Política

Matías Garfunkel: “El Grupo 23 fue una vaciadora y Szpolski un ‘fronting'”

El empresario afirma que vive un "exilio forzado" en Estados Unidos. Además denunció amenazas y acusó a su exsocio de testaferro

matias garfunkel

Matías Garfunkel dice vivir un “exilio forzado” hace tres meses en Estados Unidos. El empresario abandonó el país en medio del desguace del Grupo 23, que supo dirigir junto a Sergio Szpolski. Denunció amenazas a él y su familia, y denunció que su exsocio era un “fronting” (testaferro) dedicado a vaciar el multimedio.

Sobre las amenazas, el empresario dijo: “Había llegado a un nivel intolerable, ya que habían hackeado mis mails, el iPad de mi hija y el sistema eléctrico de mi casa, donde subían y bajaban las persianas, prendían y cortaban la luz, cambiaban el canal de televisión; o sea, nos fuimos de la noche a la mañana”. 

“Cada tres días recibo un alerta que dice ‘su mail ha sido hackeado’. Y en Buenos Aires siguen las amenazas”, agregó, en una entrevista concedida a Diario Clarín.

Garfunkel sostuvo: “Estoy en un exilio forzado, no voluntario. Yo tengo a mi hija de tres años, que debería estar estudiando en el colegio, en Buenos Aires, y no la puedo mandar. Hasta que las cosas se tranquilicen, no tenemos pensado regresar”.

“Pido que los jueces vayan detrás de quienes cometieron estos delitos. Están no sólo Szpolski, sino también (Darío) Richarte, (Javier) Fernández y (Juan José) Gallea”, sentenció.

Además, Garfunkel también se refirió al destino de los fondos de pauta estatal que recibió Grupo 23 durante los gobiernos kirchneristas: “En diez años les dieron más de $ 2.000 millones, si se contabiliza lo que entregaron Jefatura de Gabinete y la ANSES, actualizando las cifras por inflación”, contó.

“En el contrato original que se firmó se establecía que la responsabilidad por el control editorial y la administración la tenía el grupo de Szpolski y compañía, hasta fines de 2015. Pero ese grupo fue una vaciadora, que terminó manejando el estudio Richarte, y Szpolski no fue otra cosa que un fronting (testaferro)”. Ante la consulta, dio un ejemplo: “Yo no conocía la existencia de Gallea, hasta que en 2011 me entero que la flota de teléfonos del Grupo 23 estaba a nombre de Gallea y que uno de los teléfonos estaba asignado a Javier Fernández”. “Yo ni sabía quiénes eran hasta ese momento”, detalló.

El empresario añadió: “Yo había invertido en el grupo, pero Szpolski me había dado el nombre de los Werthein y Ernesto Gutiérrez como sus socios. Con el tiempo me fui dando cuenta que había otras personas involucradas”

“Yo me comprometo a aportar una cantidad de dinero en la imprenta Poligráfica del Plata y ellos se comprometen a otra cantidad, pero no lo hacen. Y Javier Fernández viene a lo que era mi oficina, en Puerto Madero, con una carpeta que figuraba esto y otras inversiones en el canal CN23, diciendo que él se iba de ahí a presentarle todo a Cristina. Hicieron una pantomima, una gran máquina de lavar. Con el tiempo, empecé a pedir papeles, me daban una fotocopia color, me la daba Gallea; yo llamaba a Richarte y le decía que me habían dado fotocopias, para que me diera el original; él lo llamaba a Gallea, quien me contestaba que se estaba yendo de viaje, que cuando volvía me lo mandaba. Así infinidad de veces, con el agravante que a medida que se iban agudizando los problemas, empezaron a venir una serie de amenazas, al mismo tiempo que pedía que me mostraran los papeles”; precisó Garfunkel.

