Salud

Circuncisión: ¿Por qué es un tema tabú y polémico?

Es una operación quirúrgica en la cual se extirpa total o parcialmente el prepucio del pene, quedando el glande al descubierto. Un repaso histórico que rodea la historia y la opinión de expertos

La circuncisión (del latín “circumcidere”, que significa “cortar alrededor”) es una operación quirúrgica en la cual se extirpa total o parcialmente el prepucio del pene, quedando el glande al descubierto. Para hacerlo hay religiosos, culturales y médicos.

Según detalla el portal Urgente2, acerca de la circuncisión infantil, existe una controversia. Hay organizaciones médicas que consideran que la circuncisión neonatal no tiene ningún beneficio aunque hay recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y el ONUSIDA en África, por ejemplo.

Es más frecuente en USA, Israel y los países islámicos. Es menos frecuente en Europa, América Latina, Sudáfrica y la mayor parte de Asia.

La circuncisión se menciona en el siglo V a. C. es un escrito de Herodoto, que la atribuye a los egipcios. El más antiguo vestigio arqueológico es un grabado de la tumba de Ankhamahor (entre 2300 y 2200 a. C.) que representa una circuncisión practicada con una piedra de sílex en un hombre de pie.

La evidencia sugiere que la circuncisión era practicada en la península arábiga hacia el IV milenio antes de Cristo, cuando los sumerios y los semitas se trasladaron a la zona hoy es Irak.

De acuerdo al relato de la Biblia, fue una práctica obligatoria a partir de una orden que recibió el patriarca Abraham (según algunas estimaciones habría nacido hacia el 1850 a.C.), según el libro de Genésis, capítulo 17, luego de narrar la circuncisión de de Abraham, sus parientes y siervos, se lee en los versos del 10 al 14:

“Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.

Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio,y será por señal del pacto entre mí y vosotros.

Y de edad de 8 días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones;el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje.

Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo.

Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto. (…)”.

Abraham es el inicio de judíos e islámicos, quienes hasta hoy día realizan la circuncisión.

La circuncisión de los egipcios, posiblemente por razones de higiene, pero también era parte de su obsesión por la pureza y se asoció con el desarrollo espiritual e intelectual: parece haber sido un rito de paso a la edad adulta, en una ceremonia pública haciendo hincapié en la continuidad de las generaciones de la familia y la fertilidad.

Muchas generaciones después, Moisés fue criado por la élite egipcia: ambos pueblos la practicaban aunque por motivos diferentes.  Para los judíos de la época, la circuncisión era una señal física de su pacto con Dios. Pero ¿cuál habría sido el propósito de Dios?

Incas, aztecas y mayas

Para los creyentes es imposible conocer esos designios pero estudiosos han sugerido que entre los objetivos del procedimiento seguro que estuvohacer más fácil la higiene masculina en climas cálidos, de escasa agua y arenosos.

Aunque no se menciona explícitamente en el Corán, la circuncisión se considera esencial para el Islam, y es casi universalmente realizada entre los musulmanes.

Genghis Khan, y los siguientes emperadores Yuan en China, prohibieron las prácticas islámicas como la circuncisión. Esto llevó a los musulmanes chinos a rebelarse contra los mongoles. Al respecto, fue mucho más tolerante la dinastía Ming.

Alejandro Magno conquistó el Oriente Medio en el siglo IV a.C., e instaló otros valores socioculturales. Los griegos aborrecían la circuncisión. Más tarde, también la rechazaban los romanos.

Antíoco Epífanes prohibió la circuncisión, al igual que Adriano, cuya decisión fue uno de los motivos de un motín judío que lideró Simón Bar Kojba (132–135 d.C.).

Durante este período de la historia, la circuncisión judía exigió la eliminación de sólo una parte del prepucio y, según Wikipedia, algunos judíos helenizados intentaron aparentar estar incircuncisos estirando las partes existentes de los prepucios. Durante el siglo II d.C. cambiaron los requisitos de la circuncisión judía exigiendo la completa eliminación del prepucio, con énfasis en que era una marca esencial y permanente de la pertenencia a un pueblo.

La enseñanza de la circuncisión física como imprescindible fue instrumental en la separación entre cristianismo y judaísmo.

Alguien llevó la circuncisión a las tribus de habla bantú en África, antes del año 1.000 d.C. La circuncisión y restricciones dietéticas judías todavía se encuentran entre las tribus bantúes.

La circuncisión también es practicada entre los pueblos aborígenes australianos y polinesios, donde sutilizaban conchas marinas para eliminar el prepucio y el sangrado se detenía con humo de eucalipto.

Cristóbal Colón informó que la circuncisión se practicaba entre los nativos americanos. También fue habitual entre los incas, aztecas y mayas.

