Política

Comida insalubre: qué productos evitar para una mejor alimentación

No se trata sólo de la dieta, sino de consumir alimentos que no nos enfermen con un exceso de químicos u hormonas. ¿Cómo elegir lo que compramos en el supermercado? Ocho consejos

supermercado

Pesticidas, hormonas, colorantes, transgénicos: la cantidad de modificaciones que los productos que consumimos ha sufrido con el correr de los años no tiene fin. Desde la transformación de la agricultura y la cría de animales a la manipulación del material genético de los cultivos y los animales alimentados con feedlot, cada vez son menos la cantidad de productos comestibles sobre los cuales podemos asegurar su inocuidad.

Casi todo los alientos procesados están llenos de azúcares, grasas y tóxicos ocultos que minan nuestro organismo y lo vamos enfermando, principalmente desde la mala alimentación. A lo largo de los años ha disminuido enormemente la oferta de variedad de alimentos naturales.

Hoy la media de la población come varios cientos de calorías vacías por día. Con estos aditivos se genera población más adicta, y son los más pobres los que consumen mayor cantidad de alimentos refinados, llenos de azúcares, harinas, grasas y sal.

Entonces: ¿Qué consumir?

Te pasamos ocho consejos de la Dra. María Alejandra Rodríguez Zía, médica clínica, especializada en Endocrinología (UBA):

1 – Comprar todo fresco, no enlatado, ni empaquetado. Si hacemos eso, casi todo lo del supermercado queda afuera, y con ello muchos de los conservantes y aromatizantes.

2 – Comer pescado no más de 2 veces por semana, debido a la contaminación de los mares, y suplementarlos con omega 3 de buena calidad para obtener este nutriente fundamental para nuestro cerebro.

3 – Consumir al menos 2 veces por semana vegetales orgánicos, y cuando no lo sean, dado que puede ser difícil de conseguirlos, pelar todas las frutas: no es suficiente para eliminar los pesticidas pero es una primera medida.

4 – Tomar agua filtrada y, aún mejor, tratada por el sistema de osmosis inversa, que eliminará contaminantes como el arsénico.

5 – Aumentar el consumo de semillas: nueces, castañas, almendras, maní, etc. Aprender a hacer leches vegetales: son fáciles, rápidas y nutritivas.

6 – Es tiempo de tomar conciencia que hay que hacer un cambio radical en nuestra alimentación, si deseamos hacer prevención de enfermedades. Los cambios, aunque sean de a poco y dentro de lo posible, siempre reducen gran parte de los riesgos a los que estamos expuestos sin saberlo.

7 – Si todos optamos por favorecer la compra de verduras, frutas, cereales y semillas orgánicas, de a poco este mercado crecerá y los precios bajarán.

8 – Incluso los supermercados incluirán los orgánicos en sus góndolas, como está pasando en Europa, dado que lo ven como un negocio. Es la única manera: el consumidor es el que puede cambiar la historia.

Fuente: Clarín 

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