Caso Nisman

Viviana Fein rompió el silencio: “Por mi honor, no me voy a ir”

Fein rechazó la decisión de la jueza Palmaghini de enviar la causa a la Justicia federal e insistió en que no hay pruebas para asegurar que la muerte de Nisman fue un homicidio

fein

La fiscal Viviana Fein afirmó que la apartaron de la causa por la muerte de su par Alberto Nisman “justo cuando investigada a fuerzas de inteligencia” por un entrecruzamiento “llamativo” de llamadas entre espías horas antes que descubrieran el cuerpo del funcionario judicial.

Fein negó que el ex agente de inteligencia Antonio “Jaime” Stiuso haya dicho en su primera declaración que a Nisman lo asesinaron debido a cuestiones vinculadas a su investigación en la causa por la voladura de la AMIA.

Además, la fiscal volvió a rechazar la decisión de la jueza Fabiana Palmaghini de enviar la causa a la Justicia federal, al advertir que no ve “ningún elemento objetivo, prueba objetiva, directa, precisa y certera” que le permita decir que estuvo “frente a un acto homicida, que justifique declinar la competencia”. 

En declaraciones que replican hoy los principales diarios nacionales, la fiscal defendió su actuación en la causa por la muerte del titular de la UFI AMIA y aseguró que la apartaron “justo cuando investigada a fuerzas de inteligencia”.

En este sentido, detalló que el domingo 18 de enero de 2015 se detectó “un entrecruzamiento llamativo” de llamadas entre Stiuso y el ex director de Análisis de la central de inteligencia, Alberto Mazzino, y otras varias comunicaciones entre Fernando Pocino, ex jefe de Reunión Interior, con un celular del ex jefe del Ejército, César Milani, y con otro del ex número dos de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Juan Martín Mena, así como con el fiscal Carlos Stornelli.

“No eran llamadas de un domingo cualquiera. El entrecruzamiento era llamativo, preocupante y sugestivo. La frecuencia no era habitual. Cualquiera con un poco de sentido común podría pensar que estas personas estaban esperando algún resultado”, sentenció la funcionaria judicial.

Fein recordó que Pocino estaba citado para declarar los próximos días, pero reprochó que tras la decisión de apartarla de la causa “al final, no se los escuchó ni a él, ni a Milani, ni a Mena”.

En cuanto a la acusación que hizo Stiuso en su contra por haber presuntamente omitido en su declaración su afirmación de que a Nisman lo mataron por su trabajo, Fein fue contundente: “íPor favor!, lo que no está es porque no lo dijo. Se les leyó en voz alta la declaración, a él y a su abogado, y Stiuso la firmó”.

Fein repasó que el día que el ex espía declaró estaba acompañado por su abogado Santiago Blanco Bermúdez, por lo que concluyó que “ninguno de los dos es un lego en la materia”, entonces “de haber advertido una omisión se hubiera manifestado, y si hubiera hablado de homicidio, hubiera preguntado qué pruebas tiene”.

La fiscal también remarcó que además del cruce de llamadas entre los ex espías, tenía “una prueba importante en marcha” cuando la corrieron de la investigación: la pista del virus “troyano” con el que le robaban información al celular de Nisman.

Sostuvo que sospechaba que una oficina de Paraná, Entre Ríos, estaba involucrada en esta operación, por lo que “desde el primer momento” pidieron un “allanamientos para no perder el tiempo, pero no se hicieron”.

“Quisimos saber si se trataba de un hacker que lo estaba espiando. Avanzamos hasta un centro de control en Estados Unidos, que le había vendido megabytes a una empresa Argentina, que a su vez logró localizar el IP de la computadora desde la cual habría partido el virus en la ciudad entrrerriana de Paraná”, amplió.

Tras defender su actuación en la causa, Fein volvió a cuestionar a la querella de la jueza Sandra Arroyo Salgado, ex mujer de Nisman, por haber presentado públicamente las pruebas “desconceptualizadas” y “sin su contexto” para afirmar que al fiscal lo asesinaron.

En este sentido, manifestó que sería “caprichoso” enrolarse en una posición desatendiendo la evidencia y remarcó que ella sigue buscando todas las hipótesis, no obstante advirtió que “es muy difícil encontrar la prueba de un suicidio inducido”.

“Sentí bastante maltrato. Podría haber renunciado con una jubilación ya otorgada, me podría haber excusado por violencia moral, una figura que existe. Por mi honor, no me voy a ir. Sé quién soy yo y sé quién es mi secretario y todo mi equipo”, asevera

“Hubiese querido que me dejen terminar. Hubo paréntesis de más de dos meses, por dilaciones que impedían avanzar. Poder decir con la verdad qué fue lo que pasó con el deceso de una persona y más de un fiscal, me hubiera dejado más que feliz, y no sólo por las nenas de Nisman sino por toda la sociedad. No pude”, concluyó Fein.

DyN

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