Sociedad

“Cuentos del tío”: estas son las nuevas estafas telefónicas hacia los jubilados

La mayoría de los casos se repiten en Capital y Córdoba. Con historias elaboradas sobre "renovar los billetes" y la llegada de "un nuevo corralito", los delincuentes se lleven grandes sumas de dinero

El hecho ocurre cada vez más y los jubilados son los principales apuntados. Se trata de la estafa conocida como el “cuento del tío”. Ahora los robos tienen diferentes versiones. A continuación, te mostramos algunas.

Según detalla el portal Infobae, el 13 de abril pasado, un hombre de 85 años -vecino de Palermo-, se presentó en la Comisaría Nº21 para denunciar que le habían robado $58 mil dólares sin la necesidad de una pistola o una amenaza de muerte.

Al delincuente que se los llevó, prófugo hasta hoy, lo único que le hizo falta fue saber hablarle a un señor algo crédulo. Y hacerlo caer.

Ese mismo día por la mañana, el hombre de 85 años había recibido un llamado inusual: alguien del otro lado de la línea se hacía pasar por un empleado bancario. Buscando el pie del anciano para completar la respuesta con un poco de lógica, el llamado terminó pareciendo fidedigno.

El falso empleado le dijo al anciano que su banco le ofrecía un servicio que salvaría sus ahorros.

El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos había aprobado horas antes una nueva disposición en la que retiraría de circulación los “dólares viejos”; habría nuevas marcas de agua, nuevos próceres estadounidenses. Todo billete anterior no sería válido.

El anciano, lógicamente, se alegró ante la falsa oferta del falso banco. Del otro lado de la línea le proponían reemplazarle, sin costo ni comisión alguna todos sus viejos billetes por nuevos, no los que tuviera en el banco, sino los que tenía en su casa.

Para el delincuente fue quizás el mayor golpe de suerte de su carrera: el hombre de Palermo, en una caja fuerte en su placard, tenía $58 mil dólares.

En paralelo, había comenzado a llamar a su familia, preocupado. Intentaron frenarlo. De nada sirvió. Poco tiempo después, un hombre de casi 30 años le tocó el timbre para llevarse sus ahorros en una bolsa de papel. Lo vio irse caminando, por avenida Santa Fe.

La Fiscalía de Instrucción Nº5 hoy está cargo de investigar el caso. La carátula, previsiblemente, es “estafa”. El dinero era parte de una liquidación hereditaria – la esposa del anciano, que se recuperaba de un ACV, había muerto hace dos meses.

La mentira de “renovar los billetes” también la emplearon tres meses atrás en Carlos Casares, provincia de Buenos Aires. Dos hombres fueron detenidos luego de robarle casi $60 mil pesos a una jubilada de 88 años en la misma ciudad. En una causa a cargo de la UFI Nº3 de Trenque Lauquen, recuperaron casi todo el dinero.

El mes pasado en Belgrano, sobre la calle Olleros, un hombre de 80 años fue convencido por un supuesto yerno para dirigirse a su banco, en este caso la sucursal Belgrano del Citi, para retirar todos sus ahorros. Lo obligó a mantener el teléfono prendido, aduciendo mala señal, para evitar que cortara la línea. Fue calculado justo sobre la hora de cierre bancario.

El hombre corrió en taxi junto a su mujer para abrir su caja fuerte. Le robaron $80 mil dólares y el hecho no fue denunciado.

Hay cuentos todavía más apocalípticos. A mediados de abril, un falso nieto llamó a una abuela de 83 años en Belgrano para decirle que “va a explotar la economía” y “que hay que ir al banco” porque “vuelve el corralito”.

El falso nieto le dijo que “para salvar la plata”, le enviaría un empleado bancario de su confianza que le iba a decir incluso una clave, que el supuesto nieto le aclaró. Cuando el falso empleado llegó, le dio $300 mil pesos, un caso revelado por el canal de noticias C5N.

