Música

Bestia Bebé: “Es más interesante cantarle al que la pelea”

Tom Quintans dialogó con NEXOFIN sobre el presente de la banda que lo tiene como líder. A qué le cantan, cómo es ser independientes y cómo ven la escena alternativa

De izq. a der: Topo Topino (guitarra), El Polaco Ocorso (batería), Chicho Guisolfi (bajo) y Tom Quintans (guitarra y voz)

Por Federico Rozanski

La amistad, el amor, el fútbol, la lucha, el barrio, encuentran su lugar en canciones que van desde ritmos que invitan a la reflexión o a la experiencia visceral del pogo. Guitarras que se entrelazan en líneas melódicas o golpes en seco de acordes mayores, y una estética formada por ropa deportiva, personajes de acción, armas y películas de ciencia ficción clase B.

Es siempre complejo e impreciso definir a una banda, pero quizás sea ese un ensayo de lo que es Bestia Bebé,  el grupo de Boedo formado en 2011 que supo hacerse un lugar en la escena alternativa con canciones tan potentes como pegadizas. Su primer disco, “Bestia Bebé” (2013), fue un aire fresco de originalidad con líricas y melodías directas,  y “Jungla de Metal 2” (2015) ratificó que no eran una casualidad.

Son esquivos a los rótulos de géneros y al cliché del músico indie. Prefieren, en cambio, definirse de una manera más poética como un “escuadrón de sobrevivientes de películas de acción que se divierte disparando a quemarropa canciones de melodías detonadas. Estribillos con la potencia de un toro y la grácil velocidad de una gacela”. Es en la búsqueda de comprender la bella simpleza y efectividad de Bestia Bebé, que NEXOFIN habló con su líder, Tom Quintans, quien explicó qué hay detrás de esta “banda de amigos que hacen canciones” para el delirio de pibes de su misma edad.

De Go-Neko! a Bestia Bebé

Corría el 2006 cuando Tom entra a Go-Neko! en reemplazo de Lucas, su baterista. La banda instrumental de rock “espacial”, kraut alemán y música psicodélica significó su primer proyecto musical serio. 

Paralelamente, en 2009, arma Tom y la bestia bebé, un paréntesis donde pudo plasmar canciones propias más allá de su banda madre. “Cuando tocaba solo no lo hacía nunca. Habré tocado cinco o seis veces, con amigos que me hacían de banda”, recuerda.

Pero para el 2011, Tom decide incorporar una alineación fija a su proyecto solista. Es así que recluta a Chicho Guisolfi en bajo, Topo Topino en guitarra y El Polaco Ocorso en la batería. Nacía Bestia Bebé, algo más:  “una banda hecha y derecha”, dice orgulloso. El baterista de Go-Neko! había finalmente encontrado un lugar para el formato canción que siempre lo había cautivado desde chico: “hits” potentes y pegadizos. Los mismos que llegaron con el primer LP, “Bestia Bebé”. Después vino la desintegración de Go-Neko! y en 2015 “Jungla de Metal 2”.

“Por ahí el hecho de pasar a cantar y ser la cara visible de la banda es lo que más me chocó, pero me acostumbré”, cuenta sobre los inicios.

Rock, barrio y resignificación

Las canciones de Bestia Bebé hablan de la amistad, el amor, el fútbol, los derrotados. Tom le escribe a perdedores anónimos que no pelean por el mote del antihéroe. Son los desanimados, los no reconocidos que pese a todo han sabido ser valientes. Se premia siempre el hacer.  Tom tiene esa filosofía. “Admiro como lo intentas, sabiendo que podés fallar. La mala no me va importar, las buenas valen mucho más”, canta en Tigre de Metal.

“Creo que es más interesante cantarle a alguien que la pelea, que a alguien que las tiene todas fáciles. Me parece que hay más una historia ahí, que en lo otro”, dice.

Y agrega: “Lo importante es el haberlo hecho, el haberlo intentado y no quedarte después, por el miedo a perder, diciendo ‘no lo hago’. No es el perdedor de la cultura yanqui, no me refiero a eso”.

