeres, y en su capacidad de tomar sus propias decisiones.

En una entrevista dijiste que pensás que a muchas gente le cuesta asumir su sexualidad: ¿pensás que es lo mismo para todos los géneros?

Creo que es definitivamente más difícil para las mujeres en general, porque no se fomenta que sean conscientes de sí mismas, y eso crea mucha confusión, especialmente durante la pubertad y en la adolescencia. No se nos enseña a confiar en nosotras o en nuestra sexualidad, y se nos enseña a servir para otros, que es un mensaje muy peligroso. Pero también creo que si se ve un poco mas allá, es difícil para ambos géneros cuando están tratando de experimentar. Es muy difícil para un hombre joven aceptar que es bisexual, o gay, o que quiere probar cosas nuevas, especialmente en este momento y en nuestra cultura, con la posibilidad de ser expuestos en internet. Si alguien fuera a discutir online sus preferencias sexuales, estaría expuesto a represalias de cualquier tipo de extremista u homofóbico. Internet nos hace muy vulnerables, porque es muy fácil atacar, y la web no ofrece ningún tipo de protección, porque también tratar de controlar internet despierta muchas otras discusiones sobre censura.

Crédito: Richard Fearless/Death In Vegas

Crédito: Richard Fearless/Death In Vegas

¿Cómo fue tu incursión en el mundo de los DJs?

Colecciono discos desde que soy adolescente, así que siempre jugué un poco en casa, y solía escribir mucho sobre música online. siempre hubo bandas y DJs que me contactaban y me invitaban a ser telonera de sus tours o shows, y me perdí muchas de esas oportunidades porque estaba trabajando, pero más tarde aparecieron más oportunidades. Al principio le preguntaba a mis amigos: “¿Llevo mis discos?”, y me tuvieron que explicar que hoy en día todo es digital. Tenés que entender que yo tenía 21 años y apenas había ido a algunos clubs. Así que me conseguí una buena mezcladora, practiqué en casa y al principio fue una experiencia rara, porque tocaba música que había escrito, lo que no siempre funciona en una disco, y porque mucha gente iba a mirarme a mí y no escuchar mi música. Pero aprendí mucho y muy rápido, y decidí que esto era lo que quería hacer, tocar música house y dance, y así llegué a donde estoy ahora.

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