Judiciales

Insólito: Un juez federal fue procesado por acoso sexual y amenazas

José Charlín fue denunciado por sus empleados del juzgado federal de Santa Rosa. Su secretaria afirmó que le miraba los pechos y le preguntaba: “¿Son tuyos o pasaron por el bisturí?”. Le imputaron 9 hechos

domingo 3 de agosto de 2014 - 2:31 pm

“¿Son tuyos o pasaron por el bisturí?” , le preguntaba frecuentemente el juez federal José Antonio Charlín (54) a quien era su secretaria penal, Iara Silvestre, mientras le miraba los senos. Se le acercaba a distancia mínima y la rozaba, tantas veces que la funcionaria terminó por pedirles a sus compañeros que no cerraran la puerta cuando ella entraba a su despacho.

Para la Justicia, este es sólo uno de los delitos cometidos por el juez federal Charlín durante su paso de cinco meses por el Juzgado Federal de Santa Rosa. Tras la denuncia de la secretaria y de otros empleados, el juez Ignacio Rodríguez Berdier resolvió procesarlo ahora por los delitos de abuso sexual simple con violencia de género, abuso de autoridad, malversación de fondos, amenazas simples y amenazas con armas (estas dos últimas, agravadas con violencia de género).

A pesar del procesamiento, Charlín sigue siendo juez federal de la Nación.

Lo designó la presidenta Cristina Kirchner el 1° de octubre de 2009 de una terna que elevó el Consejo de la Magistratura. Y el 10 de julio de 2012 fue nombrado en el Juzgado Federal de General Pico, creado en 2004.

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Pero ese Juzgado aun no está en funcionamiento. Sin puesto fijo, en los primeros días de 2013 Charlín fue puesto interinamente a cargo del Juzgado Federal de Santa Rosa porque el titular estaba de licencia.

Duró cinco meses.

Una decena de empleados lo denunció penalmente. Y, en agosto de 2013, días después de que actuara como juez electoral en las PASO, Charlín fue desplazado.

En el medio, según el juez Rodríguez Berdier, cometió nueve hechos delictivos. El más llamativo fue el acoso sexual contra la secretaria Iara Silvestre, luego nombrada juez en su reemplazo.

La funcionaria contó: “Me rozaba innecesariamente en la espalda cuando pasaba cerca, acercándose a una distancia mínima con la excusa de examinar algo. Elogiaba la ropa, la tocaba y preguntaba acerca del material con que estaba hecha”.

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Rodríguez Berdier consideró cierto el relato de la víctima. “El juez hacía valer su condición jerárquica”, aseguró al procesarlo.

El 8 de julio de julio de 2013, indicó Rodríguez, fue un día de terror en el juzgado. Los empleados con contrato recibieron una fotocopia de ese convenio (con el artículo de la rescisión resaltado) y, por orden de Charlín, un funcionario les preguntaba de qué partido político eran. Casi todos salieron llorando de su oficina.

La secretaria privada de Charlín, Alicia Bauman, también denunció acoso. “Sufrió gritos, amedrentamientos e insultos”, según el procesamiento. Una vez, el juez la tomó por el cuello y le puso una trincheta en la garganta. El custodio que tenía asignado contó otro episodio: en una oportunidad, el acusado le sacó el arma y, en posición de tiro, le dijo: “Traémela (a la secretaria privada) que le pongo una bala entre las cejas” .

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Otra vez, el juez golpeó tanto la pared de machimbre de la oficina de Bauman que la hundió. Y en un ataque de ira, le pegó una patada a su sillón y le destrozó el tapizado de cuerina. Un empleado afirmó que en otra ocasión frenó a Charlín cuando estaba por pegarle a la secretaria.

Rodríguez Berdier además acusó al juez por malversación de fondos, dado que compró un equipo de música, un televisor LED, una notebook, sillones y un escritorio con fondos electorales. Con ese equipamiento, Charlín r enovó todo el mobiliario de su oficina.

El juez, afirmó Rodríguez Berdier, buscó lealtades y respeto en el breve lapso que estuvo a cargo del juzgado. “Pero no lo logró. Sólo pudo generar temor y sumisión”, dice la resolución. Y recuerda que, antes de irse de su puesto en Santa Rosa, les gritó a los empleados: “No me saben valorar”.

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