Cine

Di Caprio no merece ganar el Oscar

Aunque le fue esquivo desde comienzos de su carrera, el premio más cotizado del mundo del cine pareciera ya tenerlo como ganador; sin embargo, nuestro columnista de cine Alberto Ezequiel Fernández nos va a contar por qué no deberían dárselo esta vez

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Por Alberto Fernández – @alb_ezequiel

A lo largo de los años, la Academia se ha comportado como esa novia histérica que ilusiona e insinúa, para luego hacer un berrinche y arruinarlo todo. Ha tratado a Leonardo Di Caprio como ese muchacho enamoradizo que siempre vuelve a hipotecar su dignidad frente a las fauces de lo incurable. Y, como esas relaciones enfermizas que nunca terminan de cerrarse, año a año lo vuelve a timar.

¿Será esta la temporada en la que Leonardo compruebe que lo que lo tenía prisionero de la merced de esa mujer era la parafernalia que se daba alrededor de su cuerpo metalizado? 

Más allá de que sólo fue nominado cuatro veces (únicamente tres como mejor actor), el californiano ha estado a la altura de un Oscar en más ocasiones. Django o La Isla Siniestra son algunos ejemplos.

Hay muchas especulaciones sobre por qué nunca se lo ganó. Algunos apuntan a su juventud, a la talla de sus competidores o a su rol social y crítico. Pero lo cierto es que luego de haber sido la estrella de películas de directores de la talla de Cameron, Tarantino, Nolan o Scorsese (otro bastante ignorado), es difícil entender cómo no tiene una estatuilla en el living de su casa.

La Academia ha tenido detalles insólitos en torno al actor. Cuando Titanic batió todos los récords y parecía que hasta inventaban nuevas categorías sólo para darle premios, a Di Caprio ni siquiera amagaron a nominarlo. Y no es que la suya haya sido una actuación rutilante como Jack Dawson, pero poniéndolo en contexto, no hubiese estado mal.

Hay otro detalle que llama la atención y tiene que ver con las recientes acusaciones de racismo que sacuden a Hollywood debido a la falta de nominaciones y premios a los actores de raza negra.

Leonardo DiCaprio

Con las nominaciones a mejor actor en 2005 y 2007 por El Aviador y Diamante de Sangre respectivamente, Di Caprio parecía tener el premio en el bolsillo. Pero no. Los Oscar se los llevaron Jamie Foxx y Forest Whitaker. Casualmente, dos de los tres últimos actores afroamericanos en llevarse la estatuilla en décadas.

Entonces, acá viene la cuestión: su talento es indiscutible y sus méritos acumulados para llevarse un Oscar, aún más. Pero la excitación por la actuación de Leo en El Renacido está más relacionada a nuestro deseo, que a la realidad.

Es cierto, también, que sus competidores no han erguido actuaciones memorables, quizás salvo Eddie Redmayne, a quien es poco probable que le entreguen dos premios seguidos por caracterizaciones, ya que el año pasado se coronó por su conmovedora interpretación de Stephen Hawking en La Teoría del Todo.

Darle un Oscar a Di Caprio por El Renacido es casi una mofa, una chanza. Es un penal cobrado por compensación. Es esta novia despiadada y maníaca que parece decirle al oído: “Mi amor, ¡por fin hiciste un papel en donde casi ni hablás! Creo que voy a premiarte y darte un beso en la frente”.

The Revenant despierta amores y odios. De diez personas, cinco consideran la obra de Iñarritu una maravilla y los otros cinco no pudieron ni terminarla. Es premiable, sin dudas. La película es eximia. Pero la actuación de Leo, si bien es correcta, es precisa y está al servicio del film, no es superadora.

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Al verlo agonizar en pantalla, pareciera que necesitaba un papel así de sufrido como símbolo de plegaria para que le den un premio de la Academia. Para Leo, sin sangre y sin padecimiento del verdadero, no hay Oscar. Y sabemos que lo tuvo en este rodaje que lo trajo hasta los puntos más australes de nuestro país.

Su carrera amerita largamente un Oscar. Probablemente más de uno. Es uno de los actores más completos de la industria. Pero merece ganarlo en otras circunstancias. Vestido de frac y no peleando con uno oso tridimensional. No merece ganar una estatuilla por descarte, por méritos anteriores o porque simplemente el público lo pide.

Seguramente lo va a lograr, pero Leonardo Di Caprio no merece ganar un Oscar por El Renacido. No este año. No así. No por un capricho de su novia desequilibrada.

No por un capitulo más de la histeria del amor de su vida.

*Alberto Fernández

Seguí su historia en Twitter (@alb_ezequiel) e Instagram (@albertoezequiel)

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