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Sobre el discurso de Macri en la apertura de sesiones del Congreso: que podría decir o callar sobre la herencia recibida y por qué

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Por Lic. Manuel Font, técnico de Globaltecnos

El Discurso de Estado de la Nación.

Macri mide los efectos de reflexionar o no sobre la pesada herencia en el PJ y su división.

La Constitución

El artículo 99, inciso 8 de la Constitución de la Nación Argentina establece que el Presidente de la Nación “Hace anualmente la apertura de sesiones del Congreso, reunidas al efecto ambas Cámaras, dando cuenta en esta ocasión del estado de la Nación, de las reformas prometidas por la Constitución, y recomendando a su consideración las medidas que juzgue necesarias y convenientes”.
Esto es lo que sucederá el próximo martes primero de marzo en el Congreso de la Nación, cuando se dé comienzo al período ordinario de sesiones. La duda en estos días gira en torno a que es lo que dirá el Presidente en esa ocasión.

La Herencia y la interna

En los últimos días ha surgido las discusión en torno a la “pesada herencia”, muchos tanto dentro como fuera del gobierno sostienen que no se ha explicitado lo suficiente el estado en que el Gobierno de Cambiemos recibió las diferentes áreas que componen la administración pública.
Más allá de lo poco que se ha reflexionado sobre el tema, está instalada la sensación de que la situación del país en términos generales es mucho peor de la que kirchnerismo describía e incluso de la que los miembros del gobierno esperaban.

Una situación económica más debilitada de lo que se creía implica mayor urgencia en las medidas que se toman y mayores complejidades en la repercusión en distintos estamentos de la sociedad de esas medidas.

Al mismo tiempo la administración pública parece estar, según cuentan muchos de los que han llegado a ocupar lugares en ella, en una especie de desmadre en el que abunda la corrupción a toda escala y escasea la información respecto de lo que se ha hecho y lo que resta por hacer.
No son pocos los que, en el oficialismo, plantean que las dificultades del gobierno para controlar la inflación en los primeros meses, tienen más que ver con la gestión Kirchner que con las medidas que se tomaron. Lasmismas dificultades van surgiendo en todas las áreas donde se quieren tomar medidas.

Mucho se ha hablado en contra de los despidos en la administración pública en los primeros dos meses de la gestión Macri, incluso fue motivo del primer paro que tuvo que enfrentar el gobierno el pasado miércoles, organizado por ATE.Sin embargo, en vos baja circulan datos que hablan de un crecimiento desmedido de la planta estatal, tanto nacional como provincial y municipal. Hay información que habla de un promedio de crecimiento de personal de hasta el 60% en los últimos 8 años.

Al menos en las últimas semanas, el Presidente casi no ha hecho referencia a ninguno de estos temas, siguiendo las indicaciones de una parte de la gente que tiene alrededor, que le dice que mejor que hablar de la herencia es poner la mirada en el futuro.

Como es sabido ya desde la campaña electoral, en el entorno de Macri coexisten, no sabemos aún si de manera pacífica o en tensión, dos grupos con miradas bien diferentes. El de los “puristas” que plantean la mirada hacia adelante, y el más “político” que busca encarar los temas con mayor cintura política y apelando tal vez a algunas prácticas de la política tradicional.

Dos hipótesis para no hablar…

El artículo de la Constitución citado más arriba en el texto, reza expresamente que el Presidente en esa ocasión da cuenta del estado de la Nación, término tomado del texto de la constitución americana que es una de las bases fundamentales que toma nuestra Carta Magna.

La lectura del texto no deja dudas, el Presidente de la Nación DEBE dar cuenta ante el Congreso de las condiciones en que recibió la administración “de manos” de Cristina Fernández de Kirchner. Lo que para muchos es también una oportunidad política para sacarse el saco de las complejidades que nos toca asumir.

¿Qué es lo que podría llevar a Macri a desoír el mandato constitucional? Podemos esbozar al respecto dos hipótesis que no necesariamente son excluyeres entre sí.

La primera es de carácter político y tiene que ver con la necesidad del gobierno de alimentar la división del PJ para poder tener un mayor control del escenario legislativo a lo largo del próximo año.

Macri cuenta con 85 diputados que en principio podríamos denominar propios, dado que son de cambiemos (radicales y pro). Teniendo que llegar a un quórum de 129 para poder sesionar, hoy su principal proveedor es Sergio Massa, quien cuenta con 35 diputados y está dispuesto a negociar, como quedó demostrado la semana pasada con la derogación del DNU con que Cristina Kirchner le restituyo el 15% de coparticipación a las provincias.

Aun con todos los votos de Massa, a Macri le faltan algunos diputados más (9) para llegar a sesionar. En ese sentido la división del bloque del FPV a partir de la salida de los 14 diputados liderados por Diego Bossio es fundamental.

