Política

Campaña “soft”: los temas de fondo que aún no se debatieron de cara a las presidenciales

Sin propuestas concretas, hoy todo se dirime en el mundo de la dialéctica, mientras los políticos gastan energías recalculando de modo permanente su posición, a partir de las mediciones de imagen e intención de voto para ver cómo presentarse mejor

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Por Hugo Grimaldi*

En tanto la vida de los ciudadanos avanza por carriles diferentes a todo aquello que se observa en cámara, fruto del divorcio de buena parte de la dirigencia con la realidad, hubo por estos días frenéticos posicionamientos dentro de la política, comenzando por la hiperactividad del gobierno nacional, tarea en la que la presidenta Cristina Fernández ha jugado desembozadamente a mostrarse como la dominadora de todo el escenario y a ser luz y nunca pato rengo.

Por otro lado, como en aquella célebre tetralogía de Lawrence Durrell en la que cada uno veía una misma situación o calibraba los hechos con cristales diferentes, “El cuarteto de Alejandría” de estas pampas sigue peleando posiciones jugando a un internismo de vuelo bajo como único objetivo: Scioli-Randazzo y Macri-Massa están buscando hoy, antes que otra cosa, la eliminación de su potencial rival a como dé lugar. 

Pese a los problemas que tienen muchas franjas de la sociedad, todos ellos, sin excepción, privilegian lo que llaman el “armado”, mientras el Gobierno se mete en las paritarias y provoca reacciones en los gremios que llevan a promesas de paros inminentes, los ultras de los dos lados del círculo rojo de la política son los que, apasionados, dramatizan o ensalzan en demasía aquello que ejecutan, desde la Presidenta para abajo, todos esos dirigentes en falta.

La Semana de Mayo del kirchnerismo es un buen ejemplo de todos esos tironeos. Bajo el aura de sacar a la calle hechos patrióticos o culturales, por estos días, el Gobierno mezcla parámetros históricos de todos los argentinos con una pretendida nueva epopeya, mientras celebra de un modo más bien fastuoso sus doce años en el poder, lo que para los opositores más duros resulta ser un patético réquiem de despedida. 

En este sentido, las mayores críticas al oficialismo pasan por el preciso guión adoptado y por el oportunismo de las temáticas utilizadas para los festejos, junto al montaje de toda una escenografía destinada antes que a otra cosa al lucimiento personal y a mostrar la fortaleza política de la Presidenta. Las furibundas críticas formales del otro lado hacia las múltiples cadenas nacionales son parte de la misma situación.

Los militantes K suelen decir sobre quienes no están de acuerdo con todas estas muestras de hegemonía y de vitalidad que “es un problema de ellos” y tienen razón, pero también se nota un cierto dejo de provocación, porque lo que no se puede escindir es que se están transitando tiempos electorales.

Lo cierto es que todo lo que se haga o se diga por estos días tiene tufillo a campaña, por más que los derechos humanos o los Ferrocarriles Argentinos o el sable de José San Martín o el homenaje a Néstor Kirchner en nombre de la cultura o aún la mismísima fecha patria, sean cuestiones más que sensibles para el grueso de la población, ya que todos temas tienen entidad por sí mismos. 

En cada uno de los actos que se hicieron hasta el momento -y aún falta el del 25 de mayo en la Plaza- la Presidenta no sólo dejó frases para la interpretación, sino que fue contundente en algunas cosas que hacen a su concepción particular de la historia de lo sucedido en esta docena de años kirchneristas. Fueron todas exposiciones autoreferenciales de logros más o menos verificables, aunque otros no, lo que para su concepción no parece ser tan importante, tanto como que quienes la escuchan le crean. Y también hizo múltiples bajadas de línea ideológicas sobre el llamado “proyecto”.

Pocas propuestas políticas

En tanto, algunas voces propositivas (de la Iglesia sobre el “compromiso electoral” y del Foro de Convergencia Empresarial sobre “el rol del Estado”) y otras con advertencias, se han alzado con mensajes más reflexivos o con relevamientos y estudios (de la UCA sobre drogas y del CIPPEC sobre niñez y pobreza) que reflejan una singular degradación en temas sociales más que delicados, cuestiones que hasta ahora no parecen tener otro eco que una publicación más o menos detallada en las páginas de los diarios del día siguiente. De allí, la importancia de repasar algunos de sus puntos salientes:

