Salud

Atención mujeres: el maquillaje y algunos errores comunes que avejentan

Pueden ser costumbres viejas, productos que no sirven o creencias que jamás se comprobaron. A continuación, te detallamos algunos de los equivocaciones más comunes

jueves 12 de mayo de 2016 - 7:16 am

Es natural: las mujeres se maquillan para estar más lindas. Sin embargo, a veces se cometen errores. Pueden ser costumbres viejas, productos que no sirven o creencias que jamás se comprobaron.

A continuación, te detallamos algunos de los equivocaciones más comunes que, lejos de hacer magia, hacen brujerías:

Exceso de corrector: si bien es fundamental y salvador para la vida, hay que saber elegir el tono adecuado para nosotras (uno menos que el de nuestra piel) y no coparse en el afán de corregir. Demasiado producto sólo logrará resaltar los defectos en lugar de ocultarlos.

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Sombras brillantes: primero, mejor usarlas de noche. Segundo, ojo porque las partículas brillantes acentúan las arrugas y achican la mirada. Mejor, usá poco y combiná con sombras mate que suavizan.

Exagerar con el polvo volátil: después de unas horas, el artificio se nos acumula en las líneas de expresión y terminamos con piel efecto pergamino. Recordemos la el refrán popular: lo bueno si breve dos veces bueno.

Grumos en las pestañas: resaltarlas es uno de los pilares del buen maquillaje que no es lo mismo que aglutinarlas y provocar un efecto pesado que suma años. Vayamos por una capa liviana y un aplicador que separe, curve y alargue.

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Cejas artificiales: ya nos dimos cuenta de que las cejas finitas de los noventa no van más y que las pobladas nos hacen ver más jóvenes. Pero a no exagerar: si las líneas dibujadas se notan lo único que vamos a conseguir es vernos como Bette Davis. Hay que difuminar con un cepillito para que quede natural usando siempre un tono más claro que el pelo.

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Olvidar el retoque: vuanto más fresco se vea el maquillaje, más jóvenes nos veremos, así que mejor meter en el bolso un kit de emergencia especial para retocarnos y no llegar a la noche hechas unas brujas. Máscara, corrector, rubor, brillo y toallitas demaquillantes no pueden faltar.

Labios oscuros: después de los treinta, la paleta del borgoña avejenta. Sí, se usa, pero siempre podemos elegir un rojo sangre y un toque de brillo o, mejor todavía, apostar por los rosas y los corales.

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