Triple fuga

Triple crimen y fuga: Víctor Schillaci rompe el silencio y cuenta su verdad

Uno de los condenados dio su versión a la jueza Servini de Cubría de cómo fue el escape del penal, los días posteriores y la supuesta emboscada

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Víctor Schillaci fue uno de los que protagonizó la fuga que mantuvo en vilo al país a fines del año pasado y, ahora condenado, dio su versión a la jueza Servini de Cubría, quien investiga el tráfico de efedrina y su relación con el poder político.

Hoy en día se encuentra detenido en el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza, alojado en una celda aislada del resto de la población carcelaria y hasta ahora sólo recibió visitas de su pareja, Mónica Silva.

Luego de la difusión de un video que muestra una negociación fallida con el supuesto abogado Antonoio Solivaret, acusado de ser un enviado de Aníbal Fernández para lograr que Martín Lanatta se retracte por haber acusado el ex funcionario de ser el jefe del tráfico de este estupefaciente, la tensión alcanzó su punto máximo.

El portal Perfil accedió a un escrito en el que asegura que dos agentes penitenciarios, según Schillaci, llamados Jorge Bolo y Juan Guevara, intentaron la retractación de los tres condenados y que limpiasen el nombre de Aníbal Fernández, a través de la filmación de un video donde se despegue al ex jefe de gabinete.

La idea era inculpar a la gobernadora Vidal y a Cambiemos de haber pagado para perjudicarlo en su campaña a Gobernador. De no aceptar, serían enviados a un pabellón de presos comunes y asesinados por barras bravas de Quilmes.

Esta grabación se realizaría fuera del penal para que ellos tengan las garantías que iban a cumplir en liberarlos y luego debían desaparecer cada uno por su cuenta.

Para la fuga, Bolo era quien les iba a explicar cómo sería: debían preparar tres armas de madera para reducir al guardia y que él mismo tendría en su poder las llaves del Fiat 128 que estaba en la playa de estacionamiento del penal.

La llave de la celda era la misma que abría todas las demás y la acción debía iniciarse el domingo a las 2 de la madrugada ya que a esa hora César Tolosa, uno de los agentes, se retiraba.

En el camino encontrarían una bomba de extracción de agua donde les dejarían precintos, un celular y un alicate para cortar la malla y abrir la puerta desde adentro con la llave.

“El día domingo 27 a las 2 am comenzó el plan conforme a lo acordado, entra el oficial a hacer el recuento y lo reducimos con el arma de utilería, atándolo y teniendo con esa maniobra las llaves del Fiat y las llaves de las puertas del penal. Fuimos avanzando por los pasillos hasta llegar a la bomba en el túnel, donde efectivamente arriba de la misma encontramos el alicate como el celular y precintos”, señaló en el escrito.

“Intentamos cortar la malla pero fue imposible, por lo que comenzamos a hacer ruido hasta que se acercó un guardia y abrió la puerta. Ese oficial nos dijo que en el mostrador había una agente penitenciaria, que había que reducir”, relató.

Según continúa el informe de Perfil, se trasladaron a la playa de estacionamiento donde se encontraba el auto con el que se dirigieron al puesto donde se encontraba el último guardia, a quien subieron al vehículo.

Atravesaron el portón, llamaron por celular al número que estaba agendado y recibieron instrucciones de ir a un punto de encuentro para cambiarse a una Toyota Hilux con destino a la ruta 205.

Pero no estaban a salvo: “Nos estaban esperando un Ford Focus Azul y un Bora blanco. Detrás nuestro llega un Corolla color champagne, descienden dos personas. Martín reconoce al del Corolla como quien había asesinado a los chicos del Triple Crimen, y dijo que eso era una emboscada, que nos iban a matar. Martín ordena que hay que escapar”.

Allí comenzó una persecución y tiroteo hasta que los perdieron de vista. Schillaci puntualizó que en el Ford Focus había dos gendarmes.

A partir de allí comienza la búsqueda de allegados quienes puedan ayudarlos con dinero, por lo que fueron a la casa de la ex suegra de Cristina Lanatta, donde robaron la camioneta Kangoo, y luego a la quinta de Marcelo “El faraón” Meinek.

Continuando con el relato, agregó: Terminamos en Santa Fe, nos metimos en una tapera y salíamos caminando hasta el centro para comprar comida. Estuvimos 6 o 7 días en esa tapera, comiendo, durmiendo y escuchando las noticias. Una mañana llegan dos grupos de Gendarmería y escapamos corriendo para el costado del campo para llegar a un molino”.

Y añadió: “Escuchamos un tiroteo entre gendarmes y corrimos hasta una Partner blanca, dentro de esta camioneta había dos chalecos, y dos pistolas, también un handy por el cual escuchábamos las radios de Gendarmería”.

Fue allí que tomaron de rehén a un ingeniero y pudieron bañarse, comer y ver las noticias. Luego armaron la camioneta con un plotter de Gendarmería.

“Manejamos por caminos de tierras, con las luces apagadas para no ser detectados, por esta razón volcamos con una zanja y salimos todos lastimados. Comenzamos a caminar por el campo hasta dar con una casa con dos camionetas”.

Luego del accidente y con Martín Lanatta herido, se separaron. Al amanecer, Schillaci y Cristian Lanatta escucharon 5 tiros y pensaron que habían matado a su compañero. Intentaron ocultarse entre los pastizales para evitar ser detectados por el helicóptero que ya sobrevolaba la zona.

Ya cercados, salieron del silo de arroz y se entregaron a las fuerzas de seguridad locales, ya que no confiaban en Gendarmería.

Ahora, con esta versión, la justicia deberá continuar con las investigaciones correspondientes.

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