Cine

La película de Deadpool no es para vos

Nacido de las entrañas de Marvel Comics, Deadpool es un antihéroe y mercenario. El filme, protagonizado por Ryan Reynolds, no es para cualquiera, según cuenta nuestro especialista en cómics y juegos Gastón Figallo

deadpool

Por Gastón Figallo (@Epimesis)

EL 12 de febrero fue el estreno mundial de la película de este personaje de Marvel Comics que se originó en los 90 y rápidamente se convirtió en material de culto. Deadpool está caracterizado por su sátira, rápida sanación y su constante intención de romper la “cuarta pared”. Este mercenario que vive en una constante danza entre ser un héroe o un villano, llega al cine tras una larga espera de parte de los fanáticos.

Dice una leyenda de internet que, antes del rodaje, se pensaba que la película no pasaría nunca los filtros del mercado y que, para vencer esto, el actor Ryan Reynolds hizo una prueba de cámara en digital, la cual fue filtrada a las redes y ahí causó furor. Ese corto renderizado tuvo solo una misión, responderles a los inversionistas la pregunta: ¿A quién le importa la película de Deadpool más allá del protagonista y unos cuantos fans?

Pues debería importarle a todo el que sueña con una adaptación de su video juego/anime/cómic/libro/juego de mesa favorito al cine. Ratones de librería, gamers, otakus y otros sub grupos alternos a los cinéfilos tienen algo que apreciar en este económico trozo de celuloide dirigido al nicho de los fanáticos de este mercenario Bocón.

Este es el nuevo banderín de la fidelidad al material original.

El esperado debut de Deadpool no es particularmente revelador, no supera otras producciones de superhéroes en expansividad, elenco y espectro. Tampoco lleva las películas de cómics al noble entorno de las películas de autor como lo hizo Christopher Nolan con su celebrada cinta del Joker Batman.

Lo que sí hace es ser una muy buena película de Deadpool. Ryan Reynolds hace un acto casi paranormal de canalizar al desquiciado en mallas rojas que inspira al personaje, así como el humor de la película mantiene a la audiencia en un constante tick-tock de risas, drama, risas, acción, risas, sexo, risas, comentario fílmico sobre la industria del cine y sus fallos intrínsecos.

Así, este tiraje es un metamensaje delicioso puesto en escena y hace por las películas de superhéroes lo que Deadpool, el comic, lleva haciendo por los comics de superhéroes durante años. Deja claros los clichés gastados, los fallos conceptuales y la moral forzada que a veces heredamos de la era de plata de los comics. En ese hilar fino de muchos chistes y referencias pop, la película le permite al espectador hacer una evaluación muy personal: si te gusta la película de Deadpool es porque te gusta el concepto de este antihéroe en particular, si no, pues no.

Esto lo logra sin investigaciones de mercado, sin demografías y segmentaciones, sin el target millennial, sin la proyección del merchandising. Eso es poderoso. Eso importa. Los 136 millones de dólares durante el fin de semana de apertura importan, la fidelidad al material y la interpretación creativa importan.

Esta gran lección cinematográfica quizás sea lo que le permita a DC comics sacar a sus historias del vortex interminable de las adaptaciones a series televisivas adolescentadas. Así mismo, esto pone en otra luz próximos estrenos como Batman Vs. Superman, X-Men: Apocalypse y Captain America: Civil War, ya que son tres de las historias más emblemáticas. No solo de cada universo en el que se desarrollan, sino para la historia de los cómics en sí. Si salen mal, los fans van a pedir sangre.

Quizás vemos una nueva era del manejo de las adaptaciones de otros medios al cine. Quizás vienen esas pelis de video juegos que veníamos esperando, adaptaciones de comics más oscuros y de nicho. O quizás solo le faltan las tetas y la sangre a estas pelis de superhéroes. O quizás no.

*Gastón Figallo

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