Caso Báez

Lázaro Báez busca apartar al juez Casanello: lo vinculará con Cristina

El zar de la obra pública kirchnerista dirá que el magistrado está direccionando el caso para alejarlo de la ex presidenta y terminarlo en él. Para eso promete llevar pruebas a Comodoro Py sobre supuestas reuniones

Uno nuevo capítulo en la vida de Lázaro Báez ante la Justicia. Esta mañana les dirá a los camaristas Martín Irurzun, Horacio Cattani y Eduardo Farah los motivos por los cuales quiere que el juez Sebastián Casanello sea apartado de la causa que investiga el lavado de dinero a través de “la ruta del dinero K”.

Según indica el diario Clarín, el zar de la obra pública kirchnerista dirá que el magistrado está direccionando el caso para alejarlo de la ex presidenta y terminarlo en él, manifestará el temor por su integridad física y la de su familia y avisará que tiene pruebas concretas para aportar a la investigación, pero que no las presentará hasta sentirse bajo la garantía de que está en manos de un juez imparcial.

Como difícilmente alcance esa historia para que la Cámara acceda a su pedido, Báez llevaría pruebas de supuestas reuniones entre él, Casanello, Cristina y otros ex funcionarios, en las que se habría hablado sobre el curso y el destino de la causa.

El futuro del caso de corrupción más famoso comenzará a jugarse hoy, cuando la nube de versiones y rumores respecto a la rectitud del juez que lo investiga será disipada de una buena vez, o terminará por descargar sobre él una tormenta que podría sacarlo del caso.

Si el empresario K no tiene cómo sostener la gravísima acusación de prevaricato que hasta ahora sólo su hijo menor Leandro se animó a incorporar al expediente -aún no hay pruebas que permitan dudar de la honestidad intelectual de Casanello, ni de la otra- el magistrado saldrá fortalecido para seguir adelante con la causa que mantuvo en un freezer durante tres años, hasta que Telenoche difundió el impúdico video con la orgía de dólares y euros contabilizados en La Rosadita.

Si por el contrario, Lázaro aportara pruebas respecto a reuniones y encuentros en la Quinta de Olivos el año pasado, la continuidad de Casanello al comando del expediente quedaría seriamente comprometida.

Lázaro Báez será trasladado a los tribunales de Comodoro Py desde el penal de Ezeiza, donde permanece preso desde abril.

Tal como pidió, y si no hay cambios de último momento, ingresará solo a la sala donde lo esperarán los camaristas para la “audiencia de conocimiento”, tal como el Código Procesal Penal llama a la cita que el empresario solicitó para discutir su procesamiento ante la instancia superior al juez que lleva el caso.

Como los retadores en el boxeo, que deben tirar sus mejores golpes desde el minuto cero, el socio de los Kirchner tendrá que hacer a un lado sus habituales rodeos y medias palabras para convencer a sus interlocutores de que sus garantías de ser sometido a un juicio justo son vulneradas.

Según pudo saber Clarín, la línea argumental de Báez sería la siguiente: el año pasado, cuando Cristina estaba el poder, hubo tres reuniones en las que participaron ella, Casanello y el propio empresario.

De acuerdo a esa dura acusación, en esos encuentros también habrían estado presentes el ex secretario de Justicia Julián Alvarez -factótum del ascenso del juez- y el actual diputado Eduardo “Wado” De Pedro. Martín Báez, hijo de Lázaro y coprocesado en la causa, habría participado de una de las tres reuniones, en las que Cristina habría manifestado su preocupación por la situación procesal de Máximo Kirchner.

“Entonces Casanello los asesoró sobre cómo organizar su estrategia jurídica, y les prometió que antes del 10 de diciembre cerraría la investigación”, dijo a este diario una fuente judicial.

Por supuesto, la historia es lo suficientemente atrevida -y radioactiva- como para lanzarla al aire sin pruebas. Según allegados a Báez, el empresario las tendría.

Sobre este cimiento, la tesis del acusado sería que tras esas promesas el juez direccionó la causa para alejarla de Cristina, que aquel supuesto compromiso lo dejó en estado de indefensión jurídica y también física, que antes y después de su detención sufrió amenazas, y que tiene pruebas concretas para aportar a la investigación, pero sólo las presentaría ante un juez imparcial.

Este último tramo de la argumentación podría traducirse con pocas palabras: “Tengo elementos para comprometer a Cristina en la causa, pero mientras Casanello sea el juez no los voy a aportar”.

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