La ruta del dinero K

Ruta del dinero K: quién es la mujer que puede esclarecer todo

En la causa por la que se encuentra detenido el empresario, aparecen nuevos nombres en escena que prometen agregar nuevos condimientos a la investigación

lazaro

El empresario Lázaro Baéz, quien ya lleva detenido casi dos meses, ya no confía ni en sus ex amigos y socios, ni tampoco en sus abogados ni en el magistrado de la causa. Como así tampoco en sus hijos Leandro y Luciana, luego de la denuncia contra Sebastián Casanello.

A no ser que sea una estrategia de la familia para liberarlo y comprometer aun más a la ex presidenta Cristina Kirchner, en el escrito se pidió la recusación del juez porque consideran que encausó el caso de la ruta del dinero K de tal manera de dejar a la ex mandataria al margen de toda responsabilidad y que el hilo se corte en su padre.

El escrito de los hijos de Báez se fundamenta en la investigación se habla de “sobreprecios en la obra pública”, aunque los funcionarios que las otorgaron siguen libres.

Según Infobae, que tuvo acceso al pedido de recusación, Leandro y Luciana aseguraron que su padre es testaferro de los Kirchner y que Casanello lo sabía. Tendrían cómo probarlo con una agenda donde Lázaro habría dejado constancia de al menos tres reuniones en la Quinta de Olivos con el juez y la ex presidenta. Además, habría llamados cruzados entre el magistrado y Báez, antes de que fuera detenido; y al menos cuarenta llamadas de Casanello a Santa Cruz el día que detuvo al titular de Austral Construcciones.

Esta presentación judicial del jueves 26 fue una estrategia judicial y mediática. Según el portal Noticias, en el entorno del empresario, cuando le apuntaron al primo de Mauricio Macri, Ángelo Calcaterra, no lograron el rebote mediático que esperaban, por eso fueron por Cristina.

Luciana Báez, de 36 años, tiene estancias a su nombre, una productora de contenidos audiovisuales y una firma dedicada al alquiler y venta de vehículos, junto a su hermano Leandro, entre otros bienes.

Hasta ahora el único implicado era Martín quien aparecía en el video de “La Rosadita”, pero el nombre de la hija mayor del empresario está impreso en gran parte de la documentación de la constructora investigada por lavado de dinero.
Con su padre en la cárcel, Luciana quedó al mando de Austral por decisión de Lázaro. Dejó de lado la tarea administrativa y comenzó a ocuparse de temas más sensibles.

Leandro tiene 25 años y es el menor de los hijos varones de la familia. Entró al directorio de Austral en el 2012 y ese mismo año quedó como accionista de la empresa Loscalzos y Del Curto, otra constructora del holding, según informa Noticias.

En Río Gallegos es el hijo con mayor nivel de exposición. En el 2013 chocó con su camioneta contra un comercio en el centro de la ciudad durante la madrugada. Pero la noticia fue que, tras el impacto, se fugó colisionando con dos vehículos más y recién frenó cuando la policía lo detuvo.

Lázaro debió ir al comercio a hacerse responsable de los daños provocados por su hijo, para que el escándalo no trascendiera, como finalmente sucedió.

En el escrito a través del cual el juez Casanello procesó a Lázaro Báez, se lee que Leandro tenía autorización para ingresar a la “La Rosadita”, y según el arrepentido Leonardo Fariña, su presencia allí era habitual.

La única que se mantuvo excenta es Melina Soledad la menor de las hijas, de 23 años de edad. No está en el directorio de ninguna de las empresas, aunque sí figura como empleada de Austral.

Según el portal Noticias, los hijos descubrieron que Lázaro había mantenido una relación paralela con una mujer, con la cual tiene un hijo de tres años. En el entorno del detenido lo confirman, sin dan mayores precisiones. Y a pesar de que su mujer Norma Calismonte, dice que la relación con Lázaro continúa, estarían separados desde hace varios meses, aunque compartían la casa hasta el momento en que el empresario quedó detenido. Según dijo: “Mis hijos son el límite”.

Además, la grieta interna entre Báez y Kirchner comenzó cuando Ricardo Echegaray, ex jefe de AFIP, vaticinó: “Lázaro Báez va a terminar preso”. Mientras tanto, en el sur, la gobernadora de Santa Cruz Alicia Kirchner rescindía los 24 contratos de obras que las empresas de Lázaro tenían en la provincia.

“Yo puedo explicar mi patrimonio. Echegaray y Alicia Kirchner no”, fueron las palabras del el ex bancario devenido en empresario durante la gestión kirchnerista.

El empresario no confía ni en sus propios defensores legales. “Están jugando más para Cristina que para mí”, les había reprochado a Daniel Rubinovich y Rafael Sal Lari, a quienes acusó de mantener conversaciones telefónicas con el ex juez de la Corte Suprema, Raúl Eugenio Zaffaroni, el armador no oficial de la defensa de Cristina.

La prueba de que la relación entre los Báez y los Kirchner es cosa del pasado fue la devolución de parte del entorno de Lázaro de las llaves del mausoleo donde descansan los restos de Néstor. El titular de Austral Construcciones retiró el mantenimiento y la custodia del lugar que había construido en honor a su amigo.

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