“Pido disculpas de no haberlo dicho, pero vivía atemorizado por estos hechos”, lamentó el emoresario. Cuando el periodista de Clarín le recordó que “los habían amenazado el año pasado con las fotos de sus hijos”, Garfunkel narró: “Le robaron el celular a la hermana de Victoria, después le sacaron algunas fotos y nos amenazaban. La policía dijo que desde el teléfono que habían amenazado a Victoria tuvieron comunicación con un teléfono de las oficinas de Szpolski”.

Al preguntarle si él creía que detrás de las amenazas, se encuentra su exsocio, Szpolski, respondió: “Yo no tenía dudas que Szpolski, Darío o quien sea, mandados por ellos. No creo en las casualidades. Cada vez que avanzaba pidiendo un papel, me daban fotocopias, papeles que no se correspondían entre sí. Y al día siguiente, recibía una amenaza. Desde julio, agosto, desde que empiezo a pedir información más dura, más certera, más concreta. Ellos tenían en ese momento un proceso de entregarles Tiempo Argentino y Radio América al grupo Olmos, a cambio de nada, a lo que yo me niego. Empiezo a pedir explicaciones de qué había pasado con el dinero que se había aportado”.

Garfunkel estimó su inversión en el Grupo 23 en alrededor de “35 ó 36 millones de dólares”. Y explicó: “En septiembre del año pasado me decían que el grupo arrojaba una ganancia financiera de 65 millones de pesos. Pero eso era imposible. Está el tema de la cantidad de cheques rechazados que tenían las empresas, que el Banco Central no controlaba. Yo preguntaba qué pasaba con los cheques, cómo podía ser que vinieran tantos cheques rechazados y cuánto ingresaba de pauta”.

Sobre el supuesto traspaso del multimedio a Mariano Martínez Rojas, el empresario contó: “Se empiezan a desprender de cosas, con una ligereza financiera. El abogado que me representa llevaba una conversación paralela con Szpolski, para ver si podíamos llegar a algún tipo de entendimiento, pero todo terminó abrupta e infructuosamente, porque es un mentiroso serial”. “Hasta recurrí a un conocido. Me comuniqué con Angelici, para ver si Szpolski le estaba transmitiendo los mensajes a Richarte”, remató.

“Richarte era más que abogado del grupo, un socio oculto de Szpolski. Siempre estuvo vinculado al grupo; cuando firmamos el contrato, él vino como abogado de Szpolski. De hecho, Sergio dijo un montón de veces que Darío era socio, y lo dijo delante de distintas personas. Javier dijo que no era socio, pero aparece el tío en los directorios de varias compañías. Lo que Darío hizo fue una gran lavadora, para él, para otros, no sé, hay que seguir la ruta del dinero”, dijo Garfunkel.

Sobre los trabajadores del multimedio, que hace más de tres meses que no cobran su sueldo, el empresario opinó: “Es una pregunta jurídica, para la que yo no tengo respuesta. Yo lo que quiero saber es qué pasó desde que me involucro con estos personajes hasta diciembre de 2015, cuál fue la ruta del dinero, qué pasó con el dinero, cómo se llegó a esto. Si la pauta fue esa, ¿cuál fue el nivel de gasto? Si todo hubiese estado bien, toda esta gente esataría con trabajo; si la administración hubiese sido correcta, nada de esto estaría sucediendo. Yo siento una enorme vergüenza y hago mi autocrítica por haberme equivocado. En cuanto al tema contractual, la responsabilidad de lo que sucedía en el día a día recaía en Szpolski, eso está en el contrato”.

“De cualquier manera, considero que quien trabajó merece su recompensa, que es su sueldo. Me parece que es una situación desastrosa, donde se ha hecho una gran lavadora, una gran máquina de corrupción, porque creo que no sólo es algo de Sergio, de Richarte y Fernández, creo que la ruta del dinero sigue, por algo se cobraron las pautas publicitarias que se cobraron; o sea, es cuestión de que Comodoro Py, como dijo Carrió, deje de proteger a la misma gente que hizo (el diario universitario) La U, que estuvo en el gobierno de De la Rúa, que después fue gerente del Grupo 23 y todo lo demás”, concluyó.

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