Música

Guía para escuchar Help! a 50 años de su lanzamiento

Es un gran disco para entrarle a The Beatles, para entender su transición. Si uno se va para atrás, encontrará la famosa etapa introductoria llena de rebeldía. Si sigue, hallará la historia de la música en sí misma. Consejos para no perderse ningún detalle de esta obra maestra

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Por Alberto Fernández – @alb_ezequiel

Primero, olvidate de que este agosto se cumplieron 50 años del lanzamiento del disco. El anacronismo es una virtud muy subestimada.

Pensá en Help! como el comienzo de algo, como la primera cita con la que después fue la pareja de toda tu vida. Siempre te gustó, pero no te animabas a invitarla a salir hasta que se dio. Vas. Te das cuenta que algo está muy bien, que te gusta, que te encanta, aunque no sabés muy bien por qué. Pero que todavía hay mucho por vivir y descubrir. Help! es el comienzo de todo.

Hay quienes dicen: dejate llevar por la música, que fluya. En este caso, hay que hacer todo lo contrario. Prestá mucha atención, no importa que no sepas lo que estás buscando. Algo siempre vas a encontrar. No te dejes llevar, participá. 

Poné Play.

Todo empieza muy arriba, a esta altura algo cliché, pero igualmente atrapante. Help! (la canción) es un grito de ayuda. La música es encantadora, disfrutable, pero el mensaje es contundente. Viene de alguien que pasa por un momento de muchísimos problemas y los exterioriza brutalmente. Aún así lo disfrutás porque por ahí no prestaste suficiente atención. Pero fijate bien, alguien pide ayuda a gritos. Incluso John llegó a decir que fue su canción preferida del grupo y soñaba con reversionarla algún día.

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La siguiente canción viene de un interlocutor distinto, con una retórica bastante más banal que la anterior, pero aún así muy pregnante. El secreto acá está en la melodía, no en las palabras. McCartney nos ha deslumbrado más de una vez con sus letras, pero en otras tantas ocasiones con sus hipnotizantes ritmos. The Night Before te invita a escucharla hasta el final mezclándose con la música, tan predecible, sencilla y efectiva. Quizás para suavizar el efecto del pedido de ayuda. 

Pero imaginate ahora si John arrebatase de golpe el micrófono, empujara de la silla de McCartney y su melosidad, y volviera para quedarse. Es un hombre que, como te dije, está muy perturbado. Agarra la guitarra y se dispone a homenajear a Dylan mientras Paul sigue tirado en el piso luego del empujón. Para él no hay lugar para lo romántico porque sí. No hay mujeres lindas y noches de sexo, como en The Night Before. You’ve Got To Hide Your Love Away es un llanto. “La gente me mira y se ríe”, dice. Hay un dolor contenido que luego se hará muchísimo más explícito con el correr de la carrera de Lennon. Pero como te dije, esto es sólo el comienzo.

I Need You, el tema siguiente, es una de las primeras canciones que George puede incluir en la primera cara de un disco. La canción puede hablar de una mujer o puede ser un pedido a la banda, a sus compañeros. Él todavía no es tenido todo lo en cuenta que le gustaría (por desgracia para todos, viendo lo monstruoso del talento que desplegó luego). La canción es simple, clásica y también efectiva. Es agradable.

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McCartney vuelve a ponerse en primera plana con Another Girl, una canción muy en la tesitura de The Night Before. La canción cumple, es sana, es pegadiza. Es una canción que hubiese sido el hit de cualquier banda. Pero entre tanto caudal musical, es una canción más que sirve para seguirle dando a Paul el monopolio de lo popular, de la Beatlemanía. Pero no es todo lo que puede hacer. Esto sigue. 

