Policiales

Condenaron a 16 años de prisión a un taxi boy brasileño que asesinó a un empresario en Las Cañitas

Su nombre es André Conrado Espinoza, de 23 años. Mató a puñaladas a Roberto Nicolás Adamo, un empresario del plástico, el 18 de agosto de 2013 en su departamento del 8vo. piso "B" del boulevard Olleros 1850

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André Conrado Espinoza, un taxi boy brasileño de 23 años, fue condenado a 16 años de prisión por haber asesinado de 40 puñaladas al empresario plástico Roberto Nicolás Adamo en el barrio de Las Cañitas durante una fiesta sexual. 

Si bien había llegado a juicio acusado de homicidio agravado -con pena de prisión perpetua-, asistido por el defensor oficial Gabriel Di Modugno, Espinoza logró que el fiscal de juicio, Guillermo Pérez de la Fuente, no mantuviera el agravante de la alevosía y por ello terminó condenado por una carátula más leve, homicidio simple.

Según la investigación realizada en su momento por la fiscal de Instrucción 30, Marcela Sánchez, Adamo había contratado para esa noche los servicios de tres taxi boys para que fueron a su domicilio y al menos dos de ellos terminaron asesinándolo y robandole dinero, una notebook, un celular, ropa y otros objetos.

Uno de los asesinos, que luego se determinó que era el brasileño Espinoza, quedó filmado por una cámara de seguridad cuando se retiraba del edificio de la víctima con una valija y chupándose un dedo, en el que tenía un corte.

Durante el crimen Espinoza se cortó mientras apuñalaba a la víctima y los estudios de ADN luego confirmaron que su sangre fue hallada en la escena del crimen.

Como los asesinos se llevaron una notebook de la casa pero dejaron la PC de escritorio de Adamo, los detectives de la División Homicidios y los expertos informáticos de la División Apoyo Tecnológico de la Policía Federal analizaron los contactos y direcciones a los que la víctima solía acceder.

Así detectaron que le empresario solía buscar hombres para sus encuentros sexuales en el portal “soytuyo.com” y que el último contacto que había revisado allí era un tal “Coco”.

Ese joven fue identificado y detenido, pero su fisonomía no coincidía con la filmación que la policía tenía del asesino que salió del edificio de la víctima con la valija, por lo que luego fue desvinculado de la causa.

No obstante, el taxi boy argentino contó lo que sabía en su indagatoria ante la Justicia y allí explicó que sólo estuvo 45 minutos en el departamento de Las Cañitas y luego se retiró dejando a la víctima con los otros dos colegas: Espinoza y otro hombre que no fue identificado en la causa.

Este taxi boy aportó a los investigadores los datos de Espinoza, que en el ambiente gay era conocido con el nombre de “Lucas Dos Santos”.

El brasileño -quien tenía antecedentes en Perú también por homicidio-, se fue del país al día siguiente del crimen de Adamo, pero gracias a las escuchas telefónicas directas pedidas por la fiscal Sánchez los investigadores supieron que había regresado a principios de 2014 para ver a una novia a la que había dejado embarazada y que vivía en la localidad bonaerense de Hurlingham.

Gracias al seguimiento de su nuevo celular los detectives de la División Homicidios de la Policía Federal lograron detenerlo el 28 de enero de 2014 en las inmediaciones de un domicilio de la avenida Pueyrredón y Bartolomé Mitre, en el barrio de Balvanera, donde estaba a punto de mantener un encuentro sexual con un cliente.

La computadora de la víctima, el análisis de la página web donde contrataba taxi boys y las imágenes de una cámara de seguridad donde se ve al presunto asesino saliendo del edificio de la víctima, fueron las principales evidencias que comprometieron en el expediente al acusado.

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