Déficit Fiscal

Gobierno apremiado: para cubrir el rojo fiscal usan depósitos públicos

Con menos margen para seguir emitiendo, el Gobierno decidió acudir en el arranque del año a los depósitos del propio sector público. En lo que va del año la caída llega a $ 60.000 millones, a contramano de lo que sucedió con los plazos fijos del sector privado, que muestran un fuerte incremento en el arranque de 2015. Según el economista Nicolás Dujovne, existe una relación directa entre ambos fenómenos: “El Estado retira fondos y los deposita en las cuentas bancarias de empleados, contratistas y proveedores”. La suba de plazos fijos privados es del 25% en el año, mientras que la caída de los depósitos del sector público también llega al 25%. De $ 255.000 millones, la cifra cayó hasta los $ 194.000 millones. De esta forma, la suba de depósitos privados en pesos queda relativizada. Ya no se trata sólo de un incremento incentivado por las tasas de interés elevadas, sino también por la merma de colocaciones del sector público, que finalmente retroalimenta a los bancos. El Gobierno debe realizar una verdadera ingeniería para financiar el Tesoro, sin incumplir con las normas legales. Concretamente, ésta es la situación que enfrenta el BCRA en relación con la financiación del déficit fiscal: •Los adelantos transitorios subieron apenas $ 11.200 millones en lo que va de 2015. Sucede que ya están al borde de los máximos estipulados por la Carta Orgánica de la institución, que establece que no pueden superar un 12% de la base monetaria y un 20% de la recaudación de los últimos doce meses. Actualmente, el stock llega a los $ 255.000 millones y sólo le quedarían $ 5.500 millones adicionales, de acuerdo con los niveles actuales. •La caída de los depósitos públicos llevó a que los mismos representen el 19% de los depósitos totales, contra el 25% de diciembre pasado. Según Dujovne, el stock debería tender a una estabilización en los próximos meses, a medida que el Tesoro consiga mecanismos alternativos para financiarse. •Las utilidades aprobadas por el directorio del BCRA, que tal como había adelantado este diario superan los $ 78.000 millones, serán claves para seguir distribuyendo recursos en los próximos meses. Claro que al tratarse de utilidades contables, será necesario apelar a la emisión monetaria pura, lo que se reflejará en un aumento adicional de la cantidad de pesos en circulación. •Al mismo tiempo, continuarían las emisiones de deuda por parte del Tesoro para bajarle la presión a la necesidad de emisión de pesos por parte del BCRA. Sin embargo, la capacidad de financiación vía mercado interno, por ejemplo con bonos que ajustan por Lebac, es limitada. Con todo este esquema, al Gobierno le alcanza para financiar sus necesidades hasta el tercer trimestre. Queda la duda sobre qué sucederá a fin de año. Según cálculos privados, el Gobierno que asuma el 10 de diciembre se encontrará con un agujero de 70.000 a 80.000 millones de pesos para pagar sueldos, jubilaciones y medio aguinaldo. El detalle es que ya no contará con utilidades ni con adelantos transitorios, por lo que deberá recurrir a algún otro mecanismo. Se trata, en definitiva, de una de las primeras “herencias” que deberá enfrentar la próxima administración ni bien asuma.   Fuente: Ámbito Financiero

ministerio de economia

Con menos margen para seguir emitiendo, el Gobierno decidió acudir en el arranque del año a los depósitos del propio sector público. En lo que va del año la caída llega a $ 60.000 millones, a contramano de lo que sucedió con los plazos fijos del sector privado, que muestran un fuerte incremento en el arranque de 2015. Según el economista Nicolás Dujovne, existe una relación directa entre ambos fenómenos: “El Estado retira fondos y los deposita en las cuentas bancarias de empleados, contratistas y proveedores”. La suba de plazos fijos privados es del 25% en el año, mientras que la caída de los depósitos del sector público también llega al 25%. De $ 255.000 millones, la cifra cayó hasta los $ 194.000 millones.

De esta forma, la suba de depósitos privados en pesos queda relativizada. Ya no se trata sólo de un incremento incentivado por las tasas de interés elevadas, sino también por la merma de colocaciones del sector público, que finalmente retroalimenta a los bancos.

El Gobierno debe realizar una verdadera ingeniería para financiar el Tesoro, sin incumplir con las normas legales. Concretamente, ésta es la situación que enfrenta el BCRA en relación con la financiación del déficit fiscal:

•Los adelantos transitorios subieron apenas $ 11.200 millones en lo que va de 2015. Sucede que ya están al borde de los máximos estipulados por la Carta Orgánica de la institución, que establece que no pueden superar un 12% de la base monetaria y un 20% de la recaudación de los últimos doce meses. Actualmente, el stock llega a los $ 255.000 millones y sólo le quedarían $ 5.500 millones adicionales, de acuerdo con los niveles actuales.

•La caída de los depósitos públicos llevó a que los mismos representen el 19% de los depósitos totales, contra el 25% de diciembre pasado. Según Dujovne, el stock debería tender a una estabilización en los próximos meses, a medida que el Tesoro consiga mecanismos alternativos para financiarse.

•Las utilidades aprobadas por el directorio del BCRA, que tal como había adelantado este diario superan los $ 78.000 millones, serán claves para seguir distribuyendo recursos en los próximos meses. Claro que al tratarse de utilidades contables, será necesario apelar a la emisión monetaria pura, lo que se reflejará en un aumento adicional de la cantidad de pesos en circulación.

•Al mismo tiempo, continuarían las emisiones de deuda por parte del Tesoro para bajarle la presión a la necesidad de emisión de pesos por parte del BCRA. Sin embargo, la capacidad de financiación vía mercado interno, por ejemplo con bonos que ajustan por Lebac, es limitada.

Con todo este esquema, al Gobierno le alcanza para financiar sus necesidades hasta el tercer trimestre.

Queda la duda sobre qué sucederá a fin de año. Según cálculos privados, el Gobierno que asuma el 10 de diciembre se encontrará con un agujero de 70.000 a 80.000 millones de pesos para pagar sueldos, jubilaciones y medio aguinaldo.

El detalle es que ya no contará con utilidades ni con adelantos transitorios, por lo que deberá recurrir a algún otro mecanismo. Se trata, en definitiva, de una de las primeras “herencias” que deberá enfrentar la próxima administración ni bien asuma.

 

Fuente: Ámbito Financiero

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