La unidad del PJ sería un factor de riesgo para la agenda legislativa del gobierno, dado que aumenta la posibilidad de parálisis del parlamento ante la imposibilidad de que Diputados sesione. Es importante aclarar que siempre hablamos en términos potenciales, porque aún unido el PJ sigue sabiendo que enfrenta a un gobierno recién asumido y de ninguna manera es saludable el conflicto abierto y permanente, sino que rinde más, políticamente, una posición negociadora.

Pero justamente este es el eje de la cuestión, esta tesis de la posición negociadora con el gobierno es sostenida por una parte importante del PJ, no por todos.

Frente a ellos se encuentra el, siguiendo las palabras del gobernador salteño Juan Manuel Urtubey, kirchnerismo residual.

El kirchnerismo residual es un grupo minoritario del PJ que quiere dar la discusión interna en el partido y lograr que el peronismo vire a una posición de enfrentamiento abierto y descarnado con el oficialismo. Su idea es que mientras peor le vaya al gobierno mayores posibilidades tiene de volver.

Todo ese discurso del “kirchnersimo residual”, expresado en las denominadas “plazas de la resistencia” organizadas por La Cámpora, las posiciones tomadas por “llaneros solitarios” comoAgustinRossi en el congreso del PJ y, tal vez, el tragicómico atrincheramiento en el “despacho de Néstor”; es el factor fundamental para que el peronismo no logre unificarse.

Si muchas de las cosas que hoy se supone y se comenta, en voz baja, que han sucedido son explicitadas por el Presidente en su discurso de estado de la Nación, como parte de la pesada herencia; la “resistencia” del kirchnerismo residual seguramente perdería mucha validación social ante la evidencia, y su peso se reduciría mucho más tanto en la calle como puertas partidarias adentro. Así, la unificación del PJ se haría más probable.
En resumidas cuentas, lo que plantea esta primera hipótesis, es que a Macri le conviene, al menos por ahora, que el peronismo se mantenga dividido y con un alto grado de tensión, y para eso necesita un kirchnerismo con cierto nivel de fortaleza o al menos de presencia. Un discurso duro y sincero el primero de marzo seguramente debilitaría al kirchnerismo. ¿Por qué hacerlo entonces?

La segunda hipótesis es de carácter más técnico, y tiene que ver con justamente con parte de la herencia que recibe el gobierno entrante.

Uno de los aspectos más negativos de la gestión de Cristina Fernández de Kirchner tiene que ver con la destrucción casi total de las estadísticas públicas a partir de la intervención del INDEC, con clara intencionalidad política que llevó a que estuviera a cargo de personas sin ninguna capacidad técnica.

Un gobierno sin estadísticas es un gobierno ciego, que no sabe dóndeestá parado, que resultado tiene lo que hace, ni hacia donde se dirige. La falta de seriedad en la elaboración de datos estadísticos hace casi imposible una evaluación clara y contundente de lo hecho.

Sin que esa fuera su principal intención, al falsear y destruir las estadísticas públicas el kirchnerismo (de Cristina) logro un paraguas para eventuales críticas a su gestión, construido sobre la falta de datos. Sin duda parece un precio un poco caro a pagar por el país, por la destrucción de pruebas que justifiquen la critica a un gobierno.

Solo auditorias y evaluaciones a posteriori pueden dar luz respecto de las cosas que se hicieron, mal o bien, en la anterior gestión. Medir impacto de programas y políticas por los números de un INDEC que según su actual dirección es “tierra arrasada” parece imposible.

Por eso podemos decir que un discurso de estado de la Nación va a ser siempre incompleto ante la falta de estadísticas que respalden lo que se diga.

Conclusión

En primer lugar debemos dejar en claro que el Presidente tiene la obligación Constitucional de dar cuenta del estado de la Nación ante el Congreso en la apertura de sesiones del próximo martes. Obviamente esa obligación puede ser traducida en un discurso más propositivo que reflexivo, respecto de la condición en que se recibió la administración.

Para muchos sería esperable que el Presidente de la Nación sea lo más claro que pueda respecto de la situación del país. Sin embargo, como hemos visto, puede que la estrategia política de alimentar la división opositora lo lleve a no ir de lleno contra un kirchnerismo, que aunque minoritario, sigue siendo actor con cierto peso en el PJ y con intención de dar la disputa interna.

Muchas veces en política el “deber ser” choca con la oportunidad política y más allá de lo que esperen los seguidores, es necesario posar la mirada en el efecto que los actos tienen en las demás fuerzas.

El próximo martes sabremos qué camino ha tomado el Presidente Mauricio Macri.

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