Economía

¿El relato se quedó sin billetera?: Cristina Kirchner quiere que paritarias tengan un techo del 22%

En el marco de una empantanada negociación con la UOM, el Gobierno deja ver que se le complica cerrar acuerdos salariales incluso con gremios amigos. Qué impacto tendrá en el electorado

martes 28 de abril de 2015 - 5:47 pm

Las negociaciones paritarias entre la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y las cámaras empresarias del sector pasaron este lunes por la noche a un nuevo cuarto intermedio, esta vez hasta el miércoles 29, ante la falta de acercamiento entre las partes que ni la intervención del Gobierno Nacional logró remediar.

De acuerdo con fuentes cercanas a la negociación, gremialistas y empresarios permanecieron durante más de dos horas en dependencias del Ministerio de Trabajo, pero sin contacto entre ellos. El sector patronal mantiene su oferta de aumento salarial de 20 por ciento anual, en tanto que los gremialistas de Antonio Caló continúan con su reclamo de un 32 por ciento, también por doce meses.

Ante este panorama, el Gobierno busca no intervenir demasiado y dejar que alcancen una solución entre las partes, algo que ahora parece estar en un horizonte bien lejano. Mientras tanto, impulsa la firma de “acuerdos puente” para sobrellevar estos primeros meses y patear la negociación para más adelante. Esto ocurrió ayer lunes con los empleados de YPF, con quienes acordó el pago de sumas fijas que van desde los 11.400 a 18.000 pesos, a abonarse en tres cuotas mensuales desde abril.

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Desde el Ministerio de Economía confían en que lograrán una desaceleración de la inflación, lo que podría ayudar a calmar las expectativas de aumento en los gremios durante los próximos meses. Por eso, buscan postergar las negociaciones, cuando el escenario sea otro.

Sin embargo, desde el Ejecutivo Nacional de Cristina Fernández la señal es clara: no avalar aumentos que superen el 22 para no alimentar expectativas inflacionarias.

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Efecto en el electorado

En 2011 se vivía un boom de consumo, con récord de ventas en productos de los más variados, desde teléfonos celulares e indumentaria hasta automóviles. La inflación estaba en un nivel relativamente “bajo” (21%) y -lo más importante de todo- el poder adquisitivo del salario crecía, de la mano de paritarias que ajustaban bien por encima de la suba de precios.

Ahora, en cambio, las previsiones son de un tercer año de estanflación. Ante este panorama, el Gobierno sintió en los resultados de las PASO en la Ciudad el “efecto bolsillo”. Algo que resulta evidente es que la demora de las paritarias y la reducción de los márgenes empresariales han determinado que los salarios no hayan podido defenderse frente a la inflación.

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Por ejemplo, en 2011, el Frente para la Victoria había sacado mejores resultados que en 2015 en zonas donde el electorado porteño está identificado por tener menores recursos económicos. Por caso, en la comuna 8, que comprende la pauperizada zona de Lugano, Villa Soldati y Villa Riachuelo, el Frente Para la Victoria se ubicó veinte puntos por debajo del 46% que lograron los candidatos macristas. En la anterior elección, esa comuna ofrecía un escenario de disputa mucho más pareja, en el cual el PRO se impuso por muy escaso margen (39% a 36%).

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