Elecciones 2015

Voto en blanco, una de las claves: ¿a qué candidato favorece en las elecciones de octubre?

La mayoría de las encuestas vaticinan que el próximo presidente podría definirse en una segunda vuelta electoral. Sin embargo, tanto para evitarla como para que se dé, una de los factores a tener en cuenta es el porcentaje de votos en blanco emitidos

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Las proyecciones de intención de voto para las elecciones de octubre próximo muestran a los candidatos del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, y de Cambiemos, Mauricio Macri, como los nombres con más chances de suceder a la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner.

La consultora Management & Fit indica que el candidato por el FpV obtiene el 39,3%, mientras que el de Cambiemos, el 31,2%.En el mismo sentido, aunque con una menor diferencia, Rouvier destaca en su sondeo una victoria de Scioli sobre Macri de 38,1% a 30,9%.

Teniendo en cuenta este “mano a mano”, uno de los factores que puede inclinar la balanza tanto en favor como en contra de una definición en segunda vuelta es el voto en blanco. 

El Código Electoral Nacional establece que en la Argentina habrá ballottage si ninguna fórmula obtiene más del 45 por ciento de los votos o el 40 por ciento con una diferencia superior a 10 puntos porcentuales sobre la fórmula que le sigue en número de votos.

Para esto, es necesario tener en cuenta que los votos que se suman para llegar a ese porcentaje son los “afirmativos válidamente emitidos”. En ese sentido, los votos en blanco son “válidos”, pero no son “afirmativos”; es decir, integran la torta del 100 por ciento de los votos, pero no se computan a la hora de determinar qué porcentaje final obtuvo cada candidato.

De esta manera, teniendo en cuenta las tendencias publicadas por las consultoras, el voto en blanco en octubre favorecería a Scioli.

La Nación expuso un ejemplo muy claro de cómo el voto en blanco podría definir una elección:

Hay 1000 votos válidos con la siguiente distribución: 400 para el candidato A; 301 para el B; 200 para el C; y 99 votos en blanco.

Si se tiene en cuenta ese universo, el candidato A sacó el 40%; B, el 30,1%; C, el 20%; y votos en blanco, 9,9%.

Pero el universo de afirmativos a tener en cuenta suma 901 votos. Entonces, el candidato A sacó el 44,4%; B, el 33,4%; y el C, el 22,2%. Es decir, el candidato A gana en primera vuelta porque obtiene más de 40% -y menos de 45- con una diferencia superior a 10 puntos porcentuales sobre la fórmula B.

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