Economía General

La venta ilegal ya es un negocio súper millonario

Este negocio también abarca el sistema de trabajo esclavo, talleres clandestinos, contrabando, robo y piratería de mercadería, competencia desleal, narcotráfico y corrupción

Télam Buenos Aires 21/07/2012
Un grupo de bomberos 
realiza tareas de apuntalamiento en el paseo de compras del barrio 
porteño de Constitución conocido como "La Saladita", que fue 
afectado casi en su totalidad por un incendio que logró ser 
extinguido esta madrugada. 
Foto: Enrique Cabrera/Télam/cb

A pesar de que todos conocen la ilegalidad de estos negocios, las necesidades económicas y otros factores llevan a la gente a recurrir a las “saladitas”, manteros y otras modalidades de venta informal.

Esta mercadería ingresa al país sin control y genera pérdidas económicas en la industria regulada y enormes disrupciones en toda la cadena formal.

Incluso en muchas de estas ferias hasta se puede pagar con tarjeta de crédito o débito, lo que demuestra la impunidad y el negocio que hay detrás de estas cosas, que eluden las inspecciones al contrario de cualquier otro local en regla.

En un informe realizado por el portal Ámbito, un estudiante propietario de un local de venta de audio y video en una feria del Gran Buenos Aires, explicó su situación: “No consigo trabajo en lo mío y es la única forma de ganar el mango”, confesó el joven, quien reconoce no haber entregado “jamás una factura de compra”.

Víctor, quien abre su puesto sólo 8 días al mes, dio números concretos de cuánto vende: “Por fin de semana vendo aproximadamente entre 600 y 900 películas; más de 200 copias de CD y traigo por encargue algunos juegos de Play y otras cositas de electrónica que me traen de afuera”.

Teniendo en cuenta que cada película en formato DVD cuesta 20 pesos y un CD vale 15, sólo por música y películas, la venta mensual oscilaría los 120.000 pesos, 96.000 pesos en video y 24.000 en audio, sin contar los juegos de Play ni los artículos electrónicos.

Estas ventas ilegales le quitarían al mercado legal entre 35% y 45% de las ventas totales. Además, hay que tener en cuenta no sólo los puestos sino los talleres clandestinos, de contrabando y de piratas del asfalto.

“Con esta red de distribución mayorista, como se da en Lomas, o como minorista, como se da en más de 500 ‘Saladitas’ que tenemos detectadas a nivel nacional, alguien se roba un camión de camisas y en menos de tres días ya las tiene colocadas en cientos de puntos diferentes a nivel minorista y mayorista en distintas regiones del país. Es más, antes de robarla la tienen vendida”, explicó Vicente Lourenzo, secretario de prensa de la Confederación de la Mediana Empresa (CAME), a Ámbito.

Y añadió: “Es muy difícil detectar la ruta de esa mercadería robada. En consecuencia, el circuito formal no se termina de armar nunca, porque el comerciante de pueblo, por ejemplo, que hizo un viajecito a la Salada de Lomas de Zamora y compró esa partida de mercadería sin saber que era robada, paga un precio irrisorio y la vende en negro”.

“No existe comerciante que compre una mercadería en negro y la venda en blanco. Cualquiera que sabe de negocios entiende que si así lo hicieras estarías cargando con IVA, Ganancias, etc… Es simple, si tu mercadería viene de un circuito negro, continúa en el mismo camino”, agregó el vocero de la CAME.

Lourenzo explicó que hay épocas de mayor desequilibrio, por ejemplo cuando comienza el ciclo lectivo, y los padres que tienen varios hijos se vuelcan al mercado ilegal para comprar tres mochilas, sin importarles de dónde salió la mercadería, ya que analiza la compra en función del costo.

Lo que encarece el producto, por ejemplo en Capital, es tener que pagar IVA, Ingresos Brutos, Ganancias, tasa de ABL y alquiler.

“Los shopping hoy cobran no sólo el alquiler y el fondo de expensas, sino que cobran además un fondo de promoción y comercialización, que es variable, por eso hay tanta rotación en los shopping y cierran tantos negocios. La realidad es que hoy quien está en los shopping es para posicionar su marca, no para ganar dinero”, explicó el vocero a Ámbito.

“No hay números que alcancen para estar en los shopping. Hay que pagar tres turnos de empleados, horas extras, pagarle al shopping. Por eso, hoy sólo las grandes marcas se mantienen allí, y es justamente porque un jean que vale 600 pesos lo venden a 3.000”, agregó.

“El comercio ilegal es la punta de un gran iceberg que nos obliga a hacer un análisis más profundo del tema, dado que no existiría venta si no hubiera compradores, para eso los consumidores deberían saber realmente qué están comprando. En última instancia no hay venta si no hay consumidor que realiza una compra. El consumidor es el eslabón más poderoso de la cadena y deberíamos generar un cambio cultural”, expresó Pedro Cascales, presidente de la Cámara Argentina de la Máquina Herramienta y Tecnologías para la Producción (Carmahe).

De acuerdo con cifras oficiales relevadas por CAME, este tipo de comercio abarca en la Argentina a más de 570 “Saladitas”, con 81.032 puntos de venta entre puestos y manteros. Los rubros más afectados son confección textil, calzado, juguetes e industria cultural a través de DVD de películas y CD de música, cigarrillos y electrónica, entre otros. Sólo en el rubro textil y calzado se calcula que al menos el 30% de las ventas son de origen clandestino (talleres informales, ingreso ilegal o mercadería robada).

Esto es una cadena ya que también afecta a la propiedad intelectual y marcaria. “Todo esto es un grave flagelo que afecta en primer lugar al comercio, pero en forma solidaria a la industria, al fisco y al desarrollo sustentable de la sociedad. Los impuestos que se dejan de percibir van en detrimento de los ingresos del Estado, por ende de la jubilación, la salud, la educación, la seguridad, etc.”, opinó Cascales.

En lo que respecta al rubro textil, “son cerca de 25.000 las personas en la ciudad que trabajan en la informalidad y más de 5.000 las que lo hacen en condiciones de esclavitud”, según informó al portal Ámbito Claudio Drescher, presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI)

Un relevamiento realizado por la organización social La Alameda, el 78% de la indumentaria que se fabrica en la Argentina proviene de talleres clandestinos que emplean a más de medio millón de personas que trabajan en condiciones de esclavitud.

En la Ciudad de Buenos Aires, este número alcanza aproximadamente a 30.000. La Alameda tiene 112 denuncias a diferentes marcas de ropa por esclavitud y trata, en su mayoría, los trabajadores llegan procedentes del Norte del país y de Bolivia, Paraguay y Perú.

Con respecto a los juguetes, no sólo los factores de evasión son perjudicales sino también los elementos nocivos con los que están hechos, ya que al ingresar de contrabando no pasan por los controles de seguridad y normas técnicas.

El calzado también puede ser perjudicial para la salud, por la forma y los materiales con los cuales están confeccionados, además de su calidad.

Para quienes lo deseen, existe una aplicación para realizar las denuncias de manera anónima geolocalizando el lugar del ilícito ingresando a www.argentinailegal.com.

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