Ruta del dinero K

Ruta del dinero K: el abogado Chueco, contactos secretos e hipótesis de su desaparición

En las últimos días, el abogado se habría encontrado con un contador y un traficante de armas. Las versiones que manejan la Policía, Prefectura y la ex SIDE

Continua la búsqueda de Jorge Chueco. El abogado estuvo muerto durante varias horas el viernes, para las autoridades que recibieron esa información por parte de efectivos de la Prefectura y de la policía de Misiones. 

Según indica el diario Clarín, el primer dato al respecto había llegado antes del mediodía, mientras varias fuerzas de seguridad buscaban a este imputado clave en “la ruta del dinero K”, cuyo rastro se había perdido en Puerto Iguazú la noche anterior.

La ansiedad y el frenético cruce de llamadas entre Buenos Aires y Misiones continuó hasta el atardecer, cuando especialistas determinaron que el cuerpo hallado río abajo de las Cataratas, entre Puerto Iguazú y Esperanza, tenía unos cinco días de muerto.

Irreconocible por los golpes y la descomposición acelerada que el agua y el calor le habían causado, con prendas similares a las que tenía Chueco cuando lo vieron por última vez.

Eso, más el antecedente del día previo, en que el abogado fue encontrado ebrio y drogado en una baranda de los selváticos senderos del Parque Iguazú, más la carta suicida que había dejado en uno de los dos hoteles en los que estuvo alojado, o la posibilidad de que alguien hubiera concretado las amenazas que su ex esposa dijo que soportaba, las chances de que el cadáver fuera el suyo eran casi absolutas.

Otro dato confundió más las cosas: en la misma zona, pero del lado paraguayo, habían encontrado a otra persona muerta de la que tampoco se conocían datos filiatorios. Y claro, tampoco había señales de Chueco por ningún lado.

Altas fuentes de la Gendarmería y una mayoría de los funcionarios del Gobierno se inclinan por pensar que Chueco cruzó a Brasil con otra identidad, mientras que la línea operativa de la Agencia Federal de Inteligencia estima que el cerebro jurídico de Lázaro Baez murió el viernes, por mano propia o con ayuda ajena.

Como aseguró la ministra Bullrich, el juez Casanello no le había ordenado por escrito que vigilara los pasos de Chueco, pese a la gravísima acusación que había volcado sobre él Leonardo Fariña el viernes 8 de abril. Esto es escrupulosamente cierto, y la responsabilidad del juez en haber evitado que el abogado de Báez se esfumara será difícil de tercerizar.

El mismo había escrito en una resolución que “existe la posibilidad cierta de intimidación a otros testigos y otros imputados”, tras la declaración de Fariña.

No es todo: el jueves, cuando los guardaparques llevaron a Chueco drogado a la comisaría local (en uno de los hoteles en los que el abogado se alojó hallaron un blister vacío del tranquilizante Prozac) los policías consultaron los antecedente de Chueco, y allí habrían verificado que tenía prohibida la salida del país y le habrían notificado al juzgado que el abogado estaba en Iguazú.

Otra posibilidad es que esa orden sí haya existido, aunque no por las vías formales. De hecho, los espías de la AFI detectaron y siguieron los pasos de Chueco en Posadas. Según se supo, allí lo contactaron al menos dos personas, aunque un informe asegura que habrían sido tres.

Uno de ellos ya habría sido identificado como un contador llamado Carlos Castaño, quien habría negado ese encuentro ante la policía misionera. Junto a sus misteriosos compañeros, Chueco habría buscado a un escribano que rubricara documentos y un poder general. Todo el trámite tendría que ser en privado, eso sí.

Una vez en destino, el abogado se registró en dos hoteles y se alojó en uno. ¿Se escapaba de alguien? ¿Tenía una cita con alguien? Mucha gente busca ahora esas respuestas. El miércoles, un guardaparque de las Cataratas lo vio subido a una de las barandas del parque. Estaba borracho y bajo el efecto de tranquilizantes.

Llamaron a la policía local, que trasladó a Chueco a la comisaría de Puerto Iguazú. Allí, entre otras cosas que sonaron incoherentes, el abogado dijo “si no me matan me muero igual”.

Aquella tarde del miércoles, Chueco también habría mencionado a otra persona: “Dijo que tenía que ver a un tal Bassi. Cuando investigamos resultó ser Juan Carlos Bassi, un ex prefecto que vendía armas en la zona, y que admitió haber conocido a Chueco en otros de los viajes anteriores del abogado”, dijo ayer uno de los investigadores que siguen el caso desde afuera de Puerto Iguazú.

COMPARTIR

REALICE UN COMENTARIO

Al menos 13 personas muertas en un tiroteo y explosión en el centro de Estambul

Las explosiones ocurrieron cerca de un estadio de fútbol y dejaron además una veintena de heridos. Mirá el impresionante video

Lavagna estalló contra el Gobierno: “Usar la billetera para presionar gobernadores no es la manera”

El ex ministro de Economía y referente del Frente Renovador de Sergio Massa apeló a durísimos términos para criticas la gestión de Mauricio Macri