La circuncisión no se convirtió en un procedimiento médico común hasta el siglo XIX, cuando los médicos británicos y estadounidenses lo recomendaban como un elemento de disuasión de la masturbación (¿?) que se creía era la causa de enfermedades diversas: epilepsia, parálisis, impotencia, gonorrea, tuberculosis, debilidad mental y locura.

En 1855, el médico inglés Jonathan Hutchinson publicó sus hallazgos indicando que los judíos tenían una menor prevalencia de ciertas enfermedades venéreas. Él pasó a defender la circuncisión por razones de salud y ganó el título de caballero por sus contribuciones a la medicina general.

En USA, instaló el procedimiento Lewis Sayre, uno de los fundadores de laAsociación Médica Americana, quien hacia 1870, comenzó a usar la circuncisión en casos de jóvenes con parálisis o problemas motores porque sostenía que la estimulación excesiva de los genitales era una perturbación del equilibrio del sistema nervioso y causa de problemas sistémicos.

Además, el prepucio fue visto como un foco de infecciones.

En 1949 el artículo de Douglas Gairdner, “El destino del Prepucio”, argumentó que la evidencia disponible mostraba que los riesgos superaban a los beneficios conocidos. El procedimiento ya no fue cubierto por el sistema nacional de salud, y las tasas de circuncisión se redujeron en Gran Bretaña y en el resto de Europa.

En los años ’70, las asociaciones médicas de Australia y Canadá emitieron recomendaciones en contra de la circuncisión infantil de rutina.

En USA, la Academia Americana de Pediatría mantuvo una posición ambivalente.

Pero en 1986 se sugirió una asociación entre la circuncisión y un descenso en las tasas de infección de HIV entre heterosexuales. Se ordenaron 3 ensayos aleatorios controlados, que se hicieron en Sudáfrica, Kenia y Uganda. Los 3 ensayos fueron detenidos tempranamente porquefue obvio que quienes estaban en el grupo circuncidado tenían una menor tasa de contracción del VIH que el grupo de control.

Más de 700 millones de humanos se encuentran circuncidados, casi el 70% de ellos sn musulmanes.

Pero hay profesionales que cuestionan la circuncisión por motivos médicos. Un ejemplo es el doctor Paul M. Fleiss, autor del artículo titulado “El caso contra la circuncisión”.

Una visión 2016

Intentando acabar con el mito sobre este tema, Aaron E. Carroll escribió en el The New York Times, a partir de una pregunta shakesperiana: “¿Cortar, o no cortar?”

“En el 2012, la academia de pediátricos de USA declaró que los beneficios de circuncidar a los hijos son mayores que los riesgos del procedimiento.

Citaron beneficios de salud, que mientras que no eran suficientemente grandes como para justificar una recomendación a todos los hombres para que se sometan al procedimiento, eran suficientemente significantes como para que sea disponible para todos, y que debería ser cubierto por los seguros. Poco después de eso, los centros de control de enfermedades coincidieron.

Veamos las evidencias. Por años los pediatras han citado estudios que muestran que no estar circuncidado es un factor de riesgo para desarrollar infección en el tracto urinario. Muestran investigaciones que señalan que los penes circuncidados tienen niveles más bajos de fermentación y bacteria.

Aún más convincente, estudios de cohortes muestran que hay un incremento 10 veces mayor en la tasa de chicos no circuncidados, con el trayecto urinario infectado, contra chicos circuncidados. Las tasas actuales de trayecto urinario infectado son del 1.1% contra 0.1%, lo que significa que 100 chicos deberían ser circuncidados para evitar 1 caso de infección; otros estudios dicen que el numero puede ser más alto.

Es realmente difícil de discutir si este descenso justifica un procedimiento quirúrgico y permanente; especialmente porque no tenemos datos de pruebas controladas al azar. Es posible que haya otra diferencia entre chicos quienes están circuncidados de los que no, especialmente dada que la vasta mayoría (más del 80%) de los chicos en estos estudios estaban circuncidados. A pesar de esto, la cantidad de beneficios parece superar la cantidad necesaria para ser cubierta por los seguros (la cual es poca), de esta forma el procedimiento está disponible.

Otro beneficio, que a veces se menciona es el reducido riesgo de cáncer de pene. Estudios de control de casos han reportado que los hombres sin circuncidarse tienen tres veces más chances de desarrollar cáncer de pene.

Otra vez esto es relativo: el cáncer de pene es muy raro en los Estado Unidos, de forma que la actual reducción de riesgo por circuncidarse es muy pequeña. Se estima que más de 300.000 infantes deberían ser circuncidados para prevenir un caso.

Algunos argumentan que la circuncisión puede reducir las chances de contraer enfermedades transmitidas sexualmente. Una revisión sistemática de 26 estudios encuentra que los hombres circuncidados tienen menos riesgos de sífilis y chancros. Puede haber algo de protección para el herpes pero es menos significante.

El alegato más fuerte por la circuncisión se puede hacer como beneficio contra la transmisión del HIV. En África, donde el HIV es mucho más frecuente, se han realizado controles de pruebas de circuncisión al azar.

