Tragedia en Costa Salguero

Cómo vendían las pastillas dentro de la Time Warp

Un asistente a la fiesta en Costa Salguero da detalles y revela que tomó la Superman verde: "Soy un sobreviviente". Además, afirma que el precio oscila entre $ 150 y $ 200

Sigue la investigación, en torno a la Time Warp. Un asistente a la fiesta que no quiso dar su nombre habló del sistema sobre cómo vendían las pastillas. 

Confiesa que tomó lo mismo que los intoxicados (Superman). “Soy un sobreviviente”, dice y da detalles precisos sobre cómo se vendían las pastillas en esa fiesta, a entre $ 150 y $ 200. “Las malas al parecer eran las Superman rosas, porque yo tomé verde y otros amigos tomaron la naranja”.

Según indica el diario Clarín, más allá de la droga Superman (que también habrían tomado los cinco chicos que aún permanencen internados, con compromiso renal y hepático), en la fiesta electrónica circularon las Dove (con el loguito de la marca del jabón), las Bob Esponja (con la sonrisa del dibujito animado), las Lamborghini (logo del auto), las Corazón.

“En todas las fiestas es igual. Pasa alguien y te dice: ‘Chicos ¿Quieren pastis?’. Pero en ésta te preguntaban más de lo normal”

“Con un ‘no, gracias’ alcanza, no es que te van a obligar a tomar si no querés. Yo jamás compro adentro de las fiestas. Sólo esta vez, porque conocía a la chica que se las había comprado en la Time Warp a otro amigo”, describe y sube el tono en el “jamás”. “Si no, adentro podés llegar a comprar cualquier cosa. Como les pasó a estos chicos”, dice.

En el circuito de la música electrónica, el consumo de drogas de diseño es un rictus que comienza días antes de la fiesta. Implica comer temprano, para no sentirse pesado para bailar, encontrarse con un proveedor de confianza, dispuesto a vender comprimidos para todo el grupo, y diagramar cómo entrar las pastillas al lugar al que se quiera ir a “rebotar”, en un estado coordinado con los beats de la música electrónica.

“El 70% de los que fueron a la Time Warp tomaron pastillas. Es muy probable”, argumenta quien allí estuvo y no se pierde este tipo de fiestas.

“Los dealers se meten las pastillas en las bolas y las mujeres en las partes íntimas. Son muy chiquitas, pueden meter de a 100”, describe y da detalles de seguridad sobre otros boliches donde también circulan las pastillas Superman: “Hay lugares como Mandarine Park, también en Costanera, en el que los controles son muy muy estrictos, pero como no te pueden desnudar, las pasás igual”.

“El viernes no había cacheo. A mí por lo menos no me tocaron y a mis amigos tampoco”, dice. Su testimonio coincide con el de Joaquín, de 25 años, que frente al Hospital Fernández dijo a las cámaras de TN que “cacheaban a cuatro y pasaban 500”.

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