Caso Báez

Lázaro Báez nuevamente apeló a su vínculo con el primo de Macri

Sus abogados presentaron un escrito con la copia del acuerdo suscripto en 2012 entre Iecsa, la empresa de Calcaterra, y Austral Construcciones, para participar juntas de la licitación de la obra de dos represas en Santa Cruz

Lázaro Báez busca un respiro de la Justicia. Para su estrategia de defensa, el empresario kirchnerista, preso por lavado de dinero, volvió a recurrir a su vínculo con Ángelo Calcaterra, primo del presidente Mauricio Macri.

Según indica el diario La Nación, los abogados presentaron un escrito con la copia del acuerdo suscripto en 2012 entre Iecsa, la empresa de Calcaterra, y Austral Construcciones, para participar juntas de la licitación de la obra de dos represas en Santa Cruz. Finalmente ese negocio se frustró porque perdieron la licitación.

En su última indagatoria, dijo que los US$ 33 millones por los que ahora se lo investiga no fueron dinero de él que estuviera lavando, sino fondos que aportó otra firma, Helvetic Group, para sumarse al negocio que preparaban Austral y Iecsa con una compañía china.

La defensa acompañó, además, la copia de un correo electrónico que habría sido remitido por Iecsa a Austral sobre las tratativas para presentarse en esa licitación.

El ingreso de estos US$ 33 millones a una cuenta de Austral fue el motivo por el cual el juez Sebastián Casanello amplió la investigación de lavado contra Báez, que volvió a ser indagado la semana pasada. Y no sólo contra él.

También contra su hijo Martín y contra ex directivos de sus firmas acusados de haber intervenido en la ruta de ese dinero. La ronda de indagatorias por estos US$ 33 millones terminó ayer, con la declaración de Eduardo Larrea, el último de los que estaban citados.

El nombre de Larrea aparece vinculado al depósito de los cheques millonarios que ingresaron en la cuenta del Banco Nación de Austral Construcciones.

Como el resto de los acusados, se negó ayer a contestar preguntas. Presentó un escrito en el que dijo que hacía tareas administrativas para la firma de Báez. “Jamás tuve poder de decisión”, dijo. “Yo sólo cumplía órdenes.”

Por despedido, él negó “absolutamente cualquier grado de participación” en un posible lavado y contó que había llegado a la empresa en 2004, contratado por Julio Mendoza, el presidente de Austral, que había sido vecino suyo en Posadas.

Larrea afirmó, además, que Báez lo había tenido en situación “irregular” de 2004 a 2009, haciéndole facturar como monotributista cuando en realidad tenía una relación de dependencia.

Contó que el vínculo laboral “terminó en malos términos” cuando, “de modo abrupto”, dejaron de pagarle la obra social. “A ello se agregó que la empresa no me había realizado la totalidad de aportes correspondientes a la seguridad social”, dijo. Por eso, se dio por despedido.

Ahora, después de haber tomado todas las indagatorias, Casanello deberá decidir las situaciones procesales y resolver si amplía los procesamientos contra los Báez.

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