Salud

Luego de una dieta, ¿por qué volvemos a aumentar de peso?

El sobrepeso es una condición sumamente frecuente y una preocupación muy extendida, ya sea por motivos estrictos de salud física como por preocupación estética. ¿Cómo se puede solucionar?

Es una verdadera preocupación, a la hora de controlar nuestra salud. El sobrepeso y la obesidad sobrevuelan en muchas consultas. Aunque no sean el motivo que promueva la consulta médica, el sobrepeso es una condición sumamente frecuente y una preocupación muy extendida ya sea por motivos estrictos de salud física como por preocupación estética.

Según detalla el Dr. Daniel López Rosetti, estas cosas resultan ser una verdadera pandemia. Es así que dentro del concierto terapéutico de una relación médico paciente correctamente establecida como así también por la realización de una “dieta” informal, muchas de las personas que logran bajar esos “kilitos de más” los recuperan en poco tiempo apenas se descuidan.

Esta circunstancia le ha sucedido a todos aquellos que bajaron esos kilos que les permitieron reducir uno o dos talles.

Por ejemplo, una persona determinada, hombre o mujer que pese unos 70 kilos. El cuerpo cuenta con un servomecanismo automático hormonal que va a hacer lo imposible por mantener ese peso, esos 70 kg son el punto de referencia al cual está programado y calibrado el sistema hormonal de mantenimiento del peso.

Es algo parecido al termostato de un termotanque que va a mantener la temperatura del agua a la que fue prefijada.

En el caso del peso corporal sucede algo parecido y si nos animamos a inventar un término podríamos decir que el cuerpo tiene un “pesoestato” que va a mantener el peso de esa persona en 70 kg.

Funciona en base a hormonas y neurotransmisores. Una de esas hormonas es la ghrelina, conocida como hormona del hambre. La ghrelina es producida por el estómago y aumenta su nivel en sangre antes de las comidas y disminuye solo después de que el estómago se ha llenado.

Es decir es una hormona orexigena que significa que es una sustancia que aumenta el apetito. Algo similar ocurre con otra hormona, esta vez, producida por el intestino denominada GLP-1.

Lo que interesa saber en definitiva es que estas hormonas son parte de ese “pesostato” que va a mantener el peso en un nivel determinado. Ahora bien, si esa persona de 70 kg reduce su peso a 65 kg por medio de un plan de nutrición o dieta el “pesostato” va a “creer” que le falta alimento y se va a asustar.

Es decir va a tener miedo de morir por inanición ya que ese “pesostato” era muy útil hace millones de años cuando éramos hombres de las cavernas y cualquier reducción de peso podía ser peligroso para la vida.

Pero claro, los hombres prehistóricos no tenían sobrepeso y mucho menos eran obesos. Ellos se movían todo el día para cazar y obtener su alimento.

Hoy, en cambio, casi no nos movemos y el alimento se encuentra a un metro de distancia en la góndola del supermercado. Pero sucede que el “pesostato” trabaja igual y está regulado de fábrica para mantener el peso. Entonces ¿Qué deberá hacer esa persona que bajó de 70 kg a 65 kg para mantener su nuevo peso corporal?

Debemos recurrir al tiempo. Sucede que para “resetear” el “pesostato” a ese nuevo peso de referencia es necesario que las hormonas que controlan el peso reconozcan como normal ese nuevo peso y para eso requieren tiempo, caso contrario siempre van a provocar hambre cuando el peso esté por debajo de los 70 kg.

Hoy la ciencia sabe cuánto es ese tiempo que necesitamos por consolidar la disminución y el control del peso: un año.

Es decir si usted baja de peso y desea mantenerlo, deberá pasar 12 meses para, digamos así, domar el “pesostato”. Lo importante es saber qué se puede hacer y a partir del año todo será más fácil aunque, claro está, debemos permanecer siempre atentos.

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