Salud

Ser discriminados durante la adolescencia podría afectar la salud en la vida adulta

La discriminación genera un estrés que modifica los niveles de cortisol, y si esta es sufrida de manera frecuente en la adolescencia, el fenómeno se vuelve acumulativo y no se revierte

bullying

El viejo dicho que dice que para que un chico crezca sano y fuerte hace falta comida y amor no es sólo una frase cursi. De hecho, la  School of Education and Social Policy de la Universidad del Noroeste (Evanston, Illinois) probó que los maltratos que sufrimos cuando somos chicos afectan la manera en que nuestro sistema se forma y responde a las agresiones biológicas de grandes.

Según explica Matías Pandolfi en Infobae, nuestras células utilizan la mayor parte de su energía en actividades tales como la reparación, la renovación y la formación de nuevos tejidos, pero esto se ve interrumpido cuano sufrimos estrés: en ese momento, nuestro cerebro envía señales que provocan la liberación de una hormona denominada cortisol , u “hormona del estrés”, que hace que el organismo libere glucosa a la sangre para enviar cantidades masivas de energía a los músculos a fin de resolver esa situación de alarma. Si la situación de estrés es puntual (aguda), los niveles hormonales vuelven a la normalidad cuando se supera ese episodio.

Pero cuando el estrés es prolongado (crónico), se disparan los niveles de cortisol de modo más sostenido, lo que produce efectos negativos sobre los sistemas digestivo, reproductor, nervioso e inmunológico, entre otros.

Recientemente, el grupo de investigación de la especialista en psicología del desarrollo Ema Adam demostró cómo la discriminación en la adolescencia se relaciona con una respuesta biológica a través de los niveles de cortisol con consecuencias en la salud en la vida adulta de los individuos discriminados.

El trabajo, titulado “Developmental histories of perceived racial discrimination and diurnal cortisol profiles in adulthood: A 20-year prospective study”, muestra que la percepción de la discriminación está asociada con una alteración de los ritmos diarios del cortisol, que queda elevado durante la noche y desajusta del reloj biológico, provocando efectos negativos sobre la salud: fatiga diaria, problemas cardiovasculares, depresión y fallas en la memoria.

El estudio indica por primera vez de modo empírico que el impacto de la discriminación sobre los niveles y los ritmos diarios de cortisol de los individuos se acumula a lo largo de los años. Cuanta mayor discriminación sufre una persona en su adolescencia y en los primeros años de su vida adulta, más disfuncionales se vuelven sus ritmos diarios de cortisol y más se afecta su reloj biológico.

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