Los resultados fueron bastantes convincentes. Reducciones en las tasas absolutas de 1-2% sobre uno a dos años eran vistos. Algunos estiman que de 10 a 20 hombres circuncidados, un hombre menos puede contraer HIV a lo largo de su vida. Un estudio vincula la circuncisión con una vacuna de alta eficacia.

Otra vez, a pesar, estos resultados se aplican a países con una prevalencia de HIV mucho más alta de la que vemos en los Estados Unidos. La protección que brinda, por lo tanto, es mucho menos significante aquí.

Preocupaciones más prominentes se concentran en la función sexual y la satisfacción. Los oponentes argumentan que el prepucio, como la mayor parte del pene, contiene muchas terminales nerviosas.

También protege la cabeza del pene; sin este, el pene puede volverse menos sensitivo con el tiempo. ¿Pero esto realmente pasa? Un estudio reciente en los jornales de urología discutieron  en el The New York Times, midió la sensibilidad del pene en hombres circuncidados y no circuncidados y no encontraron una diferencia significativa. No era el primer, ni el mejor, estudio para tomar referencia.

Un ensayo controlado al azar de más de 2.700 hombres en Kenya encontró que después de la circuncisión experimentaban un incremento en la sensibilidad, y que le era más fácil llegar a un orgasmo.

Una revisión sistemática de los  meta-análisis encontró que la circuncisión no estaba relacionada con la eyaculación precoz, disfunción eréctil o dificultad para llegar al orgasmo.

Sobre todo esto, la evidencia a favor y en contra de la circuncisión falla para hacer un caso convincente en cualquiera de las direcciones. Los beneficios, aunque reales, son pequeños, como así los daños. En tales casos, generalmente se les deja la decisión a los pacientes.

Existe, por supuesto, un problema ético aquí, desde que la decisión es casi siempre echa por los padres, no por los propios chicos. La circuncisión es irreversible, y muchos argumentan, muy estridentemente, que es una “mutilación genital” infligida a los chicos sin razón alguna.

Con todas las cartas sobre la mesa: Yo soy judío, y estoy circuncidado, como lo están mis 2 hijos. El procedimiento tiene un peso espiritual en mi comunidad. Cuando me enfrento a personas que usan el término mutilación, generalmente retrocedo.

Circuncidar a mis hijos fue una decisión personal que tomamos mi mujer y yo, y entendemos los vastos argumentos a favor y en contra. La gente enojada por esta decisión parece imaginarse que nosotros pensamos muy a fondo esta decisión.

También vivo con el conocimiento de que mis hijos tal vez hayan decidido algo diferente. Pero también tenemos que reconocer que los padres toman muchas decisiones por sus hijos con un impacto mucho más grande y significante para ellos que la circuncisión.

De eso se trata ser padres. Suponiendo que éste fuese el que más consecuencias provocara sobre la vida de nuestros niños, parece fuera de proporción que se concentre tanto la atención en él -cuando la evidencia hace que el valor de una u otra opción no está claro-.

Eso no significa que los opositores no tienen un punto a su favor. La circuncisión es mucho más rara en la mayoría de los países industrializados. Las organizaciones de salud en esos paises no se avocan a los procedimientos como lo hacemos en los Estados Unidos.

Se puede argumentar también que es mejor esperar a que los chicos sean suficientemente grandes como para que tomen la decisión ellos mismos. Un número de factores hace esto difícil. Es un procedimiento mucho más complicado para entonces con mayores riesgos y costos.

Dado que la religión y la cultura están atadas en esto, es claro que el tema no será decidido pronto, también es claro que la evidencia no hará la decisión de nadie más fácil. Al final, la decisión de los padres de tener a sus hijos circuncidados o no seguirá siendo personal.”

Otro mito que cae

De paso, ya que estamos: un grupo de investigadores canadienses estudiaron a 62 hombres entre los 18 y los 37; 30 de ellos circuncidados cuando eran niños y 32 que no han sido circuncidados. Los investigadores establecieron mecanismos de control por edad, educación, trabajo y filiación religiosa, y lo publicaron en la revista especializada Journal of Urology.

Su conclusión: los hombres no circuncidados no tienen una sensibilidad diferente al tacto o la temperatura en ninguno de los 4 lugares. La sensibilidad en el antebrazo fue menor que en cualquier de los puntos de pene para ambos grupos.

Mientras el umbral del dolor en el prepucio no es diferente al de los otros lugares, su sensibilidad a la temperatura fue mayor que la del glande pero menor que la del surco del prepucio.

Caroline F. Pukall, una de las coautoras del estudio, profesora de psicología de la Universidad de Queens, en Ontario, dijo que “la circuncisión neonatal no hace que el pene sea menos sensible. Podemos concluir que no hay diferencias significativas entre el grupo circuncidado y el no circuncidado”.

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