La empatía no es empatía por sí misma, sino que alcanza el reconocimiento, las palabras de aliento y la confianza en lo que vendrá. Así es Tom, que reconoce ser un tipo que “va para adelante”. “Soy optimista y las letras son así porque prefiero verle el lado bueno a las cosas que pensar que todo va a ser una mierda”, reconoce.

Casi como un rasgo de época, Bestia Bebé cuenta microhistorias donde los valores están representados en situaciones cotidianas, de todos los días. El picadito o las salidas con los amigos, estar en las buenas y en las malas, el amor que no se encuadra dentro del mainstream romántico de mercado. Las microhistorias encuentran su frontera casi natural en los límites del barrio, como un espacio donde se viven aquellas cosas que marcan para siempre nuestras vidas.

Laptra y la independencia

La banda de Boedo forma parte de Laptra, el sello independiente más grande de La Plata, que cuenta como buque insignia a Él mató a un policía motorizado, además de bandas como 107 Faunos, Las Ligas Menores, Mi Pequeña Muerte y solistas como Javi Punga o Antolín. Se trata de un proyecto autogestivo donde todos sus artistas comparten similaridades en la música, la estética y hasta en un posicionamiento frente a la vida y el mundo. 

“Esta bueno que las bandas no anden sueltas por ahí, sino que se nucleen o estén juntas. Creo que eso es más fácil”, dice Tom, quien participa activamente en el sello y, junto a Javier “El Gato” Sisti Ripoll (107 Faunos) y Santiago Barrionuevo -o Santiago Motorizado- (Él Mató a un Policía Motorizado), tomó su posta.

Al hablar de las similitudes encontradas en todos los músicos de la discográfica, el líder de Bestia Bebé coincide en que hay una “identidad Laptra”. “Cuando una banda se suma, tiene que tener ciertos parámetros o cierta búsqueda en lo musical y en las letras que todas las bandas de Laptra más o menos tienen”, dice. Y agrega: “Siempre hay un sonido que se repite, las formas de hacer las canciones y la forma de llevar adelante la banda”.

Pero Tom señala que la independencia no implica menos trabajo, sino todo lo contrario. “Vos sos tu jefe, todo lo tenés que hacer vos. Tiene su lado bueno y su lado malo, pero al final, al hacerlo vos, hay más satisfacción cuando sale bien”, reconoce.

La escena

¿Cómo ven la escena alternativa actual? Porque por un lado se habla de que el rock “dominante”, ya sea en términos de aparato o de mercado, está en crisis, pero por otro se destaca el crecimiento del circuito alternativo.

Veo que la escena creció un montón. Hay muchísimas más bandas que hace diez años, hay más lugares para tocar, más productores haciendo fechas, más festivales chicos que reúnen bandas nuevas. Me parece que creció y que viene bien.

Una banda de amigos

Bestia Bebé se define como “una banda de amigos que hacen música para tocarla”. Y el valor de la amistad no está presente sólo en las letras, sino en el vínculo que une a sus integrantes. “Somos amigos. Juntarnos a tocar es juntarte con tus amigos. Creo que eso es bastante fundamental para llevar adelante la banda, por lo menos para nosotros por como somos. Por ahí hay gente que prefiere tocar con sesionistas y no verlos, no ensayar juntos…Pero yo creo que es bastante importante”, reflexiona Tom.

El futuro de Bestia Bebé parece promisorio. Tom, Chicho, Topo y El Polaco siguen rodando “por todos los lugares donde los inviten” para que nadie se quede sin escuchar los temas de Jungla de Metal 2 y, aunque no hay planes de nuevo disco para el año, sí se ponen como meta “tocar lo más que se pueda y empezar a hacer canciones nuevas” para un futuro material.

Reconocen que el vivo es “lo que más satisfacción te da de una banda” y que esperan toda la semana para subirse al escenario.

Un grupo de pibes de entre veinte y treinta los espera con ansias de escuchar sobre la amistad, el amor, la incondicionalidad. Canciones de historias pequeñas y estribillos irresistibles que hacen sentir por un instante que solo importa el momento.

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