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La literatura y el placer de hablar de fútbol: entrevista a Alejandro Duchini

Este periodista deportivo escribió "La Palabra Hecha Pelota", un apasionante conjunto de charlas futboleras con los personajes más diversos de la cultura. En diálogo con Nexofin, Alejandro habló del trabajo detrás de su obra y de su relación con lo que, en definitiva, motorizó todo: el fútbol

Alejandro Duchini

Por Julián Barbieri – @JBarbieri92

El fútbol es muchas cosas. Se trata de una actividad tan basta y tan completa, que pensar que es sólo un deporte sería poco menos que un insulto. También se podría hablar de una pasión o una forma de vida. Pero podemos ir más allá: en los últimos años hemos descubierto que también es una buena excusa para la literatura.

Osvaldo Soriano y Roberto Fontanarrosa, entres otros, fueron quienes dieron el puntapié inicial (nunca mejor puesta la metáfora) de algo que no tendría vuelta atrás. El fútbol leído es una experiencia impresionante: ya sea en ficción, no-ficción o reflexión filosófica, el deporte más querido de los argentinos es una fuente inagotable de historias. Sea por el pmotivo que sea, el él se pone en juego algo muy humano. 

Alejandro Duchini sabe muy bien cómo funciona todo esto. Nacido en 1971, este periodista deportivo supo unir a lo largo de su carrera sus dos grandes pasiones: el fútbol y la escritura. Habiendo trabajado en una serie de medios, y habiendo consolidado su portal especializado Libros y Pelotas, este fanático de Independiente emprendió una tarea tan postergada como anhelada: escribir un libro.

El resultado fue “La Palabra Hecha Pelota”, lanzado este año por Editorial Galerna. En él, Alejandro buscó a las personas más diversas de la cultura con un objetivo tan simple como complicado: hablar sobre fútbol, comprender cómo se relacionaba cada uno de ellos con este deporte

La lista, tan completa como diversa, incluye a personajes de la talla de Hernán Casciari, Tomás Abraham, John Carlin, Julio Frydemberg, Osvaldo Bayer, Pablo Alabarces, Teté Coustarot, Mónica Santino, Eduardo Sacheri, Ariel Scher, Juan Sasturain, Carlos La Mona Jiménez, Horacio Elizondo y Miguel Rep.

El resultado es un serie de charlas amenas, donde los entrevistados van siendo guiados por el autor en un viaje que siempre termina siendo el de la propia vida: la niñez, la relación con los padres, la vocación laboral, etc. El fútbol, en definitiva, termina siendo tal vez la mejor forma de conocer a a la persona detrás del personaje.

En diálogo Nexofin, Alejandro Duchini habló del trabajo detrás de su obra y de su relación con lo que, en definitiva, motorizó todo: el fútbol.

 

¿Cómo surgió la idea de hacer “La palabra hecha pelota”?

Empezó por las ganas que tenía de escribir un libro, que siempre, por cuestiones laborales o pereza, fui postergando. Hasta que empecé a entrevistar sin saber bien a dónde iba y me di cuenta de que se estaba armando. Quería escribir sobre fútbol, un tema que me apasiona, pero desde una óptica poco frecuente. Entendía, a la vez, que este deporte es más que un deporte. Eso lo podía ratificar a través de los entrevistados, quienes encontraron en la pelota la excusa para contar cosas muy personales.

Las personas que entrevistás son de perfiles muy diversos. ¿Cuál fue el criterio que utilizaste para elegirlos?

Efectivamente, quería que sean de distintos ambientes. Por eso busqué un músico, un escritor, un periodista, una conductora, un filósofo. Todos son futboleros, pero si encontraba a alguien que me hable del fútbol a pesar de no ser futbolero, me hubiese interesado.

En relación a la anterior, muchos de tus entrevistados unen la pelota con la palabra en sus oficios (de forma periodística, narrativa, académica, etc.). Y también el título del libro va por ese lado. ¿Por qué pensás que el fútbol está tan imbricado con la palabra?

Porque el fútbol, entiendo, está metido en todo lo que hacemos los argentinos. Hay un lenguaje futbolero. A veces en vez de decir “nos va mal”, decimos “vamos perdiendo el partido”. O en lugar de explicar que “las cosas no nos salen” expresamos “siempre nos sale desviada”. El fútbol tiene metáforas lingüísticas que, en Argentina sobre todo, no se encuentran en otros deportes. De hecho, “La Palabra Hecha Pelota” es producto de un juego de palabras.

Con respecto a las entrevistas, ¿buscabas algo especial en cada uno de los entrevistados? ¿O querías que todos te den su idea sobre un mismo tema?

Mi primer objetivo era hablar de aquello que surgiera a partir del fútbol. O sea, que el fútbol sea el disparador para conocer a otras personas. A través del fútbol, los entrevistados fueron contándose a sí mismos. Uno, cuando entrevista, quiere conocer al otro. Quiere saber cuáles son sus gustos, sus pensamientos, sus sueños, sus anhelo y hasta sus recuerdos, entre muchas otras cosas. Eso buscaba.

Es curioso que en tu libro no haya futbolistas profesionales. ¿Por qué preferiste prescindir de ellos?

Porque no quería tener la mirada del jugador o del ex jugador. Eso es habitual. Los futbolistas suelen tener las oportunidades necesarias como para expresar qué les pasa con el fútbol. Los referentes de otros ámbitos culturales, no.

¿Hubo algún personaje que te hubiera gustado que esté en el libro que finalmente no pudiste entrevistar?