Lennon vuelve a echar a McCartney y sigue tirando a corazón abierto todas sus miserias disfrazadas con una musicalidad espectacular. You’re Going To Lose That Girl es una canción que, causalmente, también empieza con “you” (“vos”), igual que You’ve Got To Hide You’re Love Away. ¿A quién le habla? Claro está que a sí mismo. Quizás la música era su mejor herramienta para comunicarse con sí mismo: necesitaba escribir una canción para darse sus propios consejos. Si te hubieras dejado llevar sólo por la música, no te estarías dando cuenta todo lo que Lennon está sufriendo.

El disco sigue con un clásico: Ticket To Ride. Es brillante, claro está, pero por eso mismo también lo escuchaste hasta el hartazgo. No te culpamos. Pero prestale atención esta vez. La canción de John empieza diciendo que está triste, ¿raro, no? No. El hombre no da más y expulsa toda esa verborragia en composiciones que luego serán escuchadas por el resto de la eternidad. Eso es tener talento. La canción, igual que la anterior, está dedicada a una relación. Pero también a él mismo.

Para cortar con el clima tenso, la segunda cara del disco inicia con el bueno de Ringo. A pesar de ser subestimado, sus intervenciones vocales en The Beatles son dignas de ser escuchadas más de una vez. Act Naturally es una canción sumamente positiva, con una mirada que proyecta seguramente a sí mismo unos años más adelante (con mucha puntería). Si bien no fue compuesta por ninguno del grupo, es un cover con mucho sentido. Habla de la vida de un hombre que será un éxito en lo que se proponga y será famoso y reconocido. Es una canción que pone de buen humor a cualquiera. 

Ringo le va a dejar su lugar a otro momento de reflexión de Lennon. It’s Only Love no es una de sus mejores creaciones, pero sin embargo es importante en la totalidad del disco. El mismo Lennon dijo que esta canción era “basura” años después, pero no obstante seguimos insistiendo en su sufrimiento. Necesita amor y contención, y no encuentra ninguno de los dos. Préstenle atención a la letra y a la intensidad de la voz metálica que caracteriza a John.

Con You Like Me Too Much vuelve aparecer Harrison con una composición propia. Como si fuera un telonero mientras los otros descansan, George aprovecha para hacer presencia. Necesitaba muchas rimas y mucho ritmo para poder ganarse su lugar, del que luego se adueñaría y cambiaría por un estilo completamente distinto. Pero una canción para “hacer la tarea” y poder figurar muy bien lograda. Fue ganando terreno a lo largo de los años.

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El disco sigue con una actuación compartida entre los dos dueños de la pelota con Tell Me What You See. Una canción que maquilla un poco el individualismo de la banda. No es una maravilla musical, pero acompaña a la perfección.

Llegó el momento en donde Paul palmea en la espalda a John, le deja reflexionando a un costado y se encarga de apropiarse el show. ¿Con que sus canciones son todas iguales? Bueno, con el par que siguen se redime de manera categórica. I’ve Just Seen a Face pinta de cuerpo entero el talento de McCartney para confeccionar hits. Mientras escuchás la canción, te podés imaginar el momento exacto donde viste por primera vez el rostro de la mujer o el hombre que te mantiene despierto por las noches. Simple. Perfecta.  

Pero por si quedaba alguna duda, el bueno de Paul se despacha con nada más y nada menos que con la canción más versionada de la historia de la música. De Yesterday hay que decir que es una canción con vida propia, es una canción que cada persona puede hacer propia y vivir, sentir, y emocionarse como si la hubiese escrito uno mismo de puño y letra. Escuchala de nuevo.

El disco termina con una cuota de adrenalina con Dizzy Miss Lizzie. El tema no es de la banda tampoco, pero sirve para cerrar una primera cita envidiable.

Podés hacer una pausa.

Help! es un gran disco para entrarle a The Beatles, para entender su transición. Si uno se va para atrás, se encontrará con la famosa etapa introductoria llena de rebeldía. Si sigue escuchando los discos que le siguieron, encontrará la historia de la música en sí misma.

Ahora sí. Poné pausa, dejá todo lo que estés haciendo, buscá Rubber Soul, escuchá los primeros acordes de Drive My Car y pasá el resto del día escuchando a los mejores de la historia.

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