Corrupción

Crece sospecha de corrupción: Kicillof y un gran negociado con bancos en emisión del Bonar 24

Los extraños movimientos en la cotización del Bonar 24 hacen sospechar que el ministro brindó "inside information" a sus bancos amigos

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La colocación de U$S1.415 millones de deuda que fueron motivo de elocuentes festejos de Axel Kicillof y Cristina Kirchner un triunfo patriótico, permitió a los bancos que participaron de la operación hacer un gran negociado operando dichos bonos.

Las dos entidades que estuvieron detrás de la colocación fueron el Deutsche Bank y el Marathon Asset Management. Si bien Kicillof desmintió que haya intermediarios, fuentes de mercado aseguran que el mecanismo por el cual los bancos se embolsaron  mínimo unos U$S24 millones es sumamente sofisticado y muy difícil de probar jurídicamente.

La maniobra ya empezó a manifestarse con el misterioso movimiento que mostró la cotización del Bonar 24 desde principios de abril. Sospechosamente, los cinco primeros días del mes el papel se movía por debajo de los U$S106 en el mercado secundario. Pero a partir del 6 de abril, repentinamente el valor se empezó a disparar, sin que hubiera motivo alguno para semejante alza.

En el momento en que la cotización empezó a subir, el mercado no hizo más que acoplarse y la demanda fue tal que el bono se estabilizó en unos U$S109. Desde esa fecha el precio empieza a desplomarse impulsado por las ventas de Marathon, que había comenzado a desprenderse de los Bonar. De esta manera, el fondo se ganó unos U$S3 por cada bono que compró a U$S106.

En el momento en que se anunció la licitación, el título valía unos U$S105,44 en el mercado secundario. Y aquí es donde aparece el segundo negocio para los bancos.

El precio licitado que acordó Kicillof con las entidades era de U$S103, es decir, una diferencia de U$S2,44 menor. “Lo bajaron dos dólares para colocar todo junto”, advirtió Lozano.

Si se multiplica ese número por los U$S1400 millones que se emitieron, da un total de U$S28 millones que se embolsaron los bancos por comprar el bono más barato que el precio de mercado.

Fue la condición que Kicillof tuvo que ceder ante la negativa de los bancos de apoyar la emisión de deuda, después del fracaso del ministro de fines de febrero, cuando el JP Morgan y el Deutsche lo iban a ayudar a colocar U$S2000 millones.

Al día siguiente, el papel valía U$S103,72, luego pasó los U$S104 por algunos días, para cerrar el mes por debajo de esa línea.

Estas dudosa maniobra fue lo que motivó a Cristina a defender la operación durante la última Cadena Nacional, en donde aseguró que se pagaron “tasas razonables”, sin que nadie le preguntara nada.

Lo cierto es que por el momento Kicillof está a salvo porque la ampliación del Bonar 24 realizada la semana pasada, se hizo con jurisdicción argentina, por lo que la Security Exchange Comission (SEC) no tiene la capacidad de intervenir para preguntarle a cada banco qué compras hizo cada día y a qué precio.

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