Judiciales

Así benefició la Justicia a los narcos asesinos de las villas 31 y 1-11-14

Un relevamiento del fiscal Federico Delgado evidenció una sorprendente trama de penas leves, absoluciones y causas archivadas. El pedido a Gils Carbó para que se investiguen a los abogados de los traficantes por lavado de dinero

Villa

Este viernes último por la mañana, desde su despacho en la Fiscalía Nº6 en los Tribunales de Comodoro Py, el fiscal Federico Delgado envió a la procuradora Alejandra Gils Carbó un documento con un tono y una temática rara vez vistos en el fuero federal. Fue, en sí, un análisis sobre una investigación preliminar realizada por su fiscalía, el fruto de trabajo de meses de Delgado y su equipo sobre el territorio narco de la Villa 31 bis, en sectores marcados por la violencia como el Playón Este y el Barrio Ferroviario, a escasas cuadras de la terminal de micros de Retiro y a pocos minutos de la Casa Rosada. 

Una nota publicada en Infobae en octubre pasado fue el disparador de la tarea de Delgado. El artículo reflejaba, de cara a testimonios de fuentes que conocen a fondo la Villa, la promesa de un pico de violencia luego de meses de enfrentamientos y homicidios. Tres facciones se disputaban el territorio. Por un lado, una banda de traficantes paraguayos conocidos como “Los Sampedranos” y un grupo de peruanos bajo las órdenes del violento César Morán de la Cruz, preso en Devoto por homicidio, tentativa de homicidio y amenazas de expropiación en la Villa, con disparar a quemarropa y a la cara como marca registrada. El tercer factor era quizá el más inquietante de todos, una pista que la Justicia federal afirmó meses después: el regreso a los pasillos del Barrio Ferrioviario de Alionzo Rutillio Ramos Mariños, alias “Ruti”, ex Sendero Luminoso y enemigo mortal de “Marcos” Estrada González en la Villa 1-11-14.

“Ruti” había llegado a la 31 bis a fines de la década pasada luego de ser desplazado del Bajo Flores en una violenta puja, un desembarco investigado por los fiscales Carlos Rívolo y Mónica Cuñarro con su sobrino Richard Ramos Noa, alias “Choclito” como lugarteniente. La masacre del “Señor de los Milagros”, donde intentó vengarse de Estrada luego de una ingeniería en la cual infiltró a la banda de su viejo rival para un enfrentamiento que provocó cinco muertos, incluido un bebé de ocho meses, le valió a “Ruti” 18 años de cárcel en el penal de Ezeiza.

En julio último, desde el fuero de ejecución penal, el juez Axel López envió a Mariños de vuelta a Perú bajo la figura de extrañamiento, una medida legal que le permite volver a su país al cumplirse la mitad de su condena, común para mulas narco en el norte del país. En su dictamen, López le advirtió a “Ruti” que si volvía por medios ilegales, entonces tendría que cumplir la segunda mitad de su condena.

Sin embargo, hoy, y desde mediados de año, los rumores e indicios de su vuelta a la 31 bis para un enfrentamiento final contra Morán, su adversario en el terreno para liquidar a los soldados que quedan en pie y así ser el capo indiscutido de la venta de drogas en la Villa se acrecentaron para volverse una fuerte sospecha en el Juzgado Federal Nº12 de Torres, que lo investiga en una larga causa, al calor de la reciente ola de homicidios y el hallazgo de un importante arsenal en la zona de containers lindero al Barrio Cristo Obrero que este medio fue el primero en revelar. Mariños presentó mediante un abogado un pedido de exención de prisión dos semanas atrás ante la vuelta de su nombre a los medios. Torres ya ordenó su captura.

Los territorios ocupados por las tres bandas en el mapa de la 31 bis según el informe de Delgado.

Cynthia Huamani Zambrano, alias “La Chata”, de 28 años, una de sus presuntas cómplices y operadoras, que fue allanada en octubre pasado la calle Magaldi al 500 en San Martín y a la cual se le hallaron cuatro pistolas, dos ametralladoras, un chaleco antibala, una granada, marihuana y pasta base ya fue procesada por narcotráfico por la secretaria letrada Verónica Bresciani en el Juzgado Nº12 de Comodoro Py. El homicidio de Wilmington Gallego, un presunto dealer peruano que murió por intentar vender drogas en territorio de la 31 bis afín a “Ruti”, también se vincula al ex Sendero Luminoso.

En octubre, el problema era el mismo que ahora: controlar el corazón narco de la Villa 31 bis, la “Casa del Pueblo” en la manzana 102, un aguantadero donde fue detenido dos meses antes Juan “Piedrita” Arredondo, sobrino de César Morán y señalado como su principal sicario, hoy procesado con prisión preventiva por el juez Rodolfo Canicoba Corral por los homicidios de Mónica Rojas Palma, una ex amante de Morán y Maicol Sánchez Ircash, un dealer con antecedentes y pedido de expulsión del país que intentaba penetrar en territorio de César y que murió con diez tiros en el cuerpo.

De cara a esto, Delgado despachó al área de Inteligencia Criminal de la Policía Metropolitana a la 31 bis, lo que voces en el territorio afirman que pacificó momentáneamente la situación. El enfrentamiento definitivo entre bandas aún queda por verse, pero Inteligencia Criminal, por su parte, regresó con un informe que permitió “reconstruir cuáles son las bandas enfrentadas en el asentamiento y quiénes las integran”, según el documento elevado a Delgado por Gils Carbó.

Sin embargo, la división territorial de estas tres bandas narco no es el núcleo de la presentación de Delgado a la jefa del Ministerio Público. El equipo del fiscal federal encaró una tarea inédita: recopiló información de Tribunales Orales tanto federales como del fuero ordinario que sobre los juicios a los criminales de estas bandas no solo en la Villa 31 sino también en la 1-11-14, con “Marcos” Estrada como capo absoluto. Los dichos de Delgado, de cara a la información, son lapidarios: “Los Tribunales Orales que entendieron en las diferentes causas no calibraron la intensidad de los hechos en toda su dimensión a la hora de dictar sentencias”.

Los procesos en torno a los narcoasesinos de los asentamientos porteños no ocurren sin dificultad, por otra parte. Delgado notó: “Una coincidencia con el resto de las causas analizadas es el cambio de versión de los testigos entre la etapa de instrucción y la de juicio oral. Ello habla de lo difícil que es ser testigo en este tipo de causas y con respecto a lo cual algo habría que hacer”. Es decir, los que hablan, los que son instrumentales para lograr condenas, dejan de hablar, se contradicen a mitad de camino, cambian su versión. La sospecha de aprietes se vuelve obvia.an su versión. La sospecha de aprietes se vuelve obvia.

Con respecto a la Villa 31, a pesar de años de guerra narco en la zona y con varios operativos, solo hubo dos juicios y literalmente tres acusados: César Morán de la Cruz, su hermano Héctor y su cómplice Roberto Rodrigo Calla.

El Tribunal Oral en lo Criminal Nº 24 enjuició a César Morán por los delitos de tentativa de homicidio de Kenny Marks Mejía León en 2008, los homicidios de Gian Carlos Espinoza Liñán en 2009, Kevin Antonio Beltrán y Julio César Roncal Cicaguchi en 2011, más Cristian Candia Rotela en grado de tentativa. También fue acusado de cuatro hechos de hurto en 2008.

 

Fuente: Infobae

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