Salud

Sin hacer ejercicio: nueve hábitos que queman calorías

Desde agregarle picante a tu comidas y consumir más canela hasta (no lo vas a poder creer) ver una película de terror: ayudá a tu cuerpo a quemar calorías con estos simples hábitos

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No es una excusa para dejar de hacer gimnasia: la actividad física debe ser una costumbre más en nuestra vida para ganar salud, pero entendemos que no es fácil hacerse de tiempo (y de ganas) todos los días para realizarla.

Por eso, te contamos varias ideas que no implican ningún esfuerzo para que, incluso en tus momentos de inactividad, tu cuerpo siga quemando algo más de calorías y tu moral se mantenga alta hasta retomar el ejercicio.

Un toque de canela

Esta especia tiene un efecto quemador de grasa porque contribuye a aumentar la temperatura corporal. Eso, a su vez, ocasiona que el cuerpo trabaje de forma más activa para mantener el equilibrio térmico. Podés añadirla en polvo a tus platos de arroz o elaborar un té de canela en rama para tomar tras la comida.

Atentas mujeres: no conviene consumir canela si tus períodos son muy abundantes porque esta planta medicinal favorece la salida de flujo. Tampoco la tomes si estás embarazada, ya que promueve los movimientos del útero y puede adelantar el parto.

Un poco más de picante

Añadir unas gotas de tabasco, un poco de chile o una pizca de pimienta puede incrementar hasta un 33% el efecto termogénico de los alimentos. Es decir, quemarás más calorías para hacer la digestión de ese plato. El único requisito es no excederse en las cantidades y actuar con precaución si se sufren problemas digestivos.

Algo de proteínas en cada comida

Para digerir las proteínas nuestro aparato necesita hacer un esfuerzo mayor y gasta más energía, de ahí que sea bueno incluir una pequeña cantidad en cada comida. En el desayuno, se recomienda un estilo americano: un huevo duro o una tortilla (de 1 huevo) en ese primer momento del día puede ser una estupenda manera de mantenerte más saciada durante todo toda la jornada y de no picar productos más calóricos.

 

Mejor comer cada 3-4 horas

Comer cada 3 o 4 horas obliga a tu organismo a mantenerse activo para realizar la digestión (y en ese acto, quema calorías). La idea es que elijas correctamente esas “colaciones”: un yogur descremado con 4 o 5 almendras, un poco de chocolate negro o una infusión con una manzana son estupendas propuestas para lograr ese objetivo.

Levantate un poco más temprano

Que el cuerpo se active nada más llegar las primeras luces del día parece tener un efecto beneficioso sobre el peso. Un estudio de la Universidad de Northwstern asegura que los madrugadores pierden kilos más fácilmente porque se exponen a los primeros rayos de sol y, de esa forma, sincronizan mejor su reloj interno y la regulación del balance energético (la diferencia entre lo que comemos y lo que gastamos) se vuelve más eficaz.

Contrae y afloja los músculos del abdomen

Se conocen como contracciones isométricas y, sin llegar a ser un ejercicio físico ni suponer un gran esfuerzo, logran que el músculo se mantenga en buena forma. Aunque la técnica más depurada deben enseñarla los expertos, si contraes glúteos o abdomen durante 5-10 segundos varias veces al día estarás ayudando a mantener firme esa musculatura y a quemar grasas. Pero mejor no hacerlos si tienes la tensión alta porque puede incrementarse aún más.

¿Qué te parece ver una película de terror?

Pues hazlo. Porque al mismo tiempo estarás quemando calorías. No, no te estamos cargando: el miedo aumenta la frecuencia cardíaca, la respiración y el consumo de oxígeno, además de producir mayor cantidad de dióxido de carbono. Todo ello, según un estudio de la Universidad de Westminster (Reino Unido), aumenta un 30% la combustión de calorías. Claro está, evitá los chocolates o el helado durante la sesión de cine.

Mastica chicle

Masticar antes de comer te puede hacer bajar algunos gramos de peso. Así lo asegura un estudio británico de 2005, y lo corroboró en 2011 otra investigación realizada en la Universidad Médica de China. Ambos demostraron que, en los momentos de más ansiedad, masticar chicle ayuda a controlar la ingesta de calorías innecesarias, además de que esa masticación favorece que se libere mayor cantidad de una hormona llamada grelina, que provoca sensación de saciedad.

Entre horas, un té verde

Las posibilidades de esta bebida siguen sorprendiendo a muchos. Su relación con la salud está sobradamente demostrada y, desde hace unos años, también con el peso porque son muchos los estudios que aseguran que quienes lo toman con frecuencia sufren menos sobrepeso. No solo ayuda a la oxidación (y eliminación de las grasas) sino que produce un aumento en el gasto energético en reposo. Pero ojo, no hay nada milagroso. Si no cuidas un poco tu dieta, el té verde no obra maravillas.

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