Conflicto Gremial

Unificación de la CGT complicada por un factor que divide

Los cruces con el gobierno de Mauricio Macri alteraron el proceso de reunificación. Por el momento, no se sumarían los aliados de Luis Barrionuevo y Omar Viviani

La CGT unificada todavía no nació y ya surgieron los primeros cortocircuitos. El proceso de reunificación, que daba la sensación de avanzar a ritmo de machete, ya tendría sus primeras bajas: Luis Barrionuevo y los 12 gremios que se anidan bajo la central Azul y Blanca pusieron en duda su participación en el Congreso Central Confederal del 6 de junio, la instancia previa a las elecciones del 22 de agosto.

Según indica el diario La Nación, la mayoría de la tropa de Barrionuevo tomó distancia tras conocerse la adhesión del PJ, de la izquierda y de ex kirchneristas a la protesta sindical del viernes pasado.

Hubo dos gremios barrionuevistas que desobedecieron a su referente: el de los guardavidas y el del vidrio, que se plantaron frente al escenario desde donde hablaron Hugo Moyano, Antonio Caló y los ceteístas Hugo Yasky y Pablo Micheli.

Barrionuevo tensó aún más el vínculo con sus colegas cegetistas al agasajar a Mauricio Macri en su gremio por el Día del Trabajador. Adujo una gripe y faltó a la cita.

En el mundillo sindical, creen que el plantón no fue casual. El gastronómico cedió el papel de anfitrión a su cuñado Dante Camaño, un sindicalista que apoya al macrismo desde la primera hora. Como lo hizo con Carlos Menem, Barrionuevo dijo en las reuniones de CGT que está dispuesto a acompañar la gestión de Cambiemos.

Y diferenció: “Este Gobierno nos recibió más veces en cuatro meses que el otro [kirchnerista] en ocho años”.

El otro bastión que comenzó a desmembrarse es el Movimiento de Acción Sindical Argentina (MASA), cuyo referente es el taxista Omar Viviani y sus adherentes forman parte de la CGT de Caló.

Los docentes del Sadop y UDA participaron activamente de la movilización del viernes y ya no frecuentan las reuniones del espacio.

Hoy habrá una prueba de fuego para verificar si los gremios del MASA tallarán en la eventual CGT unificada. Para evitar futuros litigios, Caló los convocó -vía carta documento- a la reunión de esta tarde en la sede de la UOM. La intención es certificar que la cita se trata para definir el recambio de autoridades y la unidad.

Caló necesita un quórum de 18 de los 35 integrantes del consejo directivo. Hasta ayer tenía 17. Este paso es clave para definir los padrones y cerrar el memoria y balance de la central antes de la hipotética fusión con la de Moyano y Barrionuevo. Cuestiones puramente burocráticas.

Pero en el MASA todavía no dieron nada por cerrado. Ni el acuerdo, ni la ruptura definitiva. El viernes pasado, a través de una solicitada, el grupo se manifestó a favor de la unidad de la CGT, aunque estableció una serie de condiciones.

Un día antes, en la sede de los telefónicos del Foetra, los discursos de algunos dirigentes también fueron en esa dirección. Hasta hubo similitudes con los reclamos al Gobierno: caída del empleo, inflación, aumento para los jubilados y críticas al giro retórico del Presidente en lo relativo al impuesto a las ganancias.

Entonces, ¿qué los detiene para no sumarse? Algunos dicen que todavía no cicatrizaron las heridas con Moyano, que ya se sabe que no será el jefe en la central de la unidad.

Además del viejo enfrentamiento que mantienen Viviani y el camionero, se sumó recientemente otro episodio: Norberto Di Próspero, del gremio del personal legislativo, acusó a Moyano de fogonear una lista opositora para desbancarlo.

Otra foto de la interna se reflejó en el acto del viernes: hubo manifestantes que se retiraron cuando el camionero tomó la palabra. Así y todo, el canal de diálogo para conciliar sigue activo a través de Viviani y el moyanista Juan Carlos Schmid, quien además lidera la alianza de sindicatos del transporte.

En las centrales de Caló y Moyano, que juntas son mayoría, refuerzan la teoría de avanzar con el proceso de reunificación con o sin los aliados de Barrionuevo y Viviani.

En este ajedrez, el peso de las decisiones más importantes recae en el sector de “los Gordos” (representantes de los grandes gremios), que parece haber recuperado el protagonismo que tuvo durante el menemismo.

“Los Gordos”, más el apoyo de los denominados “independientes” (Uocra y los estatales de UPCN y Aysa) comenzaron a despegarse del cruce retórico entre Moyano y Macri, y a aislar al camionero. Es una estrategia autónoma, aunque parece trazada directamente desde la Casa Rosada.

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