Haciendo Memoria

Una historia de película: el agente de la CIA que sobrevivió a la KGB

Francis Gary Powers tenía 30 años cuando fue enviado a completar una misión de reconocimiento en la URSS y capturado por agentes de la KGB cuando su avión cayó. En vez del suicidio, el agente se entregó y pudo volver a su país dos años después. Te contamos su increíble historia

agente de la CIA que sobrevivió a la KGB

Francis Gary Powers era un experimentado piloto de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) con una misión que debía completar, aún a costa de su propia vida.

Según publicó el mismo organismo gubernamental de los Estados Unidos, el 1° de mayo de 1960 Powers se subió a un U-2 para realizar la primera incursión de reconocimiento desde el espacio aéreo soviético sobre toda la URSS, en el peor momento de la Guerra Fría. Con tan sólo 30 años, era el hombre que más había volado con esa aeronave de reconocimiento, y conocía los controles como nadie más.

Pero Powers tenía un mal augurio. Después de que la misión se pospusiera tres veces debido a las complicaciones meteorológicas, le asignaron otra nave y, por primera vez, el reconocido piloto aceptó una propuesta que había resultado tabú para su carrera: llevó veneno oculto en una moneda de plata de un dólar.

A las 5.20 de la mañana del 1° de mayo, el agente se subió a su nave ansioso e intranquilo, y los hechos no tardaron en confirmarle su mal presentimiento: “sumergido” poco más de 2 mil kilómetros en territorio soviético, el “piloto automático” se rompió y debió tomar el control manual de la aeronave para completar la misión.

A las cuatro horas, Powers escuchó un “golpe sordo”. El U-2 tambaleó fuertemente al mismo tiempo que vio una luz naranja, típica de un misil tierra-aire: su misión y su vida estaban en peligro, y aunque pensó en activar los botones de autodestrucción de las pruebas, se convenció de que todavía no era tiempo para la moneda de un dólar.

agente de la CIA que sobrevivió a la KGB 03

Mientras caía, descartó la posibilidad de eyectarse porque se causaría más daño. en cambio, decidió salir del avión rápidamente. Primero se liberó de los tanques de oxígeno a los que estaba unido, y luego empujó la cúpula mientras el avión caía descontrolado. Se desabrochó el cinturón de seguridad al tiempo que su casco se congel,  imposibilitándole ver con normalidad. auqneu logró salir, no alcanzó a detruir las pruebas.

Mientras caía en paracaídas, deguido por los restos de su nave, vio que un vehículo se acercaba al lugar del impacto y decidió guardarse el veneno en el bolsillo y tirar la moneda al suelo soviético.

Apenas aterrizó, dos hombres lo transportaron a una aldea cercana, donde el pueblo entero atestiguó el espectáculod e su captura: “Un enemigo de la patria” había llegado a ese lugar inhóspito y miembros del gobierno central habían ido a capturarlo. Junto a él llevaron piezas del avión. Powers vio también que los agentes soviéticos tenían en su poder la cinta fílmica que debía llevar hasta las oficinas de la “Agencia”.

El piloto norteamericano ensayó una excusa inverosímil ante los agentes de la KGB: les contó que había perdido el curso de su avión y que no sabía dónde estaba. Horas después fue trasladado desde Sverdlovsk hacia uno los edificios más conocidos de Rusia: el de Lubyanka, en Moscú. Allí funcionaban los cuarteles generales de la KGB.

El primer interrogatorio duró tres horas. Powers decidió darles a sus interlocutores información que suponía que tenían y que no sería sensible. Todas verdades a medias que no comprometerían su misión y que sonaran un poco más reales que la versión que inventó apenas fue detenido. Después de un examen médico, fue llevado a su celda. Por su cabeza sólo giraba una idea: sería ejecutado en cualquier momento.

Durante semanas fue sometido a interrogatorios que duraban once horas diarias, de lunes a domingo. Le mostraban los restos de su avión y le preguntaban por cada una de las piezas. Fue encontrado culpable de espionaje bajo el Artículo 2 de la Ley Soviética de Responsabilidad Criminal sobre Crímenes Contra el Estado y sentenciado a 10 años de cárcel, que pasó en la Prisión Vladimir.

Un año y nueve meses después, Powers fue liberado en un intercambio de prisioneros que pactaron ambos gobiernos. Su vida fue devuelta a la normalidad a cambio de la del Coronel Rudolf Abel, un espía soviético al que el gobierno de los EEUU había decidido mantener con vida por si alguna vez se veían ante una situación como la que enfrentó Powers. El intercambio se produjo en Berlín, la ciudad que estaba partida y representaba el centro de la Guerra Fría. Se eligió el Puente Glienicke, conocido como el “puente de los espías” en la jerga. Lo último que escuchó Powers de boca de un oficial soviético fue: “La próxima vez que venga a vernos, venga como amigo”.

agente de la CIA que sobrevivió a la KGB 04

[/pullquote]

Powers tuvo que enfrentar, luego, las críticas de la CIA, para la que siguió trabajando a pesar de los resquemores: ¿por qué no había consumido el veneno o destruido las pruebas? Nunca se sabrá.

El agente que sobrevivió a la KGB se convirtió en instructor de pilotos de prueba de U-2, y mas tarde escribió un libro. En 1976, cambió de empleador: pasó el resto de sus días como piloto de helicóptero para la cadena de noticias KNBC News Channel 4 hasta su muerte, el 1° de agosto de 1977, cuando su helicóptero cayó mientras cubría un incidente de tránsito en Los Ángeles.

En su entierro, un hecho extraño sorprendió al pequeño hijo de Powers. Un misterioso hombre se le acercó, puso una moneda de un dólar en su mano y le dijo: “Zigurd quiere que tú la conserves”. El niño examinó la moneda, miró sus bordes y levantó la vista. El sujeto había desaparecido.

Fuente: Infobae

COMPARTIR

REALICE UN COMENTARIO

Criminalización de la política monetaria

Argentina ha cruzado un nuevo y peligroso límite. La “mesa” del Banco Central se ha convertido en un campo de batalla de la política. Por Javier Bolzico

Ganancias: María Eugenia Vidal muy dura con lo aprobado por Massa y el kirchnerismo

La gobernadora bonaerense criticó con dureza el proyecto de rebaja del impuesto impulsado por el kirchnerismo y que apoyó toda la oposición, en especial Massa, en Diputados