Causa ex Ciccone

El ingreso de privados a Ciccone fue decisión de Cristina Kirchner

La Presidenta tomó esa decisión, obviamente, sin conocer la gravedad de lo que ocurriría luego, con el arribo de The Old Fund

lunes 30 de junio de 2014 - 6:01 am

A mediadios de 2010, ante la inminente quiebra de la vieja Ciccone Calcográfica, la presidenta Cristina Kirchner rechazó el plan de sus funcionarios para que la Casa de Moneda controlara la planta impresora y permitió así que llegara un grupo de inversores privados.

Según lo detalla el diario La Nación del día de hoy, la Presidenta tomó esa decisión, obviamente, sin conocer la gravedad de lo que ocurriría luego, con el arribo de The Old Fund, un fondo que el juez federal Ariel Lijo consideró, en su resolución del viernes, que pertenece a Amado Boudou (entonces ministro de Economía).

Sin embargo, luego del estallido del escándalo, en febrero de 2012, la Presidenta decidió darle cobertura política a su número dos con maniobras que pueden considerarse encubrimiento, con la destrucción de evidencias cuando dos colaboradores de Boudou encabezaron la intervención de Ciccone.

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Dos años antes, sin embargo, el promotor de la privatización había sido el ex presidente Néstor Kirchner, que pretendía crear una nueva Ciccone con empresarios como Eduardo Eurnekian y Ernesto Gutiérrez.

“Néstor alentaba la idea del «G-PAIS»”. Las siglas corresponden, ironizó el  informante, a “grupo privado argentino de inversores serios”, en alusión a lo que consideró que ocurrió después.

Que un “G-PAIS” tomara el control de la ex Ciccone le daba a la Casa Rosada otros alicientes en la visión de Kirchner, según afirman varios de sus ex colaboradores. “Siempre se les puede pedir una mano para la campaña; pueden aportar fondos o, en el caso de Ciccone, podían encargarse de la impresión de las boletas electorales”, dijo uno de ellos.

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Eso fue lo que ocurrió. Desde el desembarco de The Old Fund, la nueva Ciccone comenzó a ganar contratos vinculados con el oficialismo. Entre otros, uno por $ 3,3 millones con la Jefatura de Gabinete, en septiembre de 2011, cuya justificación o detalles son inhallables por la Justicia o la sindicatura de la quiebra de la imprenta. También embolsó $ 12,2 millones por la impresión de las boletas electorales del Frente para la Victoria (FPV) que llevaron a Fernández de Kirchner y Boudou en la fórmula de 2011.

Según publica el diario La Nación, la Presidenta recién se enteró  de la gravedad del caso en febrero de 2012. Fue en ese momento que decidió sostener a Boudou y darle protección política, ya que lo tomó como un ataque a su gestión en el que, en última instancia, buscaban debilitarla a ella.

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Fue así que la Casa Rosada tomó otras dos decisiones para reafirmar a Boudou. La primera fue, pese a todo, contratar a la nueva Ciccone para que imprimiera 410 millones de billetes de 100 pesos. Se firmó el 16 de abril de 2012, cuando el escándalo llevaba ya dos meses y medio.

Luego, el 7 de agosto de ese año, tras seis meses de revelaciones periodísticas y avances judiciales, el Gobierno anunció la intervención de Ciccone, que dejó en manos del entonces ministro de Economía, Hernán Lorenzino, y la nueva titular de Casa de Moneda, Katya Daura.

Con ambas designaciones, la Casa Rosada dejó en manos de dos estrechos colaboradores del vicepresidente la custodia de material decisivo para la investigación judicial sobre Boudou. Pero alimentó las sospechas sobre un potencial encubrimiento en marcha.

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