Sociedad

Nueve cosas que hiciste o compraste si sos argentino y naciste en los ’90

Nexofin recopiló para vos lo mejor de haber nacido en los '90, una época mágica de juguetes importados y sinsentidos que llenaban nuestras horas ¿Te sentis con ganas de revivir estos lindos momentos? Apretá 5 y a jugar con Hugo

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Ya no sos un pibe, y no sólo se nota en tu edad, sino en cómo cambiaron los tiempos desde tu infancia: sin cd’s, smartphones y aplicaciones, la única “realidad virtual” qeu conocías era la de los chats y, por qué no, el fantástico mundo de los dibujitos.

En la época del 1 a 1, no podemos decir que no disfrutamos de algunos privilegios que “los jóvenes de hoy en día” (como reza el rap de Les Luthiers) no tienen compo, por ejemplo, el de las golosinas importadas.

¿Qué cambió? Todo. Pero como todo tiempo pasado fue mejor, te pasamos una lista algo “vintage”, para leer sin sentirse viejo pero con algo de nostalgia.

Postrecitos Fitty

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Si los probaste, no te los olvidas más. Parecidos a los postrecitos que se comercializan hoy en día, pero mucho más divertidos (y, por qué no, más ricos), estos postrecitos con cara de monstruos eran casi un ítem coleccionable para los jóvenes de los ’90.

Soplaste un cartucho de Nintendo o Sega

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Jugaras con la consola que jugaras, la aventura venía encerrada en un cartucho. Lejos de las tarjetas de memoria y mucho antes de que se inventara el cd, estos cuadrados de plástico (y la ranura de la consola donde se insertaban) necesitaban a veces un poco de ayuda para hacer contacto, por lo que soplabas como un loco como deshacerte de la tierra que se había acumulado. Eran tiempos felices: hoy, si se raya un cd, poco se puede hacer.

Tamagochi

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Estos “huevitos” (su significado en japonés) salieron a la venta en 1996, y aunque estamos jugando seriamente con lo que se podría considerar “de los ’90”, no se puede dudar que estos juguetitos importados desde Japón tuvieron su boom durante nuestra infancia. Con sólo tres botones, este pequeño gadget nos mantenía ocupados durante horas, haciendonos alimentar, hacer jugar, bañar y hasta hacer dormir a nuestra mascota virtual, todo con tal de que no se muriera.

Tazos de papas fritas

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En una época en donde los Pokemon eran sólo 150, el sueño de coleccionar todos sus tazos no parecía tan lejano. A la hora de comerte un paquete de papas fritas (algo que ahora seguro no te permitís tan seguido), lo primero era revolver hasta encontrar los dos o tres “premios” que venían.

Redondos, hexagonales, e incluso con ranuras para poder ensamblarlos y armar cosas al mejor estilo Lego, los tazos eran una fuente de diversión, competición y, claro, anhelo del coleccionista. ¿El dato? Los tazos se siguen vendiendo en Mercado Libre y otras plataformas, por precios irrisorios, así que si te quedaste con las ganas, atrapalos ya.

Chicles OUCH! en latita de curitas

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De uva, de sandía o de frutilla: no importaba el gusto, la gracia estaba en su empaque. Estos chicles de la compañía Hubba Bubba, importados de los Estados Unidos, tuvieron su época de gloria en Argentina con el 1 a 1, y con su original aspecto de “curitas”, envueltas en papel metálico.

Si todavía tenés alguna de estas divertidas latas en casa, cuidado: se venden a $60 en Mercado Libre. Sí, parece que el pasado vale.

Nivel X

Internet funcionaba por pulso, y sólo había dos maneras para aprender a pasar ese nivel imposible del jueguito de turno: o te llegaba el conocimiento de boca en boca, o podías mirar Nivel X, en el difunto canal Magic Kids.  Producido y grabado en Buenos Aires, y conducido por Natalia Dim (Natalia Carla Di Muzzio) y Lionel Campoy, el programa se grababa más en parques que en estudios, y seguro te acordas de los famosos torneos de Daytona.

Dibujitos de Nickelodeon

Hey, Arnold!, Rocko y Doug eran, sin dudas, las estrellas de Nickelodeon. La época de oro de los dibujitos animados, aunque no fueran argentinos, pasó durante nuestra niñez, con clásicos que el canal busca ahora revivir como Rugrats e, incluso, Los Castores Cascarrabias y Kablam!. La música, la trama y los dibujos de estos personajes nos acompañan 15 años después y, aunque lo neguemos, nos enganchan si nos cruzamos con alguna repetición.

A jugar con Hugo

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Si alguna vez lo viste, la canción de apertura está grabada en tu memoria para siempre, al igual que su presentadora, Gabriela Royfe (conocida como Gaby), la mujer de la que la mitad de la juventud noventera estuvo enamorado en su momento. El programa interactivo, que también salía por el desaparecido canal Magic Kids, fue ganador de un premio Martin Fierro (de cable) a “Mejor Programa Infantil”, a pesar de que la plataforma era importada desde Dinamarca.

Sus juegos trascendieron en su momento la pantalla del canal y pasaron a las computadoras, donde se podía jugar y disfrutar de las aventuras de este simpático duende al que una bruja malvada le raptaba la familia.

Microsoft Encarta

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Antes de que apareciera Wikipedia (o el Wi-Fi, pero no vamos a mencionar todo lo que no existía), los chicos copiaban y pegaban de otra fuente, algo más confiable: Microsoft Encarta ’95, la enciclopedia multimedia que resolvía nuestras preguntas y, como todo programa por ese entonces, se compraba en casas de electrodomésticos o nacientes negocios de computación.

Disponible en varios cd’s (así de pesada era) o en DVD para los afortunados, este programa salvaba a más de un padre de una visita (todavía) a la biblioteca, o de tener el teléfono ocupado durante media hora (o más).

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