El fantasma del “corralito” volvió a la zona bonaerense de General Villegas este 11 de mayo: con la misma mecánica, una mujer de 92 años tuvo que despedirse de 20 mil pesos y todo su alhajero.

La Policía local sospechó de una banda que operaba sobre jubilados de distintas localidades de la zona, en un caso que está en manos del fiscal Fabio Arcomano, de, casualmente, la UFI Nº6 de Trenque Lauquen. En el interior de Córdoba, los casos con ambas excusas también comenzaron a repetirse el mes pasado y la Policía provincial lanzó un alerta con un instructivo para no caer en la trampa.

Ambos esquemas son la variación de un clásico delictivo: robarle su plata a gente mayor con un simple cuento. Gabriel Iezzi y Víctor Varone, abogados en el estudio que lleva su nombre, actúan como querellantes en el caso de Palermo.

“La nueva modalidad deviene de los secuestros virtuales, encontraron una veta en los adultos mayores. El secuestro virtual se basa en horarios nocturnos, con el temor de un hijo que salió de noche y fue secuestrado. Esto ocurre de día, en horarios bancarios”, analiza Varone.

“Las nuevas estafas se hacen en horario bancario. Hacen múltiples llamadas, con una que rinda.Tiene escaso riesgo, no se usan armas y penas más leves que un secuestro. En todo caso, la carátula es estafa o extorsión, dependiendo del criterio judicial. A lo sumo, si les va mal, cortan el teléfono”, completa Iezzi.

Hay excusas más miserables para robarle a ancianos que una futura debacle financiera. Un cirujano de la clínica San Pablo en San Fernando fue detenido por la Policía Bonaerense acusado de cobrarle sobreprecios a sus pacientes pensionados y jubilados.

Les pedía hasta $10 mil pesos en conceptos de insumos, pese a que las obras sociales habían aprobado los procedimientos y las prótesis correspondientes con todos los gastos incluidos. La Dirección de Delitos Complejos lo capturó por órdenes del fiscal Oscar Núñez Barreto tras una denuncia de una mujer de 75 años cuyo marido debía ser operado de la cadera.

El día 5 de este mes una banda de tres estafadores marcó un nuevo récord. Una mujer de 80 años en la localidad de Martínez recibió un llamado de un hombre que se hacía pasar por su hijo, un broker de seguros. Tuvo la misma mecánica que el caso anterior: señora crédula, respuestas fáciles.

El falso hijo le dijo a la mujer que necesitaba retirar dinero del banco para realizar un depósito con su hermano, que enviaría “a un amigo de confianza”; la mujer le dijo que sí, que no había problema.

El supuesto amigo -un hombre de pelo corto y remera celeste, que evidentemente llamaba desde un celular en la zona- estuvo en la puerta de su casa en diez minutos, para acompañarla a la sucursal del Citi en Martínez.

Ahí, la mujer retiró de su caja fuerte $130 mil dólares. En la vereda del banco, sobre la calle Alvear, había un auto esperándolos, con un chofer y un acompañante.

El falso amigo de su hijo se subió al auto con el dinero y huyó. No le tomó mucho tiempo darse cuenta de que había sido estafada. Pidió un teléfono en una casa de empanadas y llamó a su verdadero hijo, que denunció el hecho. Su madre no sufre de ninguna discapacidad o enfermedad.

Simplemente, se creyó lo que escuchó. Iezzi y Varone actúan como querellantes también en este expediente.

Según el Código Penal, robarle a un abuelo no constituye un agravante jurídico. A la hora de un expediente la vejez no funciona de la misma forma que, por ejemplo, la violencia de género.

Para la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema, el 7% de las denuncias que se radican corresponden a adultos mayores, la mayor parte de ellas contra familiares. Robos de jubilaciones, maltratos y restricciones a la libertad -dejarlos atados en su cama, por ejemplo- son las acusaciones más frecuentes.

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