Si, claro. Pero con los que sí pude entrevistar estoy súper conforme. No es que como no salió uno busqué al otro. Los que no están hubieran sumado. Las catorce entrevistas podrían haber sido más. Creo que se armó un buen equipo de conversadores.

¿Cuáles son tus proyectos a futuro? ¿Pensás en un próximo libro? 

Seguir trabajando en periodismo, profundizar esta posibilidad de escribir sobre dos temas que me gustan: los deportes y la literatura. También, afianzar el portal que dirijo: Libros y Pelotas. También pienso en próximos libros. Pero por ahora son sólo proyectos. Sigo, de momento, muy apegado a la alegría de haber publicado La Palabra Hecha Pelota.

Ahora, pasemos a la otra parte. Me gustaría preguntarte algunas de las cosas que le preguntaste a tus entrevistados en el libro. ¿Qué es para vos el fútbol? ¿Por qué se relaciona tanto con nuestro barrio, nuestra infancia, la relación con nuestro padre?

El fútbol es la infancia, sobre todas las cosas. Es mi puerta a la vida. Es el abrazo con mi papá en la cancha de Independiente, es la expresión de mis primeras emociones. Después, de grande, aparecen otras puertas, más opciones. El fútbol me sigue gustando, pero obviamente no tiene las mismas injerencias que tenía entonces. Hoy tengo tres hijos, una esposa maravillosa, amigos. No todo pasa por el fútbol.

¿Por qué creés que el fútbol nos gusta tanto en Argentina? ¿Por qué es tan importante?

Por una cuestión cultural. En Estados Unidos ese papel lo ocupa el básquet, por ejemplo. En Italia, Brasil y Argentina, el fútbol. El fútbol se impone por cuestiones sociales y es un espacio para compartir. Sobre todo entre padres e hijos. Es un refugio, en algún punto. Y compartir siempre genera lindos momentos que, con el tiempo, se magnifican y se recuerdan con emoción.

Algo comentás en el prólogo del libro, pero me gustaría preguntarte. ¿Qué significa para vos Independiente? ¿Por qué creés que tenemos una relación tan fuerte con nuestro equipo de fútbol?

Independiente es mi infancia con mi papá. Es la cancha, la vieja cancha. Las alegrías porque el equipo andaba bien. Los abrazos con mi viejo cuando hacíamos un gol. Es el equipo con el que tuve mi primera pertenencia. A lo primero que pertenecí fue a mi familia; lo segundo, a Independiente. Supongo que a muchos les debe pasar lo mismo. El fútbol es un espacio de encuentro con allegados y una excusa para descubrir cómo son los otros.

A pesar de todos los problemas, ir a la cancha continúa siendo una salida muy importante y linda para mucha gente. ¿Por qué pensás que pasa eso? ¿Vos seguís yendo a la cancha?

Sigo yendo, sí. Pero no con la continuidad de otros años. Voy a ver a Independiente y, por trabajo, a veces a otros equipos. En el 2009, por ejemplo, seguí la campaña de Huracán, porque me gustaba cómo jugaba. Pero también iba a ver a Independiente. A veces voy a ver a Chicago, que es el club de mi barrio, Mataderos. Ir a verlo es regresar a ese barrio al cual ya no pertenezco, pero que al llegar me hace viajar a mi infancia. Uno va a la cancha porque comparte y se encuentra a sí mismo.

El fútbol argentino cada vez está más cercado por la violencia. ¿Por qué creés que pasa esto? ¿Crées que hay solución?

La solución es complicada. El de la violencia es un tema social, que va más allá del fútbol. Ocurre que la cancha aglutina a muchísima gente, de diferentes ámbitos sociales. Es algo masivo y los espectáculos masivos no están alejados de posibles problemas. Pero puntualmente en el fútbol, sabemos que los barras, los que arman el lío, pertenecen a grupos organizados bancados por poderosos que los utilizan para ir a marchas y esas cosas. 

A su vez, tienen la impunidad necesaria como para imponer el temor que les garantiza que los futbolistas, por ejemplo, les paguen dinero a cambio de no hacerles nada, como sabemos que pasó y pasa. Tenemos, al mismo tiempo, una sociedad cada vez más violenta. Hoy no se respetan, por ejemplo, los semáforos en rojo y ante el mínimo incidente, dos conductores son capaces de bajarse de sus autos y agarrarse a trompadas con un odio increíble. Para algunos, el cuidado de la vida ajena no tiene valor. No interesa. me gusta cómo lo explica de mejor manera Pablo Alabarces en “La Palabra Hecha Pelota”.

Me gustaría que me cuentes qué son para vos Bochini, Maradona y Messi

Bochini es el primer ídolo de mi vida. Era un súper héroe que hacía maravillas. Sus jugadas alegraban mis tardes y sus goles me hacían feliz. Eso, a su vez, generaba compartir buenos sentimientos con mi papá. A través del “Bocha” yo vivía un micro mundo casi perfecto, ajeno a la realidad. Con Maradona tengo sentimientos encontrados, como le pasa a Miguel Rep, según cuenta en el libro. En la cancha hizo cosas maravillosas. Pero después se zarpó muchísimo. No hablo de drogas ni esas cosas. Me refiero a esa impunidad que sentía y que lo llevaba a atacar o burlarse de muchos otros. Messi es el símbolo futbolero de estos tiempos. Es el argentino que nunca será profeta en su tierra simplemente porque sus victorias, sus logros, los consiguió en España. Encima, jamás pudo hacer en la Selección lo que sí hizo Maradona. Las comparaciones, a veces, no se pueden dejar de lado.

LaPalabraHechaPelota-ADuchini

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