Historias de vida

Malvinas: la historia del único veterano de guerra británico que vive en Argentina

James Richards espera que la ciudadanía no sólo le permita trabajar en blanco y acceder a un tratamiento médico, sino también poder viajar por el país y aceptar la propuesta de distintos centros de veteranos que lo han invitado a contar su experiencia

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A pesar de que James Richards, el único veterano de guerra británico que vive en Argentina, piensa que “las islas son argentinas”, desde hace tres años pelea para conseguir la ciudadanía.

Una historia de amor lo llevó a la Patagonia y sin quererlo terminó siendo el único de estos soldados que se instaló en el país.

El periodista de Infobae Juan Pablo Parrilla realizó una nota sobre la vida de Richards y contó que cuando en abril de 1982 Argentina recuperó las Islas Malvinas, este hombre era un suboficial que servía en la Marina Real británica, una fuerza en la que se veía a sí mismo logrando una larga carrera.

El barco en el que prestaba servicio como ingeniero en armas estaba regresando a Inglaterra luego de una ardua misión en el norte de África, pero repentinamente viró hacia Gibraltar, donde Richards tuvo que abordar el HMS Antelope, que partió hacia Malvinas. “Fui un virtual prisionero. No tuve derecho a elegir”, le indicó al portal Infobae.

A la tripulación le aseguraron que sería una operación simple, ya que las Fuerzas Armadas argentinas se rendirían en menos de una semana. Pero el conflicto se extendió más de lo pensado.

Richards estuvo a cargo del entrenamiento de los más jóvenes, y del equipamiento de los buques y el mantenimiento del armamento. “Hice mi trabajo mientras estuve allí, por supuesto. Pero decidí que había sido suficiente para mí”, relató.

Cuando Richards volvió al condado de Yorkshire, en el norte de Inglaterra, era otra persona. Rechazó la medalla del Atlántico Sur y una pensión de veterano, y dejó la Marina.

“Todo el mundo me preguntaba qué había hecho en la guerra, pero yo no quería hablar de eso. De hecho, durante 29 años no lo hice. No hablé sobre cuestiones políticas, no leí los diarios militares, no hablé nada más sobre la Guerra de Malvinas”, explicó.

Pero el destino volvería a traer a James a la Argentina, esta vez por una historia de amor, que sería finalmente la que lo haría volver a hablar de ese episodio traumático que guardaba como el más doloroso de sus secretos.

James conoció a quien hoy es su esposa vía Facebook. La correntina Laura Canessa es miembro de la organización internacional Mujeres de Paz en el Mundo y tiene un vínculo directo con la guerra, por medio de sus primos: el teniente Bernardo Schweizer, quien fue el primer argentino en pisar las islas en la noche del 1 de abril de 1982 junto a un cabo, y su hermano Carlos, quien llegó en la segunda nave que desembarcó y también participó de la avanzada.

James y Laura se contactaron por un grupo sobre Fórmula 1, de la que ambos son fanáticos. Eran los últimos días de 2010 y el flechazo fue instantáneo: apenas 36 días después Richards voló a la Argentina y 14 meses más tarde, un 2 de abril, contrajeron matrimonio, gracias a un permiso especial del registro civil.

Ahora viven en la ciudad santacruceña de Los Antiguos, a más de mil kilómetros de Río Gallegos y cerca de la frontera con Chile. El veterano Carlos Schweizer fue uno de los padrinos de boda.

Se casaron el 2 de abril de 2012 a las 8.30. “Elegimos esa hora porque fue la hora oficial del comienzo y el fin de las hostilidades”, sostuvo la correntina. “Ese día decidimos trabajar por la paz”, añadió.

James espera que la ciudadanía no sólo le permita trabajar en blanco y acceder a un tratamiento médico, sino también poder viajar por el país y aceptar la propuesta de distintos centros de veteranos que lo han invitado a contar su experiencia. Se trata de una gran prueba que afirma que el diálogo es posible.

Fuente: Infobae

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