  • Iglesia: reiteró un documento anterior en el que exhortaba a la ciudadanía a elegir gobernantes, no como el resultado del marketing ni por su imagen mediática, sino mediante un ejercicio responsable de evaluación. Y a los candidatos les pedía que hagan conocer con “claridad y detalle lo que se propone impulsar y realizar”. También estimaron “indispensable” que se organicen debates serios y a fondo donde se puedan confrontar propuestas y proyectos y, en esa línea, criticaron la “farandulización” de la política. Además, los obispos pidieron acuerdos que permitan establecer políticas de Estado “en temas importantes y permanentes” como la superación de la pobreza extrema y la desnutrición infantil, la generación de empleo, el fortalecimiento de una educación inclusiva y de calidad, la lucha contra el narcotráfico y la trata y la reducción de la inflación que “erosiona gravemente los ingresos de los más pobres”, entre otros puntos.
  • Foro: a pedido de los candidatos, los empresarios de más de 60 cámaras dieron a conocer su visión sobre el rol del Estado “bajo el actual marco constitucional” y dejaron en claro que buscan “fortalecerlo” y que buscan que no inhiba al sector privado. Primero, dijeron que “Estado y Gobierno no son sinónimos” y luego, advirtieron que “la ciudadanía no debe permitir que los gobiernos -sean nacional, provinciales y municipales- se apropien del Estado”. El titular de la Asociación de Bancos Argentinos (ABA), Claudio Cesario, explicó que el Documento expuso “lo que hay que hacer, que no es ni más ni menos que lo que dicen la Constitución y las leyes, para que la Argentina genere condiciones de inversión”.
  • UCA: un estudio comprobó que entre 2010 y 2014, la venta de drogas en los barrios se incrementó 50%, sobre todo en aquellos con situaciones de vulnerabilidad social. Una comparación determinó también que el registro de la venta de drogas es mayor en los lugares donde falta presencia policial, en los que creció de 39% a 54% en igual período. También se indicó que dicha evolución tuvo un incremento abrupto entre 2010 y 2011, para experimentar luego un aumento constante.
  • CIPPEC: determinó que 26,2% de los niños de 0 a 4 años es pobre en la Argentina, frente a 10,8% de la población general, que casi cinco de cada diez bebés de hasta 6 meses tienen problemas de malnutrición y que 34,1% de los chicos entre 6 meses y 2 años tienen anemia. Cuando DyN le consultó a la coordinadora del Programa de Protección Social, Gala Díaz Langou sobre si en esta materia “se gasta poco o se gasta mal”, contestó “lo segundo”, en tanto Fabián Repetto sostuvo que “la inversión en primera infancia es un esfuerzo que la Argentina está en condiciones de afrontar”. 

Como en una frenética tienda donde se ha mezclado el corto plazo, lo institucional, la gravedad de la mala asignación de los recursos y el peligro para los más vulnerables, todas estas cosas que han quedado opacadas en una semana tan particular, demuestran como la tensión de los encuadramientos políticos se ha llevado puesto lo importante.

Sólo la Presidenta coincidió en algo, al referirse a algunas de las temáticas de los documentos. En la vereda de enfrente del pronunciamiento empresarial, pareció responderlo cuando expresó en el acto de los ferrocarriles que “es absurdo en el siglo XXI pretender que no haya Estado para poder regular precisamente al sector privado y cuidar a los millones de usuarios y consumidores, como pasa en todas las modernas democracias del mundo”. Dos días después, cuando inauguró un moderno Centro Cultural, en el edificio donde funcionó desde 1928 el Correo Central, henchida de orgullo, expresó: “esto no lo puede hacer la inversión privada. Si no lo hace el Estado no lo hace nadie”, disparó.

En otro orden, también coincidió con los obispos, cuando le solicitó a los candidatos que expongan “la dirección que va a tener la Patria a partir del 10 de diciembre” y también a la hora de pegarle a quienes se presentaron en el programa de Marcelo Tinelli, aunque los mayores palos pudieron ser para Daniel Scioli que allí estuvo, durante el fin de semana Florencio Randazzo también había caminado al borde de la cornisa hablando del “proyecto manco”, provocando las risotadas cuasi discriminatorias de los intelectuales de Carta Abierta. “Quiero escuchar a los hombres y mujeres de mi espacio político y a los hombres y las mujeres de los otros hablar de estas cosas, no de pavadas ni haciendo pantomimas”, expresó para todo aquel al que le quepa el sayo.

Las dos pujas políticas

El tironeo Scioli-Randazzo, que tuvo otro round con una mención peyorativa extra del ministro de Transporte hacia la esposa del gobernador, ha generado un sinfín de especulaciones y nadie deja afuera a la Presidenta de este entramado. “¿Qué quiere hacer Cristina?”, se preguntan los analistas. “Ganar votos por derecha e izquierda para triunfar en las PASO y dejar a la ciudadanía convencida que en las generales no habrá cambios”, dicen algunos, En tanto, Scioli acusó recibo y se kirchnerizó rápidamente y como escuchó que la Presidenta dijo que Kicillof es su mano derecha mandó a alabarlo. Otros piensan que Cristina sólo trata de darle aire a Randazzo para que le gane a Scioli, por otra parte la opción que más le apetece a Mauricio Macri.

La otra puja, que es la interna de la oposición, es la aparente necesidad de Sergio Massa de subirse al tren amarillo del PRO y allí está presente el juego de desgaste que tiene que soportar mientras las encuestas dejaron de sonreírle. Hay todavía tiempo hasta el 20 de junio, pero es evidente que si el massismo ingresa a la coalición de modo directo habrá ruido con la UCR y con Elisa Carrió, cosa que el Jefe de Gobierno porteño quiere evitar.

Mientras tanto, en los armados provinciales que se vienen haciendo, en Mendoza, Córdoba, Jujuy, Tucumán y el Chaco, por ejemplo, los opositores se ha encolumnado directa o indirectamente detrás del candidato radical, ya que está claro que Macri le ha dejado las provincias a la UCR, salvo en Santa Fe y por ahora, Buenos Aires.

Como se observa, la hojarasca sigue tapando lo importante: sin propuestas concretas, hoy todo se dirime en el mundo de la dialéctica, mientras los políticos gastan energías recalculando de modo permanente su posición, a partir de las mediciones de imagen e intención de voto para ver cómo presentarse mejor. Y en tanto, el Gobierno se gastó 3 mil millones de pesos en el Centro Cultural Néstor Kirchner, sigue habiendo chicos pobres y la droga se enseñorea. Es todo cuestión de fijar prioridades.

*Agencia DyN

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